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La triangulación China-España-América Latina desde una perspectiva china

Actualizado el 28-09-2012 | Agrandar | Achicar

Autor:Jiang Shixue | Fuente:Real Instituto Elcano

  Tema: Este ARI examina las perspectivas de la triangulación entre China, España y América Latina tras el acuerdo Sinopec-Repsol en Brasil.

  Resumen: El reciente acuerdo Sinopec-Repsol en el sector de la energía brasileña es el resultado de la estrategia china de “salida al exterior” (going out) y del papel cada vez más importante de España como “puente” en la región latinoamericana. Este ARI revisa los resultados y las perspectivas de la triangulación China-España-América Latina, poniendo de relieve los desafíos que aguardan a este prometedor ejemplo de cooperación internacional.

  Análisis: El 1 de octubre de 2010 se producía el anuncio de que Sinopec, una de las mayores empresas energéticas chinas, invertiría 7.100 millones de dólares en Repsol YPF Brasil, adquiriendo una participación del 40% en esa empresa. La compañía brasileña –que representa los intereses de la matriz española, Repsol, en el mercado brasileño– produce, explota, transporta y distribuye derivados del crudo y del gas por todo Brasil. Sus principales productos son gasolina, alcohol, biodiesel, GNV (gas natural vehicular), diesel, fluidos y lubricantes para motores.

  Un trío de ganadores

  La cooperación entre Sinopec y Repsol crea un escenario el que ganan las tres partes. Para Sinopec, la inversión puede fortalecer su posición en el sector de la energía en Latinoamérica. Considera que esta transacción le permitirá avanzar en su objetivo estratégico de construir una mayor presencia y multiplicar las operaciones en la región, acelerando su estrategia de crecimiento internacional, además de optimizar su cartera de activos de crudo y de gas submarinos offshore.

  Para Repsol, el acuerdo supondrá la posibilidad de recabar suficientes fondos para desarrollar sus reservas en Brasil, uno de los mayores mercados de exploración del mundo desde el descubrimiento de enormes reservas de petróleo pre-sal en el litoral brasileño.

  Según la agencia Reuters, el día que se firmó el acuerdo, las acciones de Repsol subieron un 5,6%, alcanzando una cifra récord en los dos últimos años de 20.00 euros, en tanto que la constructora Sacyr-Vallehermoso, que tiene una participación cercana al 20% en Repsol, experimentó un incremento del 12,7%. El presidente de Repsol, Antonio Brufau, manifestó en un comunicado: “Estamos encantados de compartir el desarrollo de los proyectos brasileños con un socio de reconocido prestigio en el sector como es Sinopec”.

  El acuerdo Sinopec-Repsol es también positivo para Brasil, que ha estado buscando capital extranjero para rentabilizar sus recursos. Con anterioridad a su visita a China en mayo de 2009, el presidente Lula da Silva declaró que Brasil acogería con beneplácito las inversiones chinas en sus sectores de la energía y de infraestructuras. Manifestó que China estaba destinada a convertirse en un importante socio para Brasil, cuando este último se ponga a la tarea de explotar sus enormes reservas de petróleo pre-sal.

  El 4 de enero de 2011, el presidente de Sinopec, Su Shulin, que acompañaba al viceprimer ministro chino, Li Keqiang durante su visita a España, se reunió con el presidente de Repsol, Antonio Brufau, en Madrid y ambos presidieron la primera reunión conjunta al máximo nivel corporativo entre las dos empresas tras el acuerdo alcanzado en Brasil. Ambos acordaron crear grupos de trabajo para analizar nuevas oportunidades de negocio en todo el mundo. Antonio Brufau aseguró, “Hay importantes sinergias entre Repsol y Sinopec, y la relación entre ambas empresas es idónea para seguir reforzando nuestra alianza en todo el mundo en nuevas áreas de negocio”. Su Shulin expresó igualmente su satisfacción respecto a esta colaboración. Sus palabras fueron: “la exitosa cooperación entre Sinopec y Repsol refleja el deseo compartido por ambas empresas de iniciar una asociación amplia y duradera. Estamos comprometidos en realizar el máximo esfuerzo para consolidar y desarrollar esta relación con Repsol en el futuro”.

