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Motor y progreso

Actualizado el 25-09-2012 | Agrandar | Achicar

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  ¿Qué ha significado este decenio para el país y para el mundo?

  Por YAO LING*

  Desde que se admitió a China en la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 2001, el país ha profundizado su política de reforma y apertura al exterior, ha cumplido estrictamente los compromisos adquiridos en su adhesión, ha elaborado políticas comerciales que se corresponden con las disposiciones internacionales, y ha promovido el desarrollo sano de la economía y el comercio exterior. Con un crecimiento promedio del 10,5% anual, la economía china ha pasado en este periodo de ser la sexta del mundo a ser la segunda. Desde 2001 hasta 2011, el volumen total del comercio exterior chino se multiplicó por 4,8, aumentando desde 509.700 millones de dólares a 2,97 billones y pasando a ocupar un 9,7% del comercio internacional, frente al 4% anterior. Desde 2005, especialmente, la exportación neta de bienes y servicios de China contribuye en un 20% al aumento del PIB, suponiendo el 2% de la tasa de crecimiento absoluta.

  Al mismo tiempo, China ha aportado al resto del mundo su enorme mercado y enérgicas políticas para impulsar las importaciones. Entre 2001 y 2010, el valor promedio anual de las importaciones se ha aproximado a los 750.000 millones de dólares, lo que supone la creación de más de 14 millones de puestos de trabajo entre sus socios comerciales. Sobre todo, después del estallido de la crisis financiera en 2008, China ha aumentado activamente sus importaciones, convirtiéndose en el motor de la economía mundial. En 2009 y 2010, la economía china fue responsable del 50% del crecimiento de la economía mundial, contribuyendo significativamente a la recuperación económica internacional.

  Formación de un sistema comercial muy abierto

  De las frías cifras estadísticas se desprende que, en los últimos diez años, China no sólo cumplió sus compromisos de adhesión a la OMC, sino que también construyó un vigoroso y abierto sistema económico.

  Se ha llevado a cabo un reajuste del sistema legislativo que regula las importaciones y exportaciones de bienes, constituyendo un mecanismo de tres niveles compuesto por la Ley de Comercio Exterior, los Reglamentos Administrativos de Importación y Exportación de Bienes, y las normas emitidas por los departamentos pertinentes. En base a los principios de transparencia y ausencia de prejuicios, se ha construido una administración del comercio exterior bien regulada y se ha creado un régimen económico y comercial que se corresponde con los reglamentos de la OMC; para lograr este objetivo, China revisó y modificó más de 3.000 leyes, reglamentos y normas. Hasta hoy, las políticas comerciales de China han sido evaluadas en tres ocasiones por los organismos de supervisión de la OMC, siendo calificadas positivamente por la organización y sus miembros.

  Se ha liberalizado el derecho de gestión de las operaciones de comercio exterior y se ha creado una estructura de gestores diversificada: el 1 de julio de 2004 entró en vigor formalmente el registro legal de los gestores del comercio exterior, con lo que cambió el modelo administrativo, que pasó de examinar y aprobar a los gestores a simplemente registrarlos; se retiraron las exigencias para solicitar la realización de operaciones, cumpliendo de esta manera el compromiso adquirido en la adhesión a la OMC medio año antes de la fecha límite. Con la reforma del sistema administrativo para otorgar el derecho de gestión de las operaciones de comercio exterior, se rompía el monopolio de las compañías dedicadas al comercio exterior que había existido durante mucho tiempo y se impulsó que empresas de todo tipo pudieran dedicarse al comercio exterior: actualmente las empresas privadas chinas, las empresas de inversión mixta sino-extranjera, las de capital exclusivamente extranjero y las de cooperación son responsables de casi el 90% de las exportaciones chinas.

  Por otro lado, se rebajaron considerablemente los aranceles y se abrió el mercado: en la esfera del comercio de bienes, los aranceles promedio bajaron de un 15,3% a un 9,8% tras la integración del país a la organización, la tasa arancelaria de los artículos industriales descendió hasta un 8,9% y la de los productos agrícolas hasta un 15,2%, lo que ha convertido a China en el país en vías de desarrollo con aranceles aduaneros más bajos. Además, según lo programado, se suprimieron todas las medidas no arancelarias, como cuotas y licencias de importación. Y, finalmente, de las 160 partidas del comercio de servicios determinadas por los reglamentos de la OMC, China se ha abierto ya a 100 y ha prometido liberalizar otras 11, un número mucho mayor que el de otros países en vías de desarrollo.

