Comentarios y Respuestas

Hacia una igualdad en el acceso a la educación

Actualizado el 25-09-2012 | Agrandar | Achicar

Autor:HOU RUILI | Fuente:

  El primer día útil de septiembre, luego de las vacaciones de verano de este año, los estudiantes de las escuelas primarias y secundarias de Beijing se pondrán muy contentos al enterarse de que podrán encontrar los videos de las clases y recibir lecciones de 2.000 experimentados profesores de distintas partes del país, a través del sitio web Beijing Digital School (www.bdschool.cn) o del televisor digital con el que cuentan.

  La tecnología digital ha permitido el aprovechamiento por igual de los recursos educativos. A pesar del desarrollo aún desigual en China, los esfuerzos por ofrecer una educación sin discriminación nunca se detuvieron.

  En los tiempos de la economía planificada –de la década de 1950 a la de 1970–, China aplicó la política educativa de bienestar nacional, que generó un amplio incremento en el nivel instructivo de la gente. A partir de la reforma y apertura, especialmente en la década de 1990, esta política se fue modificando hasta llegar a una de propiedad mixta. No solo el Gobierno invertía en educación, sino que surgieron también iniciativas particulares y sociales. Las escuelas comenzaron a ser organizaciones de lucro. Cuando la educación pasó a ser una inversión en recursos humanos, toda la sociedad china se encontraba esforzándose en la creación de un ambiente educativo sano, de alta calidad y sin discriminación.

  La mejor infraestructura es una escuela

  La primera de las escuelas Esperanza –que ofrece educación primaria– se fundó en mayo de 1990 en el distrito de Jinzhai, de la provincia de Anhui, un lugar de escasos recursos económicos dentro de la zona montañosa Dabie. El lugar donde se veían solo unas instalaciones educativas muy simples cuenta hoy con un recinto de más de 14.000 m² de superficie, 27 clases y más de 1.600 estudiantes, y su servicio se ha ampliado a la educación preescolar. Entre 1990 y 2011 se construyeron 110 escuelas Esperanza en Jinzhai, lo que elevó considerablemente la tasa de matrícula de los niños en edad escolar. En 1989 se dio inicio al Programa Esperanza, a cargo de la Fundación para el Desarrollo de la Juventud de China, que se hizo conocido por ser “la obra de beneficio público con mayor participación social e influencia” de la década de 1990.

  Hasta el momento, el Programa Esperanza ha conseguido reunir más de 5.300 millones de yuanes y ha construido 15.444 escuelas Esperanza. En sus 23 años de existencia, el programa no solo se ha preocupado por el levantamiento de infraestructura educativa, sino que también ha puesto énfasis en la mejora de las instalaciones y en la formación de los docentes.

  Actualmente, las escuelas primarias y secundarias se yerguen como los símbolos de la belleza y modernidad en las zonas de menores ingresos económicos de China, como resultado del Programa de Educación Obligatoria en las Zonas Pobres del País, aplicado de 1996 a 2005. De los 20.548 millones de yuanes empleados en este programa, el 85,7% correspondió a inversión estatal de nivel central y local. Con este monto se construyeron 5.380 escuelas primarias y 2.466 escuelas secundarias, se reconstruyeron y ampliaron 27.197 primarias y 8.035 secundarias. Además, se las dotó de equipos de enseñanza, libros y materiales de referencia, y muchos rectores y maestros recibieron una especialización profesional. En 2003, el Gobierno invirtió otros 6.000 millones de yuanes en la continuación de la reconstrucción de las instalaciones educativas de primaria y secundaria de 22 provincias de las regiones central y occidental de China.

  La educación es la tarea más importante

  Cuando gracias a la ayuda de diversos sectores de la sociedad se garantizó la educación obligatoria de 9 años en las zonas de menores ingresos económicos, muchas regiones del país comenzaron a pensar en el fomento de la educación de 12 o más años de duración.

