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¿Por qué son más frecuentes las fricciones comerciales con China diez años después de su ingreso a la OMC?

Actualizado el 25-09-2012 | Agrandar | Achicar

Autor:ZHENG WEI y XU ZIGUANG | Fuente:

  Por ZHENG WEI y XU ZIGUANG*

  HACE ya diez años que China ingresó a la Organización Mundial del Comercio (OMC). En esta década, el comercio exterior del país ha crecido a una velocidad vertiginosa, con logros notables, pero, al mismo tiempo, enfrentando cada día más fricciones comerciales, cuya resolución apropiada, según las propias reglas de la OMC, ha sido un factor clave que influye en el desarrollo sano, sostenible y estable de ese estratégico sector.

  Aumento de las fricciones comerciales con China

  La incorporación de China a la OMC, en 2002, le ofreció una preciosa oportunidad de desarrollo. En esta etapa, el país ha mostrado una actitud más abierta y pragmática en el comercio internacional, logrando un éxito asombroso –se ha convertido en la segunda economía, el mayor exportador y el segundo mayor importador del mundo. Sin embargo, en medio de los aplausos y las flores, también enfrentamos distintos desafíos y riesgos, entre los que las fricciones comerciales son los más preocupantes.

  Este fenómeno se presenta en cuatro formas: medidas antidumping, medidas anticompensatorias, medidas de salvaguardia y medidas especiales de salvaguardia tomadas en vista del estatus parcialmente reconocido de China como economía de mercado. De 2002 a 2010, el país enfrentó 814 casos de fricciones comerciales, 542 de los cuales eran investigaciones antidumping; 43, investigaciones sobre medidas compensatorias; 145, casos de salvaguardia; y 84, casos de medidas especiales de salvaguardia.

  Durante sucesivos años China ha sido el país que más investigaciones antidumping y sobre medidas compensatorias ha sufrido. Teniendo en cuenta estas estadísticas, podemos afirmar que las fricciones comerciales se han convertido en el mayor obstáculo en el desarrollo de nuestro comercio exterior.

  En 10 años este fenómeno ha experimentado una tendencia ascendente. Las estadísticas demuestran que en 2002, China sufrió 72 casos de fricciones comerciales por valor de 800 millones de dólares; en 2009 las discrepancias alcanzaron su máximo histórico, 128 casos, representando el 43% de las fricciones comerciales de todo el mundo en el mismo periodo, de las cuales 79 fueron investigaciones antidumping, el 40% de las registradas globalmente, y 13 investigaciones de medidas compensatorias, el 75% del total mundial; y en 2010, fueron 74 las fricciones comerciales por un valor de 7.700 millones de dólares (gráfico 1).

  Causas internas

  El aumento de fricciones comerciales concernientes a China obedece tanto a causas internas como externas. Las empresas nacionales ganan mercado apoyadas en los grandes volúmenes de ventas y el pequeño margen de ganancias.

  Los productos “Made in China” son bien acogidos por los clientes de todo el mundo, básicamente por sus bajos precios y buena calidad. Los recursos laborales chinos, abundantes y baratos, garantizan mantener bajos los costos de producción. Por eso la ventaja comparativa de las empresas chinas de exportación reside en las industrias de mano de obra intensiva. Pero la mayoría de ellas acusan la falta de competitividad en áreas esenciales.

  La estructura del comercio exterior de China es irracional, y ello se refleja directamente en el desequilibrio entre exportaciones e importaciones, y el desarrollo no coordinado entre los sectores. Esta característica genera dos problemas: primero, el crecimiento brusco de las exportaciones exprime las cuotas de mercado de otros países; y si a ello sumamos el creciente superávit comercial, el riesgo de fricciones comerciales es más alto. En segundo lugar, las industrias competitivas chinas son principalmente las tradicionales en mano de obra intensiva, tales como textil, calzado, juguetes y artículos de uso diario. Estos sectores, con una cadena de producción corta, bajo valor añadido y poco contenido técnico, tienen más probabilidad de provocar roces comerciales.

