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El Mahjong y el béisbol

Actualizado el 25-09-2012 | Agrandar | Achicar

Autor: | Fuente:www.bjinforma.com

  Ambos juegos requieren coordinación, destreza, concentración, creatividad y flexibilidad

  La pantalla de mi televisor se encendió y la emoción del público por el deporte me pareció muy familiar, aunque, por un momento, algo extraña. La voz de un comentarista describía el juego con un entusiasmo contagioso. Los más de 70.000 espectadores enloquecían en las gradas, y los jugadores se movían con rapidez y precisión. Los lanzamientos, los bateos, los corredores cruzando las bases y las jugadas acrobáticas. Sí, era béisbol, un deporte que me ha encantado desde niño, pero ¿cómo podía estar contemplando la repetición de las jugadas en un canal japonés? Era la final del Campeonato Mundial de Béisbol entre Japón y Corea. Puro drama. Venezuela ya había despachado al equipo de EEUU, y aun así yo no podía despegarme de la pantalla. El béisbol está muy arraigado en Occidente y, hoy en día, también empieza a ser muy popular en Oriente. Sin embargo, el juego del mahjong tiene aquí raíces culturales aún más profundas.

  En China, se podría decir que una de cada dos familias tiene al menos un pariente totalmente apasionado por el juego, sea la madre, el padre, el tío o incluso los abuelos. Pocos años atrás, una mujer de 64 años fue la ganadora de un campeonato urbano de mahjong en la ciudad de Hangzhou. Los amantes y seguidores del mahjong aún comentan la hazaña. En 2007, Li Li, un joven estudiante de la Universidad de Tsinghua, quedó vencedor del primer Campeonato Mundial Unificado de Mahjong, celebrado en Chengdu. Este tipo de acontecimientos inolvidables hacen las delicias de los aficionados chinos al deporte y los juegos tanto como para los americanos cuando Hank Aaron, apodado el “Apaleador” eclipsó el record de carreras del legendario jugador de béisbol Babe Ruth, o cuando los Yankees de Nueva York o los Atlanta Braves ganaron lo que se conoce como las “Series Mundiales” de las primeras divisiones de las ligas de béisbol. Es importantísimo, sin embargo, el hecho de que ambos juegos están hondamente arraigados en sus respectivas culturas, reflejando tradiciones que han pasado por multitud de cambios históricos y sociales sobreviviendo generación tras generación.

  Aunque hay diferencias esenciales entre estos dos juegos, de mesa y cancha respectivamente, también tienen algunos puntos vitales en común. Ambos deportes representan una fuente de ingresos para mucha gente implicada, y ambos pueden llegar a alargarse mucho.

  El béisbol y el mahjong comparten los aspectos de la habilidad, la estrategia y el cálculo, además del “factor del error”, que aumenta la probabilidad de una derrota. Asimismo, ambos juegos cuentan con ávidos seguidores, que a menudo se limitan a disfrutar del papel de meros espectadores. En este papel es precisamente donde yo encajo mejor, sencillamente porque no soy capaz ni de apostar canicas y, para los jugadores más hábiles, necesito un cronómetro mucho más lento de lo habitual. El parecido del béisbolcon el mahjong se refleja en la duración de los encuentros, porque los partidos o partidas a veces parecen eternos. Se suele criticar el juego por su lentitud, que raya en el aburrimiento. Del mismo modo, también hay críticos del mahjong que opinan que para lo único que sirve es para perder el tiempo o hacer apuestas ilegales.

  

  Y sí, es cierto que las apuestas ilegales o las “sustancias ilegales” han manchado en ocasiones la reputación del béisbol. No obstante, en el aspecto positivo, también se ven bases robadas y carreras cuando los jugadores con más garra ayudan a sus equipos a marcar puntos, pero en el mahjong los jugadores individuales se ayudan a sí mismos a ganar o a evitar derrotas haciendo oportunas jugadas, organizando símbolos en pequeños bloques de fichas. Una “gran victoria” (o “carrera”, en términos beisbolísticos) se produce cuando un jugador puede mostrar todas sus fichas de inmediato, sorprendiendo a los otros jugadores. A esto se le denomina “salir”. Los jugadores que no han revelado ninguna combinación de símbolos con sus fichas sufren las penalizaciones más graves.

  La adicción al mahjong ha provocado el trágico final de más de un matrimonio. También es sabido que muchas empresas han salido a flote o se han ido a pique por estar demasiado implicadas en el juego. Como la violencia es muy poco frecuente, uno no necesita llevar protecciones para sentarse en una mesa de mahjong, al contrario que en el béisbol. Aun así, la probabilidad de que un perdedor pierda los estribos hace que la presencia de equipos protectores para jugar al mahjong pueda hacerse realidad en el futuro. Se cuenta que, en una ocasión, los jugadores estaban tan poseídos por el juego que, aunque la mesa había sido asaltada y uno de ellos había recibido un tiro, el resto de jugadores decidió continuar y buscar asistencia médica más tarde.

  En conclusion, tanto el mahjong como el béisbol tienen por igual amantes incondicionales y acérrimos detractores. Aunque hoy aún no se ven muchos torneos de mahjong en televisión, es posible que ese día no esté muy lejos. Si estás en la calle, en un parque o de invitado en una casa y te invitan a jugar para pasar el rato, acepta. Es una excelente manera de hacer amigos y de disfrutar también de un auténtico drama.

  El autor es un estadounidense residente en China

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