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Sobre la construcción del poder blando de la cultura china

Actualizado el 12-10-2012 | Agrandar | Achicar

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  Sobre la construcción del poder blando de la cultura china

  Yi Junqing

  La construcción cultural constituye un complejo sistema que abarca no sólo la conformación material de la cultura, sino la conformación de sus valores, ambas estrechamente interrelacionadas pero diferentes una de otra, siendo la segunda la tarea fundamental de la construcción cultural. La VI Sesión Plenaria del XVII Comité Central del Partido planteó reforzar aún más el poder blando de la cultura nacional, lo que marcó la verdadera entrada de dicha construcción tanto en un importante periodo estratégico de circunstancias favorables como en un periodo decisivo, y le proporcionó unas condiciones propicias sin precedentes y unas espléndidas y alentadoras perspectivas. Siguiendo el espíritu de dicha sesión, debemos diseñar las tácticas, formas y vías de la construcción del poder blando de la cultura con mayor minuciosidad y objetivos más concretos.

  I. Los periodos favorable y decisivo para la construcción cultural de China

  El importante periodo estratégico de circunstancias favorables a la construcción cultural de China encierra un rico contenido. Desde el punto de vista global, la crisis financiera internacional ha brindado unas oportunidades excepcionales para el desarrollo de la industria cultural, mientras que el progreso vertiginoso de la ciencia y la tecnología modernas, en particular el de las tecnologías de medios de comunicación y el de las de redes, han proporcionado una poderosa fuerza impulsora al desarrollo de las actividades y la industria culturales. Desde el punto de vista nacional, las masas populares aspiran con creciente vehemencia a una rica vida cultural, y el veloz desarrollo económico registrado en los últimos treinta y tantos años de reforma y apertura ha sentado sólidas bases económicas para la construcción cultural. Desde el punto de vista de la cultura misma, hemos llegado a un alto grado de concienciación teórica respecto a la construcción cultural, definiendo claramente el camino de desarrollo de la cultura socialista con peculiaridades chinas, estableciendo la grandiosa meta de construir un país socialista fuerte en cultura y creando importantes condiciones para promover en todos los sentidos el poder blando de nuestra cultura nacional.

  Al tiempo que valoramos suficientemente las condiciones favorables y las buenas oportunidades para la construcción cultural del país, debemos ser conscientes de que si bien la grandiosa meta mencionada se ha concretado y la importante labor de promover en todos los sentidos el poder blando de nuestra cultura nacional ha sido incluida en la agenda de trabajo, la construcción cultural del país tiene que superar la seria prueba del periodo decisivo. Como expresión de valores y cohesión espiritual, la cultura, a diferencia de la economía y la política, se distingue por su carácter intrínseco y profundo, conllevando su desarrollo y construcción leyes especiales, por lo que la interiorización de valores culturales y la promoción del poder blando de la cultura constituyen un proceso silencioso, imperceptible y prolongado. En consecuencia, sólo superando los obstáculos y las restricciones a dichas interiorización y promoción seremos capaces de convertir los logros culturales ya conquistados en un verdadero poder blando y en una competitividad integral de la cultura.

  El contenido, los objetivos y las metas de la construcción cultural pueden dividirse en diferentes niveles, circunstancia que permite apreciar claramente la singularidad y la dificultad inherentes a la promoción del poder blando de la cultura.

  Primer nivel: enriquecer la vida cultural de las masas populares mediante abundantes productos culturales y un sistema de servicios culturales públicos, para garantizar los derechos e intereses de las mismas en este campo. En este nivel destaca el carácter de bien público de la cultura, y generalmente la construcción cultural es tangible y directa, muestra el ritmo de desarrollo más rápido y produce los resultados más inmediatos y obvios.

  Segundo nivel: impulsar el desarrollo de la industria cultural, potenciar la vitalidad de las actividades culturales y enriquecer el suministro de productos culturales apoyándose en la innovación institucional y la tecnológica, a fin de satisfacer las demandas culturales de las masas populares y, al mismo tiempo, incrementar en gran medida la fortaleza económica del país. En este nivel, la construcción cultural es también extrínseca y palpable, y su ritmo de desarrollo notable.

