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Intervención en un foro de jóvenes sobresalientes representantes de los diversos sectores sociales

Mañana del 4 de mayo de 2013

Actualizado el 09-10-2013 | Agrandar | Achicar

Autor:Xi Jinping | Fuente:

  Jóvenes amigos, camaradas:

  Hoy, 4 de mayo, es el Día de la Juventud. En esta jornada dedicada exclusivamente a los jóvenes, me siento muy complacido de participar en esta actividad del Día de la Juventud Comunista centrada en el tema “Hagamos realidad el sueño chino, asumamos valientemente nuestra responsabilidad como jóvenes”, para intercambiar ideas con los representantes de los jóvenes sobresalientes llegados de los diferentes frentes de trabajo y escuchar respetuosamente sus impresiones juveniles sobre su audaz avance junto con la patria y sobre su desarrollo al compás de los tiempos.

  Antes todo, en nombre del Comité Central del Partido, extiendo un festivo saludo a los jóvenes de las diversas etnias y de los diversos sectores de todo el país; felicito calurosamente a los jóvenes amigos laureados con la Medalla 4 de Mayo de la Juventud China, a las figuras anuales de los universitarios chinos y los tutores de los centros de enseñanza superior del país, a los galardonados con el Premio a los Jóvenes Emprendedores Chinos, a los jóvenes que marcan el paso en la conducción de las zonas rurales del país hacia la prosperidad, a los destacados voluntarios participantes en el Programa del Oeste y a los demás representantes de los jóvenes sobresalientes; y expreso mi sincero respeto a los jóvenes avanzados modélicos de las distintas ramas y profesiones.

  Hemos acudido con estos jóvenes amigos a la Ciudad de la Navegación Espacial justamente para percibir in situ el espíritu de los vuelos espaciales tripulados y estimular al pueblo de todas las etnias del país, incluidas las masas juveniles, a que luchen por el cumplimiento del sueño chino de la gran revitalización de la nación.

  Acabamos de escuchar las excelentes intervenciones de los representantes de los jóvenes destacados que trabajan en diversos campos. En ustedes se observan claramente la elevada aspiración de la juventud actual de servir a la patria, su pujante talante espiritual, su voluntad y cualidad moral de esforzarse constantemente por mejorar, su disposición ideológica a consagrarse abnegadamente, así como la firme convicción de las masas juveniles sobre el socialismo con peculiaridades chinas y su confianza inquebrantable en el logro de la gran revitalización de la nación china.

  Los jóvenes son las personas con mayor vitalidad y más sueños. Desde la época moderna, los hermosos sueños que nuestra juventud no se ha cansado de perseguir han estado siempre ligados estrechamente al proceso histórico de la vigorización del país. En los años de las guerras revolucionarias, las masas juveniles, imbuidas de ideales revolucionarios, arremetieron contra las posiciones enemigas y derramaron su sangre por la independencia nacional y la liberación popular. Durante la revolución y la construcción socialistas, en respuesta a los llamamientos del Partido, marcharon de dificultad en dificultad hacia los páramos despoblados para defender y construir la patria, trabajando con abnegación y acometiendo empresas esforzadamente en el amplio mundo de la Nueva China. En el nuevo periodo histórico de la reforma y la apertura, las masas juveniles han cargado el acento de la época en la unión y la vigorización del país, abriendo caminos en el avance e innovando con ánimo emprendedor en bien de la prosperidad y la fortaleza de la patria. Y, recientemente, en la lucha contra el sismo de Lushan y en las tareas de socorro a las víctimas, un gran número de jóvenes, sin miedo a los peligros, han luchado tenazmente, mientras que otros muchos, con la mente puesta en las zonas damnificadas y prestando servicios desinteresados, han hecho asimismo importantes contribuciones a esta lucha.

  Tanto la realidad histórica como la actual nos enseñan que, siempre y cuando las jóvenes generaciones tengan ideales y asuman su cometido, el país tendrá futuro y la nación tendrá esperanza, y contaremos con una potente fuerza inextinguible para alcanzar nuestros objetivos de desarrollo.

  El XVIII Congreso Nacional del Partido delineó un ambicioso plan para culminar la construcción integral de una sociedad modestamente acomodada y acelerar el impulso de la modernización socialista, lanzando el llamamiento de la época de avanzar hacia las metas de la lucha fijadas para los dos centenarios: el del Partido, en el 2021; y el de la República Popular, en el 2049. Conforme al espíritu de dicho congreso, hemos planteado explícitamente la necesidad de materializar el sueño chino de la gran revitalización de nuestra nación. Ahora, todos hablamos de este sueño y pensamos tanto en la relación que tiene con nosotros mismos como en la responsabilidad que cada uno de nosotros debemos cumplir para hacerlo realidad.

  --- El sueño chino es histórico y actual, pero está también orientado al futuro. En él se condesan los infatigables esfuerzos de innumerables personas con elevados ideales, están depositadas las aspiraciones compartidas por todos los hijos de la nación y se explicitan las hermosas perspectivas de la prosperidad y fortaleza del Estado, el desarrollo vigoroso de la nación y la felicidad del pueblo.

  --- El sueño chino es un sueño del Estado y de la nación, pero también de cada uno de los ciudadanos chinos. Sólo nos irá bien a todos si al Estado y a la nación les va bien. Sólo lograremos hacer confluir una fuerza arrolladora capaz de hacer realidad estos bellos sueños si todos y cada uno de nosotros luchamos por ellos.