  La cooperación entre Sinopec y Repsol ha suscitado interés en todo el mundo. El Financial Times cree que “China y las grandes empresas chinas están deseando invertir en recursos naturales en mercados emergentes como África y Latinoamérica. Los activos de Repsol en las antiguas colonias de España y Portugal son un objetivo particularmente tentador”. Según el Wall Street Journal: “La operación otorga a China una porción de una de las mayores empresas energéticas controladas por un país extranjero. Es el último signo de la creciente importancia de China en el sector energético internacional en la medida en que amplía tanto su acceso como su propiedad de materias primas necesarias para abastecer la expansión económica del país”.

  La estrategia china de “salida al exterior”
    La relevancia del acuerdo entre Sinopec y Repsol tiene dos vertientes. En primer lugar, permite a China aumentar su influencia en el mercado energético global. En segundo lugar, los esfuerzos por impulsar una triangulación China-España-América Latina se han visto recompensados.

  Desde que China puso en marcha las políticas reformistas y de apertura en 1978, su economía ha experimentado un rápido crecimiento, lo que ha generado una gigantesca demanda de recursos, entre ellos de energía. China cuenta con abundantes recursos propios, pero en términos per cápita son insuficientes. Por ello China necesita, por un lado, contar con recursos externos para mantener su crecimiento económico, y por otro, ajustar su modelo de desarrollo reduciendo el despilfarro e incrementando su eficiencia en la utilización de los recursos disponibles.

  A finales de los 90, el gobierno chino implementó su denominada estrategia de “salida al exterior” (going out). Su objetivo era animar a las empresas chinas a realizar inversiones directas en el extranjero para integrar aún más la economía china con la del resto del mundo, asegurar la disponibilidad de recursos externos y reducir el exceso de capacidad de producción de algunos sectores de su economía.

  Según las estadísticas oficiales, en 2009 China produjo 189 millones de toneladas de crudo, pero sus importaciones netas ascendieron a 199 millones de toneladas, lo que provocó que su ratio de dependencia –es decir, sus importaciones de petróleo como porcentaje del total del consumo de petróleo– superase por primera vez el 50%, alcanzando el 51,29%. Algunos economistas chinos vaticinan que el ratio de dependencia, cuyo umbral crítico debería situarse por debajo del 50%, podría alcanzar el 65% en 2015 y superar el 70% en 2020.

  El papel de España como “puente”

  Las relaciones bilaterales entre China y América Latina se vienen desarrollando de forma constante desde principios de los años 2000. Además de frecuentes intercambios de visitas de altos cargos, el comercio y las inversiones han crecido también con enorme rapidez. Se han establecido incluso asociaciones estratégicas entre China y varios países de la región como Brasil, México, Argentina y Perú.

  La presencia de China en América Latina ha suscitado una gran preocupación y ansiedad tanto en la Administración norteamericana, como en los medios de comunicación e incluso en la ciudadanía estadounidense. En realidad, el objetivo de China en Latinoamérica no es desafiar el dominio de EEUU en la región sino estimular la cooperación Sur-Sur en el ámbito económico del hemisferio sur. Como región con un gran mercado y abundancia de recursos, Latinoamérica es una región muy complementaria en el terreno económico con China.

  A diferencia de EEUU, España ha tenido el acierto de ofrecer su ayuda a China para desarrollar sus relaciones con Latinoamérica. Es importante que, ya a comienzos del nuevo milenio, el gobierno español decidiera que la triangulación España-América Latina-Asia Pacífico era una de sus prioridades en su “Plan Marco Asia Pacífico 2000-2002”.[1] En Julio de 2005, en una visita oficial a Pekín, el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, aseguró a sus anfitriones que España estaría dispuesta a servir de puente para China en el desarrollo de sus relaciones con América Latina. Cuando el presidente Hu Jintao visitó España en noviembre de 2005, China y España hicieron público un comunicado conjunto en el que expresaban su voluntad de cooperar en todo el mundo, en particular en Latinoamérica.