  Tercer nivel: tener el sistema de los valores clave del socialismo como mando para desplegar las funciones educativa y formadora de la cultura, y para fomentar en toda la nación el cultivo de la ética, los ideales y las convicciones, así como la ampliación de sus horizontes espirituales. En este nivel, la construcción cultural se convierte claramente en una tarea de una dificultad considerable y no suele producir resultados inmediatos. Ello se debe a que si bien los dos primeros niveles de dicha construcción —concretos, extrínsecos y materiales— establecen una importante base para elevar el nivel de los valores y la ética del conjunto de la nación, no pueden sin embargo equipararse de ningún modo con el tercer nivel. Saltar del primero y el segundo al tercero no es en absoluto un asunto sencillo. Si no respetamos las leyes que rigen la cultura y no adoptamos medidas eficaces, difícilmente podremos alcanzar nuestro objetivo.

  Cuatro nivel: aglutinar la fuerza de los chinos en valores y creatividad, con el fin de configurar, en el contexto de la globalización económica, un poder blando de la cultura nacional internacionalmente competitivo e influyente. Como resulta obvio, en este nivel la construcción cultural es una tarea aún más dura y prolongada. El concepto de poder blando de la cultura de un país posee una comprensión muy amplia, puesto que su significado no se agota en absoluto en el de cultura, sino que se compone del atractivo del sistema estatal, la fuerza inspiradora de los valores, la creatividad de la sociedad y la afinidad con la imagen de los ciudadanos. Evidentemente, los círculos culturales, en su sentido estricto, no pueden asumir solos esta formidable tarea.

  Al valorar la práctica de la China contemporánea en función de estos cuatro niveles, podemos comprender que aunque estemos llevando a cabo la construcción cultural vigorosamente y hayamos logrado grandes éxitos, esta tarea sigue siendo muy ardua. De ahí que debamos aprovechar el importante periodo estratégico de circunstancias favorables a dicha construcción para lograr avances sustanciales en la configuración de un poder blando de la cultura, sobre todo en lo referente a la conformación de un sistema de valores centrales.

  II. Tres aspectos de la construcción del poder blando de la cultura china

  En la construcción del poder blando de la cultura lo primero que hay que hacer es situar y analizar la época. La antigua y duradera civilización china ha vivido brillantes periodos en lo que se refiere al poder blando de su cultura, pero en la configuración contemporánea del poder blando de la cultura mundial "Occidente es fuerte y nosotros débiles". Ante tal configuración, el impulso de la construcción del poder blando de la cultura china exige asir con firmeza los tres aspectos siguientes: definir claramente el valor de la construcción; destacar sus áreas prioritarias; y abrirle vías eficaces.

  Definir claramente el valor de la construcción del poder blando de la cultura china requiere propulsar la reestructuración cultural apoyándose en los abundantes recursos culturales, con el objetivo de subrayar la posición central que en dicha construcción ocupan los elementos culturales de la China moderna. La construcción del poder blando de la cultura china cuenta con ricos recursos culturales: los de las excelentes culturas tradicionales acumulados a lo largo de la dilatada historia de la nación china; las tradiciones de la cultura socialista; el espíritu de la época cultivado en el proceso histórico de reforma y apertura; y el espíritu cultural racional forjado por la civilización industrial occidental moderna. Esta abundancia de recursos culturales, si bien constituye una importante base y ventaja para incrementar el poder blando de nuestra cultura, nos plantea un problema difícil. Ello es así porque que estos diversos tipos de recursos culturales únicamente pueden transformarse en un poder blando real mediante su reestructuración y porque una reestructuración cultural orgánica de ningún modo consiste simplemente en amontonar los recursos culturales existentes, sino que exige elegirlos y reestructurarlos en función de una realidad social que ha experimentado cambios, así como impulsar la innovación cultural a través de la reestructuración.

  En la reestructuración cultural de la China contemporánea es preciso considerar en particular estos dos factores: el proceso de establecimiento del régimen de economía de mercado socialista y el proceso de participación en la globalización económica. En el primero, además de estimular y proteger al máximo la innovación de los distintos estratos sociales, tal como exige el funcionamiento de los mecanismos del mercado, es necesario aplicar restricciones morales y de valores efectivas tanto a la naturaleza del capital y el mercado, caracterizada por su búsqueda de beneficios, como a su indiferencia hacia los valores. En el segundo proceso, se debe no sólo ofrecer una fuerza de apoyo cultural a China en su participación en la globalización económica y compartir las oportunidades que ésta brinda, sino establecer una orientación eficaz de los valores que garantice su invulnerabilidad frente a los riesgos y desastres acarreados por dicha globalización.

