Comentarios y Respuestas

COMENTARIO: La zona euro tiene que buscar equilibrio entre rescate a corto plazo y reforma a largo plazo

Actualizado el 25-09-2012 | Agrandar | Achicar

Autor: | Fuente:

  BEIJING, 10 dic (Xinhua) -- Los líderes europeos están corriendo a contrarreloj para preparar un plan de rescate de última hora que convenza a la comunidad internacional de que esta vez sí cuentan con capacidad para superar la crisis de deuda que estalló hace dos años.

  Un plan de rescate fiable debe constar de objetivos a corto y a largo plazo. Actualmente, la tarea más acuciante de los líderes europeos es restablecer la confianza de los mercados, pues las dificultades que atraviesan los países miembros de la Eurozona no sólo derivan de la escasez de liquidez, sino que se trata más bien de una crisis de confianza.

  En cuanto a los objetivos a largo plazo, el plan de rescate debe resolver los problemas subyacentes de la crisis de deuda, tarea que llevará más tiempo porque implica introducir cambios fundamentales en el Tratado de Lisboa.

  En la reciente cumbre de la UE se ha puesto sobre la mesa una serie de medidas financieras concebidas para recuperar la confianza de los mercados a corto plazo.

  Se están considerando propuestas como una mayor intervención del Banco Central Europeo (BCE), la ampliación del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera y la introducción del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEE) en 2012 para prevenir que la crisis de deuda avance sin control.

  Al mismo tiempo, los líderes europeos han dejado abierta la posibilidad de darle 150.000 millones de dólares al Fondo Monetario Internacional (FMI) en préstamos bilaterales para construir un muro de protección alrededor de las economías afectadas por la deuda.

  Es cierto que estas medidas provisionales no son ninguna panacea para los problemas que atraviesa la Eurozona, pero al menos pueden servir para calmar el nerviosismo de los inversores, promover la confianza de los mercados y ganar algo de tiempo para encontrar una solución duradera a la crisis de deuda.

  El objetivo final del plan de rescate, sin embargo, es solucionar los problemas subyacentes de la crisis, lo cual supone una revisión general del Tratado de Lisboa para impedir que se repita una situación de caos como ésta en el futuro.

  Alemania y Francia, dos países que abogan por introducir reformas en el tratado, insisten en que la actual crisis ha sido, en parte, producto de la ausencia de medidas punitivas para los países que violaron las disciplinas presupuestarias.

  Con miras a garantizar la disciplina fiscal en el futuro, Berlín y París han recomendado sanciones automáticas para cualquier país miembro de la Eurozona que sobrepase los límites del déficit presupuestario.

  Su idea ha sido apoyada por los líderes europeos, que se han comprometido a elaborar un nuevo "pacto fiscal".

  Hasta el momento, los debates públicos de la cumbre se han centrado principalmente en cómo obtener un equilibrio entre remedios a corto plazo y reformas a largo plazo.

  Alemania y Francia han alegado que las medidas de rescate a corto plazo no resolverán los problemas fundamentales de la crisis, sino que restarán estímulo a los países más endeudados para reducir su déficit.

  Sus argumentos presentan ciertas preocupaciones legítimas, pero no concuerdan con la realidad actual. La grave crisis de deuda ha desencadenado una crisis de confianza, como así demuestra el fracaso de una reciente subasta de bonos en Alemania.

  Por lo tanto, la recuperación de la confianza de los mercados y la aplicación de reformas para resolver los problemas esenciales deben ir en paralelo, pues ambas son indispensables para un plan de rescate fiable.

  China, como destacado socio comercial de la UE, también espera que los líderes del bloque puedan alcanzar un acuerdo sobre un plan de rescate equilibrado que pueda ayudar a sacar a la Eurozona de su actual crisis e impulsar su proceso de integración.

Artículos relacionados