  Aprender a defender los intereses comerciales propios

  Entre los miembros de la OMC, China es al que más se le han aplicado procedimientos de remedios comerciales. Por eso, por un lado China combate con una postura bien definida el proteccionismo comercial y lo toma como una de sus políticas fundamentales en el ámbito del comercio exterior, mientras que, por el otro, estudia activamente las disposiciones de la OMC, trata de adaptarse a las mismas, y las utiliza para resolver las disputas comerciales, salvaguardando la seriedad y la autoridad del sistema del comercio multilateral.

  En los 10 años posteriores al ingreso de China en la OMC, el país asiático ha tratado de resolver las fricciones comerciales con otros miembros a través del sistema de resolución de disputas de la OMC. Hasta la fecha, China ha sido el denunciante en 7 casos, mientras que ha sido denunciada en 12 ocasiones; además, China ha participado como tercero en más de 60 denuncias para resolver disputas entre otros miembros. De los 19 casos mencionados en que China se vio directamente involucrada, casi una tercera parte se resolvió a través de la negociación; de los que llegaron al panel de adjudicación y al órgano de apelación, China ganó el pleito en que, junto a otros miembros, denunciaban conjuntamente las medidas proteccionistas en el sector del acero de EE.UU., el de las medidas aplicadas por EE.UU. para limitar la importación de carne de ganado y de aves de corral procedente de China, y el de los aranceles antidumping impuestos por la Unión Europea (UE) a determinados elementos de fijación de acero y hierro de origen chino; a su vez, China perdió disputas como la que hacía referencia a los repuestos de vehículos, en la que había sido denunciada. En la disputa sobre los derechos de propiedad intelectual, la OMC falló que algunas medidas adoptadas por la parte china no cumplían las disposiciones de la organización, pero apoyó a China en los problemas clave en cuanto a los límites de las sanciones penales.

  Liberalización del comercio y la inversión

  Hasta la fecha, China ha establecido mecanismos de cooperación comercial bilaterales con 163 países y regiones del mundo, ha firmado 10 tratados de libre comercio, ha rubricado el Acuerdo Bilateral de Protección de Inversiones con 129 países, y convenios para evitar la doble imposición con 96 estados, practicando activamente, de esta manera, la liberalización y facilitando el comercio y la inversión, e impulsando con sus acciones el desarrollo estable de la economía mundial.

  En el contexto del lento avance de las negociaciones de la Ronda de Doha, la economía mundial está mostrando una tendencia hacia la regionalización en los últimos años, con la creación de zonas de libre comercio. Adaptándose a estos movimientos, el Gobierno chino ha planteado la estrategia de zonas de libre comercio, elevándola a la categoría de estrategia nacional. Actualmente, China está negociando el establecimiento de 15 zonas de libre comercio con 28 países y regiones, además de, como se ha mencionado, haber firmado o puesto en práctica 10 tratados de libre comercio (TLC). De esta manera, China ha resuelto o reducido eficientemente las disputas comerciales con sus socios, creando un ambiente estable, transparente, libre y justo para las empresas de comercio exterior, y ha impulsado con fuerza las relaciones comerciales con los países firmantes. El comercio bilateral entre China y sus socios ha aumentado rápidamente tanto en ritmo como en magnitud: en 2010, el volumen del comercio bilateral entre China y sus socios de los TLC, la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ANSEA), Pakistán, Chile, Singapur, Nueva Zelanda, el Perú, Costa Rica, la Región Administrativa Especial de Hong Kong, la Región Administrativa Especial de Macao y la región de Taiwan alcanzó 782.600 millones de dólares, lo que equivale al 26,3% del volumen total del comercio exterior chino. La primera zona de libre comercio que China propuso construir, la región China-Sureste de Asia, se estableció por completo y puntualmente en 2010, fortaleciendo el comercio en la región. En el mismo año, la ANSEA superó a Japón como cuarto destino de las exportaciones chinas, y en 2011, se convirtió en el tercer socio comercial de China. Hoy en día China y la ANSEA no sólo disfrutan de una zona de libre comercio, sino que también han logrado un flujo más efectivo de capitales, recursos, tecnología, profesionales y otros elementos productivos, desarrollando a gran nivel la integración económica.