  Por otra parte, aunque los productos “Made in China” se distribuyen por todo el mundo, los socios comerciales de China se concentran principalmente en EE.UU., Europa, Japón y la ANSEA, lo que acarrea una dependencia relativamente alta hacia estos países, a la vez que genera más competencia con sectores y productores locales de esos mercados.

  Aunque han pasado diez años desde el ingreso a la OMC, China es todavía un miembro joven de ese organismo y, en comparación con los países desarrollados, tiene que avanzar mucho en la comprensión y aplicación del sistema de solución de diferencias.

  Como la demanda interna de China es insuficiente, las empresas prefieren explotar el mercado exterior. Después de la reforma y apertura, la renta nacional y el nivel de vida de los chinos han subido mucho, pero el imperfecto sistema de seguridad social del país y la mentalidad tradicional de ahorro de sus habitantes, entre otros factores, hacen que el consumo local crezca a un ritmo muy lento y la tasa de ahorro de los hogares se mantenga alta. Por eso, las empresas chinas se ven obligadas a buscar alternativas más allá de las fronteras nacionales.

  Otro elemento interno que también influye en este aspecto es la excesiva intervención administrativa. Las medidas tomadas por el Gobierno, tales como el control de precios y el acceso al mercado, la planificación de tareas de exportación para las empresas y la desgravación a las exportaciones, afectan la balanza comercial.

  Causas externa

  Con la difícil situación económica que atraviesa el mundo, algunos países intentan contener el desarrollo chino a través del comercio. Desde la incorporación de China a la OMC, el crecimiento de los países desarrollados experimentó un frenazo, mientras las economías emergentes, representadas por China y Brasil, se desarrollan vigorosamente. En 2008, la crisis de las hipotecas de EE.UU. desencadenó una crisis financiera global, y la posterior crisis de la deuda soberana de Europa no consigue aún salir de la sombra.

  Al mismo tiempo, la teoría de la “amenaza china” no deja de repercutir en el mundo. Por eso, teniendo en cuenta que el modelo de desarrollo chino se sustenta en el comercio exterior, muchos países occidentales intentan provocar fricciones comerciales para contener el crecimiento económico de China.

  Los productos textiles, alimenticios y de uso diario hechos en China ocupan buena parte del mercado mundial. Varios países, con la excusa de garantizar su seguridad económica y mantener la diversidad de sus importaciones, impiden la expansión de los productos chinos en su mercado interno, causando así fricciones comerciales.

  Pero el proteccionismo comercial no es un tema reciente. Cuando estalló la crisis financiera mundial en 2008, la demanda de productos bajó considerablemente y se intensificó la competencia en el mercado internacional. A partir de entonces resurgió el proteccionismo, una política que inevitablemente genera diferencias en el ámbito comercial.

  La ambigüedad de las disposiciones de la OMC y los defectos del sistema de solución de discrepancias posibilitan la existencia de fricciones comerciales. En primer lugar, para coordinar los intereses de sus miembros y proteger su economía del impacto excesivo de la liberalización comercial, la organización estipuló una serie de disposiciones excepcionales, por lo que los países miembros pueden modificar, suspender e incluso revocar sus obligaciones, con el propósito de mantener el equilibrio de los ingresos y egresos internacionales, promover algunas industrias específicas, salvaguardar la seguridad nacional y proteger el medio ambiente, entre otras medidas. Estas “excepciones” son bastante ambiguas y suelen ser utilizadas por los proteccionistas para justificar las restricciones a las importaciones, como las barreras verdes que impone la Unión Europea para impedir la entrada de los productos agrícolas de China.