  A partir de 2008 ha quedado eliminado el pago de matrícula del segundo ciclo de secundaria en el distrito de Shipai, provincia de Guangdong, y al año siguiente se hizo lo mismo con el de las guarderías infantiles. Desde 2010 se han concedido subsidios anuales de 4.000, 6.000, 8.000 y 10.000 yuanes a los bachilleres, licenciados, posgraduados y doctores, respectivamente. Todo ello garantiza una educación gratuita de 25 años. Antes de la aplicación de estas medidas, menos de 10 pobladores de Shipai lograban matricularse en una universidad. Sin embargo, en 2009 y 2010 esta cifra ascendió a 198 y 219, respectivamente.

  A diferencia del próspero Shipai, el distrito de Ningshan, en la provincia de Shaanxi, es uno de escasos ingresos económicos. No obstante, a partir de 2007 se han comenzado a ofrecer alimentos y subsidios a los estudiantes, quienes se alojan en las escuelas y reciben una formación gratuita tanto en primaria como en secundaria. Asimismo, en 2010 se impulsó el plan para ofrecer un vaso de leche y un huevo al día para quienes cursaban la educación obligatoria de 9 años, mientras que en 2011 se decidió eliminar el pago de matrícula en las guarderías infantiles.

  En junio de 2009, el Ministerio de Educación de China insistió en la necesidad de garantizar la educación obligatoria de 9 años, pero las autoridades locales tienen, además, la potestad de eximir el pago de matrícula del segundo ciclo de educación secundaria, aunque ello está en función de sus ingresos fiscales.

  En vista de que la educación gratuita en el segundo ciclo de secundaria no es aplicada completamente, las autoridades centrales y locales decretaron en el otoño de 2010 un subsidio estatal para los alumnos de escasos recursos económicos. Alrededor del 20% de los alumnos matriculados se han visto beneficiados con esta financiación.

  La igualdad de acceso a la educación

  China, el país de mayor población en el mundo, presenta una base precaria y una distribución desequilibrada en cuanto a la educación. Las escuelas que cuentan con los mejores maestros, los equipos más modernos y la mejor infraestructura se concentran en las ciudades y en las zonas costeras, las áreas más prósperas del país.

  Zhang Li, director e investigador del Centro Nacional para la Investigación del Desarrollo Educativo del Ministerio de Educación de China, reconoce que hay una desigualdad entre la educación que se imparte en la ciudad y la que se ofrece en el campo, sobre todo a las poblaciones consideradas como vulnerables o pobres. Como la regulación del mercado no es suficiente para garantizar una igualdad en el acceso a la educación, el Gobierno otorga un financiamiento a los que menos recursos tienen para que puedan recibir una educación de calidad.

  La difusión en 1991 de la fotografía “Grandes ojos para estudiar” –tomada por un periodista–, le permitió a Su Mingjuan, una estudiante de 7 años de la escuela primaria Zhang-wan, convertirse en el símbolo del Programa Esperanza. En 2003, luego de matricularse en la Facultad de Finanzas de la Universidad de Anhui, Su Mingjuan canceló la ayuda económica que recibía por parte del programa y pudo concluir su formación profesional gracias a trabajos temporales. Al trabajar en una de las filiales del Banco Industrial y Comercial de China (ICBC) en Anhui, Su Mingjuan pudo financiar la educación de dos alumnos de escasos recursos económicos. “No fue mucho dinero, pero pude encontrarme con ellos y conversamos mucho al año. La comunicación fue muy importante. Espero que los donantes y las organizaciones de beneficio público puedan prestar más atención a la formación de los niños de escasos recursos y ofrecerles un mejor futuro”, mencionó Su.

  Cada niño que recibe la educación obligatoria de 9 años es un beneficiario del sistema educativo de China. Mucho dinero y muchas fuerzas se han invertido en aras de reducir la desigualdad en diferentes regiones. Dichos esfuerzos han elevado notablemente la educación en China y se ha producido una mejora en el nivel de vida de los niños en las regiones más atrasadas, quienes hoy ya pueden asumir su papel protagónico dentro de la sociedad y ayudar a los demás. Al fin y al cabo, no se trata solo de la acumulación de conocimientos, sino también de incentivar la solidaridad, que es la esencia de la educación.

Artículos relacionados