  En declaraciones a la prensa china en 2009, el embajador español en Pekín, Carlos Blasco Villa, indicó que a España le gustaría que China siguiera adelante con sus inversiones en Iberoamérica. Cuando se le preguntó si había competencia de intereses entre China y España, ante el estrechamiento de relaciones entre China y América Latina, Blasco contestó, “todo lo contrario. Creo que una relación más estrecha entre China y Latinoamérica fomentará la colaboración entre nuestros países en el desarrollo de inversiones en la región latinoamericana”. El embajador añadió que “España considera que América Latina no debería depender tanto de EEUU, ni tampoco debería depender de la UE”. Llegó a ofrecer un ejemplo de cooperación triangular: “Huawei y Zhongxin han vendido equipamientos a empresas españolas, quienes a su vez utilizaron los productos chinos para construir torres de telecomunicaciones en Latinoamérica”.

  España es, sin ninguna duda, el país adecuado para servir de “puente” entre China y América Latina. Sus vínculos históricos, lingüísticos y culturales hacen que tenga más en común con la región de lo que tiene China. Desde los años 90, con la extensión de las reformas económicas en Latinoamérica, entre ellas las privatizaciones y las reducciones arancelarias, España ha consolidado sus relaciones económicas con la región. A través de las cumbres iberoamericanas, las relaciones políticas de España con la zona se mantienen en excelente términos.

  Un progreso extraordinario

  El primer informe oficial chino sobre Latinoamérica, publicado en noviembre de 2008, representa un hito en sus relaciones con la región.[2] El informe no solo aclara los objetivos diplomáticos chinos allí, sino que cubre un vacío en la política exterior china. En él se expresan por primera vez los deseos del gobierno chino de “contemplar sus relaciones con Latinoamérica y el Caribe desde un punto de vista estratégico”.

  El informe político mencionado subraya la importancia de promover el comercio bilateral y las relaciones económicas y confirma además la cooperación en 35 ámbitos, entre ellos las relaciones internacionales, cuestiones judiciales y policiales, ciencia y tecnología, educación, medicina, cambio climático, ayuda en las catástrofes e intercambios entre militares, parlamentarios, administraciones locales, partidos políticos y altos cargos.

  Si España pretende ayudar a China a desarrollar aún más sus relaciones con Latinoamérica debe esforzarse en estas 35 áreas. Al parecer, China no tiene mucha necesidad de ayuda española en el aspecto político. En cambio, en el terreno económico, España tiene mucho que aportar. La cooperación entre Sinopec y Repsol es un gesto muy prometedor en este sentido.

  Una gran cantidad de las reservas minerales de América Latina están localizadas en zonas remotas o de alta montaña donde las infraestructuras son inexistentes. China y España pueden aunar sus esfuerzos para compartir la financiación de las infraestructuras necesarias para lograr un mejor acceso a estos minerales.

  De acuerdo con el duodécimo Plan Quinquenal chino (2011-2015) para el desarrollo económico y social, el gobierno de Pekín se centrará más en transformar el modelo de desarrollo económico del país. Para facilitar el proceso, el gobierno se ha comprometido a incentivar la demanda interna, promover las innovaciones científicas y tecnológicas y adoptar más medidas para conservar los recursos y proteger el medio ambiente.

  Sin embargo, estimular la demanda interna no significa reducir las exportaciones del país al mercado mundial, incluyendo la región latinoamericana. España cuenta con redes comerciales bien establecidas en la zona. Por lo tanto, puede ayudar a China a ampliar su cuota de mercado en estos países.

  China está reconociendo cada vez más la importancia de desarrollar energías renovables. España, Brasil, México y otros países latinoamericanos cuentan con una tecnología relativamente avanzada en este terreno, por lo que debería haber muchas oportunidades de cooperación.

  Las barreras lingüísticas y culturales plantean dificultades para China en sus intentos de extender su presencia en América Latina. Aunque decenas de universidades en China imparten clases de español y cientos de estudiantes se gradúan en ellas cada año, faltan profesionales que hablen español con fluidez. España puede aportar su ayuda en este sentido. El Instituto Cervantes de Pekín, fundado en 1991, ha realizado un excelente trabajo ofreciendo clases de español. Además, organiza actividades culturales en Pekín para enriquecer el conocimiento de los chinos sobre las culturas de los países de habla hispana.