  En el proceso de reestructuración cultural, debemos no sólo oponernos al procedimiento de copiar mecánicamente los recursos culturales tradicionales para conformar el poder blando de la cultura moderna, sino evitar la tendencia a imitar maquinalmente la cultura racional de Occidente para conformar el poder blando de la cultura china. En nuestra construcción del poder blando de la cultura, bajo la premisa de asimilar los elementos de la cultura tradicional china y el espíritu cultural racional de Occidente, hemos de controlar de manera eficaz los efectos negativos de la economía de mercado por medio de los ideales socialistas sobre los valores y las ventajas de sus instituciones, en un vehemente anhelo de configurar una ética social y una guía de los valores sanas. Paralelamente, debemos esforzarnos por subrayar la posición de los elementos clave de la China moderna y revelar en profundidad el poder creador, subyacente al desarrollo y progreso económico, político y social de la China actual, de la cultura institucional y espiritual, en particular su sabiduría y su innovación cultural en la promoción del progreso científico y tecnológico, y en la superación de las dificultades inherentes al desarrollo humano.

  Destacar las áreas prioritarias de la construcción del poder blando de la cultura exige combinar lo particular con lo general, tomando el impulso general como atmósfera y las áreas centrales como puntos clave, para levantar la estructura principal del poder blando de la cultura de la China moderna. En términos generales, la construcción del poder blando de la cultura no es meramente un asunto de la esfera cultural propiamente dicha, sino que tiene un mayor despliegue en los programas institucionales y los contactos públicos e internacionales de los diversos ámbitos sociales, y en otros muchos niveles, poseyendo puntos en común tanto la comprensión de la construcción de la cultura como las formas de construirla en tales ámbitos, pero también sus propios puntos clave. Por consiguiente, en el cumplimiento del requisito previo de generalizar el impulso de la construcción del poder blando de la cultura hay que destacar algunas áreas prioritarias.

  Cultura de los regímenes y mecanismos. En el mundo actual, la competencia entre el poder blando de los distintos países no sólo se manifiesta en el sistema social y la ideología, sino que se concentra cada vez más en los regímenes y mecanismos políticos, económicos, sociales, científicos y tecnológicos. El elemento central clave de la cultura moderna de los regímenes y mecanismos presenta dos aspectos: la cultura racional, cuya expresión concentrada es la democracia y la gobernación conforme a la ley; y la cultura innovadora, cuyos rasgos son la superación y la apertura. Desde el punto de vista de su concepción estructural, la construcción de la cultura de los regímenes y mecanismos, si bien exige promover la calidad cultural del sujeto principal de la sociedad, se plasma en mayor medida en una configuración consciente caracterizada por el diseño y la programación institucionales. Siempre habrá quienes se nieguen a reconocer la superioridad de los regímenes y mecanismos de China, pero en la práctica nuestro rápido desarrollo económico ha demostrado y corroborado nuestra creatividad y competitividad en el área de los sistemas, regímenes y mecanismos. Por lo tanto, hemos de perfeccionar de modo aún más consciente nuestros regímenes y mecanismos para revelar la comprensión de su cultura y de su valor.

  Cultura empresarial moderna. La construcción de la cultura empresarial es una de las áreas prioritarias de la construcción del poder blando de la cultura. La cultura empresarial no es un envoltorio propagandístico empresarial de carácter general, y tiene como núcleo la ética comercial. El primero de los dos planos en los que dicha ética se manifiesta principalmente es el de la credibilidad. Las empresas y la gente de negocios pueden buscar beneficios, pero lo que no les está permitido de ningún modo es perjudicar y dañar a la gente, debiendo garantizar los derechos e intereses de los consumidores mediante la calidad y cantidad de sus productos, con el fin de expresar así su respeto por la vida. El segundo plano es el de la responsabilidad por el entorno ecológico. Obtener beneficios a través de la utilización sostenible y científica de los recursos es permisible, pero el saqueo y la destrucción de los mismos deben suprimirse definitivamente. A diferencia de lo que ocurre en la moralidad pública social, cuya formación depende sobre todo de la autodisciplina, en el fomento de la ética comercial aquélla ha de lograrse a través de una disciplina impuesta por terceros, en lugar de depositar las esperanzas en exhortaciones y censuras morales generales. Más concretamente, los sujetos de la responsabilidad por el fomento de la ética comercial son los gobiernos de los diversos niveles, quienes, con el fin de establecer una ética comercial autodisciplinada, deben eliminar todo tipo de intereses departamentales y regionales seccionales, emplear combinadamente los medios jurídicos y administrativos, adoptar una actitud de tolerancia cero hacia las empresas faltas de credibilidad, obligándolas a declararse en quiebra, disolverse o reorganizarse, así como frenar y eliminar con firmeza toda actividad carente de credibilidad que dañe a otros en aras del beneficio propio, perjudique a las masas y suponga una expoliación de los recursos.

