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Cargar con la misión de nuestra generación --Acerca de la estructuración del sueño chino con voluntad única (9)

Actualizado el 26-09-2013 | Agrandar | Achicar

Autor:Comentarista del Diario del Pueblo | Fuente:Diario del Pueblo, primera plana, 29 de marzo de 2013

  Al tener sueño se contará con esperanza; al tener fe habrá fuerza. Esto es aclamación de muchos que se levantan después de sufrimientos y reflejo de nuestra nación que sigue erguida pasando por varios milenios vicisitudes.

  El hacer realidad el sueño chino de la gran revitalización de la nación china quiere decir cumplir con metas según las cuales el Estado se hace rico y poderoso, la nación se rehabilita, el pueblo goza de felicidad. La expresión del presidente Xi Jinping expone a fondo el contenido intrínseco esencial del sueño chino, descubre con claridad el ideal y la fe de innumerables sabios de generaciones anteriores que luchaban por ello y también indica el rumbo de marcha para nuestra generación de personas que debemos cargar concienzudamente con la misión y estructurar en conjunto el sueño chino.

  Echando una mirada a los más de 30 años, a los más de 60 años, e incluso los más de 170 años, pasados, lo que condujo a incontables hijos e hijas chinos en luchas extraordinarias, precisamente, fue la procura del sueño y carga con la misión. Desde 1925 cuando el camarada Mao Zedong escribió un mensaje para el primer número del Semanario Político: “para que la nación china logre la emancipación, para que se haga la gobernación popular, para que el pueblo consiga felicidad económica”, hasta el énfasis en “recibir el bastón de relevo de la historia”, “hacer esfuerzos persistentes y marchar siempre adelante”, “el Estado se hace rico y poderoso, la nación se rehabilita y el pueblo goza de felicidad” repetida una y otra vez por el camarada Xi Jinping, descienden de una línea continua que siempre atraviesa el sueño de lucha de los comunistas.

  Precisamente por esta lucha con esfuerzos continuos por este sueño, China ha experimentado enormes cambios. Hace cien años, los chinos no podían sino soñar en la ilusión ofrecida por las novelas en celebra exposición universal, ahora, pasando cien años, miles y millones de turistas, salvando grandes puentes tendidos sobre el río y túneles de metros, antaño en sueño vano, entran en el Pabellón de China en la Exposición Universal. Hace 30 años, China no contaba ni con un kilómetro de autopista, hoy, el kilometraje de autopistas de China ocupan el segundo lugar del mundo. Hemos usado 20 y pico años para transcurrir el camino de generalización de la enseñanza obligatoria que el Occidente usó cerca de cien años; hemos tejido la mayor red de garantía de asistencia médica del mundo. Precisamente debido a esta lucha continua por el sueño, la República Popular de hoy ha hecho realidad la histórica reforma del régimen económico, el volumen global de la economía se eleva en grandes márgenes. La revitalización de la nación china acoge perspectivas brillantes nunca antes habidas. Los centenares de millones de integrantes del pueblo ha saltado, históricamente, de la insuficiencia en el vestido y la comida al nivel de vida modestamente acomodada íntegra y está marchando a pasos agigantados hacia  la vida modestamente acomodada en todos los sentidos.

  Ningún éxito puede conseguirse felizmente. La creación de la historia siempre va acompañada de duras luchas. Echando mirada al pasado, la fisonomía del Estado, de la nación y del pueblo ha experimentado trascendentales cambios, los cuales reunían la dureza que hemos pasado en medio de vientos y lluvias; cara hacia el futuro, el cumplimiento final del sueño chino seguirá enfrentándose a imprevistas dificultades y riesgos imposibles de saber. Debemos ser conscientes de ver que China cuenta aún con 128 millones de personas que viven debajo de la línea de pobreza; el volumen económico per cápita se coloca en posiciones posteriores del mundo, tiene distancia respecto a los países desarrollados en lo que se refiere al nivel científico y tecnológico, apremian solución los problemas como la disparidad entre la ciudad y el campo, igualdad social, etc. la apertura hermosa del sueño chino necesita aportar más trabajos duros. Tan sólo impregnados del espíritu de reforma e innovación, con coraje de conquistar fortalezas fuertes y vencer dificultades trabajando como pisando rocas y dejando huellas, concentrar energías en un solo ideal, podremos llenar los valles con que nos encontremos en el camino de avance, abrir camino más llano y viable, el sueño chino que hace que el Estado sea rico y poderosos, la nación se rehabilite y el pueblo goce de felicidad podrá acercarse cada vez más.

  El sueño que en otro tiempo era lejano e inaccesible se aproxima sin cesar en medio de nuestra lucha unida. A través de las metas enunciadas para dos centenares de años ya podemos ver una Nueva China rica, poderosa, democrática, civilizada y armoniosa. Siguiendo el camino con peculiaridades chinas, estructuremos con una misma voluntad el sueño chino. No podemos, los de la presente generación, no podremos, de modo alguno, defraudar los deberes de la historia, y cargaremos con la misión de la época para acoger un mañana mejor de la nación china.

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