  Aparte de la cooperación tecnológica entre China y España en el mercado latinoamericano, como puede ser la que se da entre Huawei y Telefónica, la triangulación ha empezado a desarrollarse recientemente en otras áreas. A principios de 2010, por ejemplo, Uría y Menéndez, un prestigioso despacho de abogados español, abrió una oficina en Pekín. A través de ella ofrece asesoramiento a clientes chinos sobre sus inversiones en Latinoamérica, donde Uría tiene cinco oficinas y una amplia experiencia aconsejando a inversores extranjeros en la región. Sin duda, el servicio de Uría y Menéndez ayudará a los inversores chinos a introducirse en Iberoamérica, una región cuyas incertidumbres políticas y legales, junto con sus diferencias culturales y su distancia geográfica, están consideradas por los empresarios chinos como barreras muy difíciles de superar.

  Por ahora, Uría y Menéndez ha participado en dos de las más importantes operaciones de inversión chinas en Latinoamérica anunciadas en 2010: la adquisición de siete líneas de transmisión por la empresa china State Grid y la inversión por parte de East China Mineral Exploration & Development Bureau en un proyecto de minería.

  Los servicios financieros es otro terreno prometedor en el que China y España pueden colaborar en Latinoamérica, y los primeros pasos que se han dado están siendo muy fructíferos.

  En los últimos años, el sistema de seguridad social se ha situado por fin en el centro del programa de reformas chino y se cree que en este aspecto China está tomando como ejemplo a Chile y otros países latinoamericanos. En noviembre de 2010 el banco chino CITIC Bank y el español BBVA firmaron un Acuerdo Marco de Cooperación en el negocio de las pensiones para asesorar de forma conjunta acerca de la estructura de los planes de pensiones en China. El acuerdo, con una validez de 12 meses, incluye consultas conjuntas sobre la estructura de los planes de pensiones en China y el diseño de productos y servicios a los clientes. Cuando finalice el período de 12 meses, ambas partes evaluarán el resultado de su colaboración y decidirán si continúan esta cooperación.

  En enero de 2011, el China Development Bank (CDB), el mayor banco del país por activos, firmó un acuerdo con BBVA para promover la cooperación entre los dos bancos en proyectos empresariales fuera de China, principalmente en Latinoamérica, en ámbitos como financiación de proyectos y comercio, servicios comerciales, derivados, banca de inversión y bonos.

  Puntos débiles que deben superarse

  Hay más ejemplos de éxitos de triangulación entre China, España y Latinoamérica. Por parte de China, intentar conseguir la triangulación es económicamente posible porque ha acumulado grande reservas de divisas. Desde una perspectiva estratégica, China desea también consolidar su presencia en Latinoamérica con la ayuda de España.

  España ha reconocido que el auge de Asia es una tendencia histórica que se convertirá en el acontecimiento decisivo de los tiempos modernos. En opinión del Ministerio de Asuntos Exteriores, España, en tanto que octava potencia económica del mundo, no puede permitirse ignorar la creciente importancia de esta región en la escena internacional. En la era de la globalización, los intereses políticos, económicos, culturales y de seguridad de España dependen también de Asia.

  Especialistas prominentes, como Pablo Bustelo y Javier Santiso, junto con Repsol y Uría y Menéndez, se encuentran entre los pioneros en impulsar la triangulación China-España-Latinoamérica y se ha conseguido ya un progreso incipiente en un corto período de tiempo.

  No obstante, aunque tanto China como España han manifestado su voluntad de cooperar en Latinoamérica, parece que la triangulación no se encuentra entre las prioridades de sus relaciones bilaterales. Por ejemplo, cuando el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, visitó China en agosto de 2010, ni él ni su homólogo chino Wen Jiabao mencionaron la cooperación en Latinoamérica. Wen dijo únicamente que China y España debían tomar nuevas medidas para promover el comercio y la inversión y mantener conjuntamente la estabilidad de la UE y de los mercados financieros mundiales. Manifestó su esperanza de que China y España se coordinen y colaboren estrechamente en el G20, se posicionen firmemente contra el proteccionismo y presionen de forma conjunta para hacer avanzar la reforma del sistema financiero internacional. Rodríguez Zapatero se limitó a decir que España está a favor de una profundización de su cooperación bilateral en comercio, inversiones, cultura y turismo y su disposición a fomentar la cooperación estratégica entre la UE y China, presionando para lograr una pronta resolución de los principales problemas en sus relaciones mutuas.

