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La verdad sobre la retirada del capital extranjero de China

Actualizado el 25-09-2012 | Agrandar | Achicar

Autor:LIU QIONG | Fuente:

  “Es posible que una parte de las empresas estadounidenses y sus fábricas regresen a su país durante los próximos 10 años”, pronostica un informe publicado por Boston Consulting Group. Según el mismo, las ventajas en cuanto al coste de la manufactura en China se reducirán rápidamente en el próximo decenio. El aumento de los salarios, la alta productividad en Estados Unidos y la devaluación del dólar harán que disminuya en gran medida la brecha competitiva que suponen los costos en China.

  ¿Es cierto que el sector manufacturero chino está perdiendo el atractivo de sus bajos costos? ¿Cuáles son las perspectivas de las empresas europeas y estadounidenses en cuanto al establecimiento de plantas en China? ¿Vale la pena seguir invirtiendo en el mercado chino?

  La reducción del capital extranjero y la retirada de las plantas de producción

  Se teme que el aumento del coste de producción pueda provocar la retirada de las fábricas extranjeras de China; el hecho de que algunas empresas de capital extranjero reduzcan su inversión, también ha generado que surjan dudas sobre el valor del mercado y el ambiente de inversión en este país: en septiembre de 2011, el grupo Blackstone vendió el 95% de sus acciones en Channel One, de Shanghai, a New World Development Co. Ltd., de Hong Kong, en lo que se considera la primera retirada de capital del mercado inmobiliario chino por parte de este grupo. Y hay más ejemplos:

  En noviembre, la firma Goldman Sachs reducía su participación en el Banco Industrial y Comercial de China (ICBC, por sus siglas en inglés) mediante la venta de 1.752 millones de acciones de clase H a un precio medio de 4,88 dólares de Hong Kong por acción. Se trata de la tercera vez que realiza una venta de acciones del ICBC tras su salida a bolsa; en total, con estas tres ventas, ha obtenido 5.700 millones de dólares en efectivo, con una tasa de rendimiento de la inversión superior al 300%. El 14 del mismo mes, el Bank of America anunció que iba a vender 10.400 millones de acciones de clase H del Banco de Construcción de China en una transacción privada; se trata de su segunda venta en tres meses, con lo cual reduce su participación en acciones del 10,23% al 1%.

  Pero, según Yi Xianrong, investigador del Instituto de Finanzas de la Academia de Ciencias Sociales de China, estas no son más que operaciones normales de mercado, por lo que no se debe exagerar en exceso su importancia. Por otra parte, la reducción de la tenencia de acciones para completar capital por parte del Bank of America fue fruto de una necesidad interna. Jing Ulrich, gerente general de J.P. Morgan en China, opina que si hubiese realizado una operación similar en Estados Unidos, el costo habría sido superior, pero al vender las acciones del Banco de Construcción de China, salió ganando. Esto no significa que las empresas chinas no disfruten de un crecimiento sano.

  En cuanto a la reducción de la participación en Channel One por parte del grupo Blackstone, el profesor Tian Guoqiang, del Instituto de Economía de la Universidad de Finanzas y Economía de Shanghai, explica que no se puede entender como una retirada del mercado chino, ni tampoco como una visión a la baja al mercado de bienes raíces en China; la operación de Blackstone corresponde a la costumbre de muchos fondos de inversión privados, consistente en no depender de las ganancias de los alquileres que proporciona el poseer a largo plazo un inmueble. Por lo tanto, “este acto no provocará que los inversores extranjeros en proyectos inmobiliarios comerciales se echen atrás, más bien al contrario, la transferencia de las ganancias obtenidas por parte de Blackstone es para ellos una prueba de la alta tasa de rendimiento que ofrece este campo”.

  Por lo que respecto al incremento de costes que causa el aumento de los salarios y el crecimiento de los precios en logística y materias primas, Li Yuanxu, profesor de la Universidad Fudan, considera que, efectivamente, sí podría provocar el traslado de algunas empresas a los países donde la mano de obra es más barata, como Vietnam o Laos. Sin embargo, también afirma que “el alza de coste de la mano de obra es un fenómeno natural en el proceso del desarrollo económico”. Según Li Yuanxu, muchas empresas invierten en China no sólo por los bajos costes de producción, sino también por el gran tamaño de su mercado y por su estabilidad económica, y es por ello que el mercado chino continúa siendo atractivo para el resto del mundo.

  Un paso atrás para tomar impulso

  A pesar del indudable atractivo del mercado chino, no todo el mundo ha encontrado su oportunidad, y muchas transnacionales han sufrido pérdidas.