  Además, el Acuerdo de la OMC sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionado con el Comercio (ADPIC), a pesar de prestar una mejor protección a los derechos de propiedad intelectual, excede en muchos aspectos el grado razonable acordado por los convenios internacionales, debido a la necesidad de los países desarrollados de salvaguardar sus intereses económicos. Esta tutela excesiva propicia con facilidad el abuso de poder. Al fin y al cabo, este defecto del sistema de solución de diferencias de la OMC es resultado de las distintas posiciones de los países en las negociaciones.

  ¿Cómo enfrenta China las fricciones comerciales?

  En el proceso de integración al sistema de comercio mundial, aprendemos que donde hay competencia, hay fricciones. Pero lo importante es cómo enfrentar esas discrepancias.

  Con el desarrollo de la economía, China debe participar de manera más activa en los asuntos internacionales, elevando su posición política en la comunidad internacional y haciendo valer más su voz en APEC y el G-20. En la actualidad su postura ante las fricciones comerciales es “blanda”, porque los países desarrollados son los que han fijado las reglas del juego y no queda otra opción que acatarlas. Por lo tanto, en lo adelante Beijing debe participar más activamente en la elaboración de las normas para romper la estructura política y económica monopolizada por Europa y EE.UU. Sólo de esta manera, podrá enfrentar con aplomo los roces comerciales.

  La escalada continua de las fricciones comerciales con China refleja también los problemas del modo de desarrollo del comercio exterior del país. Con la expansión del comercio, hay que prestar más importancia al rendimiento y el modo de crecimiento del sector. La ventaja comparativa del comercio exterior chino consiste en el bajo coste de la mano de obra, de ahí el carácter extensivo del crecimiento económico nacional. En respuesta a esta situación, los gobiernos de distintos niveles tienen que promover de manera activa la optimización y el mejoramiento de la estructura industrial, ayudar a las empresas exportadoras a reestructurarse y reorganizarse, y conceder apoyo financiero y fiscal a los productos de alta gama que son investigados y desarrollados de manera independiente. Al mismo tiempo, el Gobierno debe dedicar más esfuerzos a perfeccionar el sistema, para estimular la innovación tecnológica y la actualización estructural y fortalecer la protección de la propiedad intelectual.

  Desde el punto de vista del alcance internacional, el comercio de servicios se está desarrollando rápidamente y raramente genera fricciones comerciales. Por lo tanto, ya sea con el objetivo de cambiar su modalidad industrial o simplemente evitar los inconvenientes que generan esas diferencias, China debe desarrollar el comercio de servicios. Según las estadísticas, esta actividad se expandió aceleradamente en 2010, año en el que generó 362.420 millones de dólares por concepto de importaciones y exportaciones. La primera de ambas actividades ocupó el tercer lugar en el mundo y la segunda, el cuarto. La exportación de servicios de China se concentra en las áreas de ventajas tradicionales, como transporte, turismo y construcción. En el desarrollo futuro, el país debe dedicar mayores esfuerzos a los sectores de finanzas y seguros para fomentar la competitividad en general.

  El hecho de que el comercio exterior chino dependa en gran medida de sus socios comerciales, concentrados en ciertos países y regiones, facilita el monopolio de los compradores y coloca a China en una posición desventajosa en las negociaciones para solventar las fricciones comerciales. Por eso, las empresas nacionales deben diversificar los mercados de exportación para disminuir los riesgos de controversias. La prioridad de esta estrategia de “diversificación de mercados” es explorar con esfuerzos los mercados de las economías emergentes y países en desarrollo, cuyo crecimiento creará muchas oportunidades.

  Otra medida eficaz para resolver estos inconvenientes es la aplicación de la estrategia de “salir al exterior”: incrementando las inversiones en el extranjero, las empresas chinas logran un desarrollo de mayor escala y, al mismo tiempo, sortean las barreras comerciales establecidas por esos países según las normas de origen.

  *Zheng Wei y Xu Ziguang son doctores del Instituto de Economía Internacional de la Universidad de Comercio y Economía Internacional.

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