  En su artículo titulado “Trabajemos de la mano” publicado en El País (3/I/2011), Li Keqiang examinaba los métodos para promocionar la cooperación bilateral, pero no hacía ninguna referencia a la cooperación chino-española en América Latina.

  Por lo tanto, si queremos que la triangulación siga desarrollándose, los gobiernos chino y español deben hacer mayores esfuerzos para incluir este objetivo como una prioridad en sus agendas para las relaciones bilaterales.

  Otro punto débil es que la mayoría de las pequeñas y medianas empresas chinas, públicas o privadas, no son conscientes todavía del importante papel que desempeña España como “puente” a través del cual podrían introducirse en el mercado latinoamericano. Por esta razón, de momento, solo las gigantescas empresas estatales han aprovechado la posición española. Tanto el gobierno chino como el español deben redoblar sus esfuerzos para dar a conocer la triangulación.

  Hay otro punto débil en el lado de Latinoamérica. La reacción de esta región ante la triangulación es poco entusiasta y más bien pasiva. La región parece estar esperando a ser encontrada por China y España en este juego de triangulación, aunque no puede negarse que todos los países de la zona intentan por todos los medios atraer más inversión extranjera. Puesto que la triangulación implica tres partes, la participación activa y espontánea por parte de los países de América Latina sería extremadamente productiva.

  Por último, debe entenderse que la triangulación acarrea a veces costes de transacción. Si una empresa china puede encontrar sus socios en Latinoamérica y vice versa, ¿para qué utilizar el “puente” español?

  Conclusión: El concepto de triangulación se utiliza para indicar la interacción entre tres actores regionales, pudiendo tratarse de un bloque de naciones o bien de naciones individuales. Aunque puedan competir en algunos casos y cooperar en otros, la característica esencial es la existencia de intereses comunes y relaciones actuales o potenciales entre ellas.

  En los últimos años, las relaciones de China con América Latina han avanzado a gran velocidad. A diferencia de EEUU, España está dispuesta a ayudar a China a desarrollar sus relaciones con la región. Esto debería interpretarse como una oferta muy positiva y bien intencionada.

  En el terreno político de la triangulación China-España-América Latina, el papel de España como puente es bastante limitado. En otros ámbitos, sobre todo en el de las inversiones y el comercio, la posibilidad de una cooperación entre China y España en América Latina es enorme y se ha producido ya un comienzo muy fructífero.

  Para conseguir un mayor progreso, los gobiernos chino y español deberán incrementar sus esfuerzos a la hora de incluir este tema en las agendas prioritarias para sus relaciones bilaterales. Además, es necesario dar a conocer la posición única de España como “puente” entre China y América Latina con el fin de atraer cada vez más a las pequeñas y medianas empresas chinas, públicas y privadas. Al mismo tiempo, debe animarse a los países de Latinoamérica a que sean más activas y espontáneas respecto a la triangulación.

  La triangulación China-España-América Latina es parte del debate Norte-Sur y Sur-Sur. En la medida en que la cooperación y la interdependencia han incrementado su importancia en la era de la globalización, el futuro de este nuevo tipo híbrido de relación internacional se muestra sumamente prometedor.

 

 

  Jiang Shixue,Catedrático y vicedirector del Instituto de Estudios Europeos, de la Academia China de Ciencias Sociales, y vicepresidente de la Asociación China de Estudios sobre América Latina

  [1] Pablo Bustelo (2002), “posibilidades y retos de la triangulación España, América Latina, Asia Pacífico”, ARI nº 123/2002, Real Instituto Elcano, 20/XII/2002.

  [2] China publicó su primer informe político sobre la UE en octubre de 2003. Le seguiría otro sobre la política en África en enero de 2006.

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