  En marzo de 2011, y tras los casos de Best Buy y Barbie, Maison Paris, perteneciente al grupo francés Saint-Gobain, el mayor distribuidor europeo de materiales de construcción, anunciaba el cierre de su tienda en China. En julio, DHL, que había sufrido unas pérdidas acumuladas de casi 100 millones de yuanes, vendía las acciones de sus tres empresas de mensajería, retirándose así del segmento más bajo de este sector en China. Y ya antes, en 2008, había sido Bertelsmann AG la que no tenía más remedio que anunciar su retirada total del mercado chino, tras 13 años intentando alcanzar el éxito.

  Sobre las causas de estas salidas de China, Wang Zhile, investigador de la Academia de Comercio Internacional y Cooperación Económica del Ministerio de Comercio, afirma que “las transnacionales, muy seguras de sí mismas, pensaban que podrían aprovechar sus ventajas competitivas en cuanto a canales de venta y reconocimiento de marca para superar el handicap del desconocimiento del consumidor chino. Pero los hechos han demostrado que sobrevaloraban sus ventajas y subestimaban sus carencias”.

  Aunque algunas de las teorías y prácticas de gestión de las transnacionales son sumamente avanzadas y maduras, esto no es suficiente para triunfar en China si no se adaptan a las condiciones reales del mercado local. Por ejemplo, el modelo de venta al por menor de Best Buy, caracterizado por la excelencia en el servicio al cliente, puede resultar muy confortable para el consumidor chino, pero a éste le atraen aún más los bajos precios y las miles de formas de promoción que utilizan los vendedores nacionales.

  Sin embargo, el atractivo del mercado chino es irresistible. Pocos meses después de su anuncio, los emblemas amarillos de DHL volvían a iluminar las calles de Shanghai. Parece que estaban diciendo: “China, he vuelto.”

  Otra razón para recurrir a la táctica de la retirada es utilizarla como medio de avance: es el caso de Best Buy. Según Wang Jian, CEO de Five Star -cadena china de electrónica, propiedad de la compañía estadounidense-, Best Buy volvería a China a finales de diciembre, bajo una premisa: reflexionar sobre las causas del fracaso anterior. Wang Jian reveló que Best Buy ya ha dado con un nuevo modelo para adaptarse mejor al mercado chino, tanto en precio como en servicios.

  Aumento de la inversión en China

  Muchas empresas extranjeras tienen buenas perspectivas sobre su presencia en China. Según estadísticas de la Asociación de Empresas de Inversión Extranjera de China (CAEFI, por sus siglas en inglés), el 69% de las empresas entrevistadas elaboraron en 2010 sus presupuestos para los siguientes tres años, y el 95% de ellas expresaron que iban a aumentar su inversión.

  Sobre todo en los últimos años, en que los mercados europeo y estadounidense se hallan sumidos en la recesión, los países en vías de desarrollo, con China como máximo exponente, han sido el motor de crecimiento para las transnacionales. Al retirarse de las zonas en que han sufrido pérdidas, algunas transnacionales han acelerado su apertura de tiendas en China. Entre ellas, Wal-Mart, que ha incluido en sus planes para los próximos cinco años a las ciudades, más pequeñas, de nivel distrital; Starbucks, que ya tiene 800 establecimientos y planea abrir 1.500 más antes de 2015; la japonesa UNIQLO, que se ha fijado como meta la apertura de 100 tiendas anualmente en China; o Carrefour que, por su parte, abrió siete centros comerciales en menos de un mes en Chengdu, Nanchang y Kunming; la cadena francesa de supermercados dispone ya de 195 establecimientos en China.

  Además de aumentar el número de puntos de venta, muchas transnacionales también han elevado la categoría de su inversión en China, estableciendo aquí sus sedes regionales, así como centros financieros, de I+D, de operaciones y de relaciones públicas.

  Hasta mayo de 2011, 82 transnacionales habían establecido en Beijing sus sedes regionales; en la capital china también estaban presentes hasta ese momento 183 empresas de inversión extranjera y 353 centros de I+D. Shanghai, Guangzhou, Shenzhen y Tianjin también cuentan con sedes regionales de compañías transnacionales.

  “A los diez años del ingreso de China en la OMC, el país ha ampliado su apertura y profundizado la reforma. En este ambiente, la inversión extranjera ha logrado desarrollarse de forma acelerada, pasando a formar parte de la economía nacional”, concluye Li Yuanxu.

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