  Impulso al crecimiento de la economía mundial

  Desde su ingreso en la OMC, China aplica una política de mantenimiento del equilibrio entre exportaciones e importaciones, persiguiendo incrementar ambas. De 2001 a 2010, la importación de bienes se multiplicó prácticamente por cinco. China se ha convertido en el mercado de exportación más grande para Japón, Corea del Sur, la ANSEA, Australia, Sudáfrica y otros países y regiones, el segundo para la UE y el tercero para EE.UU. Con el estallido de la crisis financiera en 2008, China adoptó una serie de medidas y políticas dedicadas a estimular la economía, trató de mantener estables las exportaciones y su mercado y persiguió aumentar la demanda doméstica, siendo el único país, entre las principales economías del mundo, en el que crecieron las importaciones en 2009, apoyando así a las economías asediadas por la crisis. En 2009 y 2010, la economía china contribuyó en más de un 50% al crecimiento de la economía mundial.

  China también ha buscado aumentar las importaciones desde los países menos desarrollados: desde 2001, China aplica aranceles cero a varias mercancías de 41 países que la ONU califica como “menos desarrollados”, y el número de bienes que se ven beneficiados por esta medida no ha dejado de aumentar, siendo uno de los primeros países en vías de desarrollo que aplica esta norma. Según las estadísticas de la OMC, en los últimos diez años se registró un aumento promedio del 27% de las importaciones chinas desde los países menos desarrollados, alcanzando un monto de 43.300 millones de dólares en 2010. China absorbió alrededor de una cuarta parte de las exportaciones de estos países y se ha convertido en su mayor mercado de exportación en los últimos 3 años.

  Impulsar un sistema de comercio internacional más justo y abierto

  Desde que China se integró en la OMC, ha otorgado una gran importancia a la construcción de un sistema de comercio internacional más justo y abierto: en primer lugar, se ha incorporado a los mecanismos de comercio multilateral, suscribiendo en 2003 el Acuerdo sobre Tecnologías de la Información o, en 2007, solicitando sumarse al Acuerdo de Contratación Pública; en segundo lugar, China apoya activamente el funcionamiento de los mecanismos de la OMC, habiendo recomendado, por ejemplo, a los candidatos a miembro del órgano de apelación y a los presidentes de los comités pertinentes, además de responder activamente a la llamada de la OMC sobre la ayuda para el comercio, mediante la realización, en numerosas ocasiones, de donaciones al Fondo Fiduciario Global del Programa de Doha para el Desarrollo, de la OMC, y ayudando a otros miembros en vías de desarrollo; y en tercer lugar, impulsa firmemente la Ronda de Doha, desempeñando un papel constructivo, y, gradualmente, ha pasado a formar parte del círculo interior del sistema de comercio multilateral.

  Como nuevo miembro y país en vías de desarrollo, China siempre impulsa activamente las negociaciones de la Ronda de Doha, y en muchas ocasiones ha desempeñado un papel de puente que ha conseguido romper el impasse. Para promover las negociaciones técnicas, China presentó más de 100 propuestas y se comprometió a bajar los aranceles; en 2009, China propuso tres principios para la negociación: respetar las autorizaciones, asegurar los resultados y que la base sea la negociación multilateral, granjeándose el reconocimiento y apoyo de la mayoría de los miembros; en la reunión a nivel ministerial de la OMC en Hong Kong, China desempeñó un papel fundamental para impulsar algunas conclusiones importantes, entre las que se incluye el tratamiento libre de impuestos y de cuotas que ofreció a los países menos desarrollados; a finales de 2009, en la séptima reunión a nivel ministerial de la OMC, China exhortó a los miembros de la organización a emitir señales positivas de apertura, avance y reforma, y en la pequeña cita a nivel ministerial de la Ronda de Doha en Davos, el pasado mes de enero, Chen Deming, ministro de Comercio chino, expresó que China impulsaría con una actitud activa y realista, y junto con las diversas partes, la conclusión con éxito de las negociaciones antes del fin del año en curso.

  *Yao Ling es investigadora asistente de la Academia de Comercio Internacional y Cooperación Económica del Ministerio de Comercio de China.

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