  Cultura pública social. La cultura pública social es un importante componente del poder blando de la cultura que refiere principalmente a un concepto ético general público que engloba la moral social, la ética profesional, las virtudes familiares y el carácter moral de las personas. La moral moderna debe abarcar el respeto al valor individual, resaltando la libertad y el desarrollo integral de cada uno, así como el respeto, cuidado e inclusión de los demás, enfatizando el colectivismo y el patriotismo. En cuanto a la moral pública, cuyo fomento, a diferencia del de la ética comercial, no puede apoyarse en los medios administrativos y jurídicos, tiene que depender de una instrucción, cultivación y formación culturales pacientes y silenciosas, llevado a cabo por medios como la ejemplificación moral, la orientación de la opinión pública, las manifestaciones artísticas y la promoción educativa, para ir haciendo realidad dicho fomento paso a paso.

  Cultura de contactos internacionales. En el contexto de la globalización, tanto la cultura de los regímenes y los mecanismos y la ética empresarial, como la construcción de la moral pública deben destacar la visión internacional de forma consciente y, al mismo tiempo, enfatizar especialmente la construcción cultural en los contactos internacionales. En éstos, la influencia cultural proviene aún más de la asunción de responsabilidades y la orientación de los valores por parte del Estado y el Gobierno en los asuntos internacionales. A raíz del fortalecimiento del poder económico de China y de la elevación de su estatus internacional, en lo concerniente a los importantes problemas relativos a su desarrollo y al del resto del mundo, así como a la existencia y el destino de la humanidad, China, como país responsable, debe pronunciarse de manera inequívoca, hablar alto y claro, y asumir responsabilidades, atreviéndose a criticar toda clase de fenómenos de injusticia y desigualdad. Este tipo de asunción de responsabilidades y de guía de los valores constituye un importante componente del poder blando de la cultura china.

  Abrir vías eficaces para la construcción del poder blando cultural conlleva interpretar y mostrar vívidamente la imagen cultural de los chinos de hoy, tomando la macropromoción como orientación y la micropráctica de la construcción cultural como canal. Sobre la base de la determinación del valor y las áreas prioritarias de la construcción del poder blando de la cultura china, debemos asimismo cambiar las formas del desarrollo cultural de acuerdo con las leyes que lo rigen, y hacer un mayor hincapié en la práctica cultural consciente en los diversos campos y por parte de todos los ciudadanos. Cabe decir que hemos logrado difundir ampliamente entre el conjunto de la sociedad el sistema de los valores clave del socialismo apoyándonos en las ventajas de nuestra educación ideológica, escolar, propagandística, teórica y en las de nuestras actividades de estudio. El problema con el que nos enfrentamos ahora es el de cómo mostrar concretamente el poder blando de la cultura a través de la práctica cultural consciente de los más 1.300 millones de chinos. Ello requiere no sólo propaganda teórica, sino historias y muestras vivas, frescas y concretas. Por ejemplo, podemos hablar un poco más acerca de la inteligencia y las innovaciones de los educadores y los trabajadores científicos y tecnológicos; explicar algo más las diversas prácticas concretas de la vida democrática en los niveles de base, tales como el autogobierno de los aldeanos y el comunitario; revelar conscientemente la sabiduría de los departamentos gubernamentales y los funcionarios de los diversos niveles al neutralizar las contradicciones en su abordamiento y tratamiento de los complejos asuntos internacionales, su capacidad de resolver de manera creativa las dificultades, su habilidad para dominar la situación y su coraje en la asunción de responsabilidades; mostrar la capacidad de las empresas y los empresarios para aprovechar las oportunidades en la cooperación económica y comercial internacional, así como su credibilidad; etc. En otras palabras, por lo que hace a la creación artística, la producción cinematográfica y televisiva, la propaganda de los medios de comunicación y la divulgación teórica, debemos saber utilizar las diversas formas, medios y vehículos cercanos a la vida para difundir más efectivamente el valor de la cultura avanzada.

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