  --- El sueño chino es nuestro y, sobre todo de ustedes, las jóvenes generaciones. A fin de cuentas, la gran revitalización de la nación china se hará realidad a través del relevo y la lucha de las masas juveniles.

  En los periodos históricos de la revolución, la construcción y la reforma, el Partido Comunista de China (PCCh) siempre ha atribuido suma importancia a la juventud, le ha mostrado su solicitud y ha confiado en ella, depositando grandes expectativas en las jóvenes generaciones. Desde siempre, el PCCh ha visto en los jóvenes el futuro de la patria y la esperanza de la nación, los ha considerado fuerzas de refresco para el desarrollo de su causa y la del pueblo y, en el transcurso de la gran lucha de éste, los ha apoyado en la realización de su ideal de vida.

  Ahora estamos más cerca que nunca de alcanzar el objetivo de la gran revitalización de la nación china; ahora tenemos más confianza que nunca en lograrlo; ahora tenemos más capacidad que nunca para conseguirlo. Pero las diez últimas leguas de una caminata de cien son las que más cuesta andar. Por consiguiente, cuanto más cerca estemos de coronar este objetivo, tanto menos hemos de relajarnos, debiendo por el contrario redoblar nuestros esfuerzos e intensificar la movilización de las masas juveniles para que luchen por él.

  En el futuro, las jóvenes generaciones de nuestro país podrán y deberán protagonizar grandes hazañas. Esto constituye no sólo una ley histórica objetiva, expresada en el proverbio “las olas del río Changjiang que vienen detrás empujan a las de delante”, sino una responsabilidad de la juventud, puesto que “las generaciones posteriores han de sobrepasar a las precedentes”. Las masas juveniles deben tomar valientemente sobre sus hombros la misión que los tiempos les asignan, albergar aspiraciones elevadas, proceder con seriedad y firmeza y esforzarse por dar rienda suelta a sus sueños juveniles en la práctica viva del cumplimiento del sueño chino de la gran revitalización de la nación.

  En primer lugar, las masas juveniles deben necesariamente fortalecer la firmeza de sus ideales y convicciones. “Las aportaciones sublimes son fruto de la voluntad y los grandes logros son hijos de la diligencia”. Si los ideales sirven de guía en la vida, las convicciones determinan el éxito o fracaso de las causas. La carencia de ideales y convicciones provoca una “deficiencia de calcio” en lo espiritual. El sueño chino es el ideal común del pueblo de todas las etnias de nuestro país y el elevado ideal del que las jóvenes generaciones deben estar fuertemente imbuidas. El socialismo con peculiaridades chinas es el camino correcto para llevar a cabo el sueño chino, un camino que nuestro Partido ha conseguido hallar en su conducción del pueblo tras sufrir innumerables penalidades, y es, asimismo, la convicción sobre la vida que las masas juveniles deben establecer firmemente.

  Las masas juveniles deben persistir en la teoría de Deng Xiaoping, el importante pensamiento de la triple representatividad y la concepción científica del desarrollo para armar su mente; para cimentar sus ideales y convicciones en la identificación racional con las teorías científicas, el conocimiento correcto de las leyes históricas objetivas y la comprensión exacta de las condiciones nacionales básicas; para acrecentar constantemente su confianza en el camino, la teoría y el sistema del socialismo con peculiaridades chinas; para reforzar su convicción en lo tocante a la adhesión a la dirección del Partido; y para hacer que siempre lo sigan en el enarbolamiento de la gran bandera del socialismo con peculiaridades chinas.

  En segundo lugar, las masas juveniles deben necesariamente ejercitar sus capacidades y llegar a dominarlas a la perfección. El estudio es la escalera que lleva a la maduración y el avance, mientras que la práctica es la vía que conduce a la potenciación de las capacidades. La calidad y las capacidades de los jóvenes repercuten directamente en la materialización del sueño chino. “El saber es como un arco y la capacidad como una flecha”, decían los antiguos. Esto significa no sólo que el saber, como base, es comparable al arco y que la capacidad semeja una flecha a punto de ser disparada, sino también que las capacidades sólo pueden ponerse plenamente en juego con la guía de un conocimiento profundo. Dado que la juventud es la época dorada para el estudio, los jóvenes deben ver en éste una tarea prioritaria, una responsabilidad, una aspiración espiritual y un modo de vivir, y deben asimismo interiorizar la idea de empezar a materializar sus sueños a través del aprendizaje y de asegurar el éxito de sus causas mediante sus propias capacidades, con miras a convertir el estudio asiduo en la fuerza motriz de la singladura juvenil hacia la lejanía y hacer de la potenciación de sus capacidades la energía necesaria para batallar en la flor de la vida.

  Las masas juveniles tienen que permanecer abiertas a la modernización, al mundo y al futuro, concienciarse más sobre el carácter apremiante que reviste la necesidad de actualizar sus conocimientos, estudiar con afán, adquirir conocimientos básicos sólidos y renovar puntualmente los ya adquiridos, estudiar con tesón la teoría y desarrollar activamente habilidades técnicas, todo ello con el fin de mejorar sin cesar su calidad y sus capacidades para adecuarlas constantemente al desarrollo de los tiempos y a las exigencias de nuestra causa. También han de persistir en la aplicación de lo aprendido a la práctica, adentrarse en las entidades de los niveles básicos y en las masas populares, y, en el gran crisol de la reforma, la apertura y la modernización socialista y en la gran escuela que es la sociedad, adquirir aptitudes y conocimientos genuinos y reforzar las capacidades en las que flaquean, esforzándose por convertirse en puntales de gran utilidad capaces de cargar con pesadas responsabilidades.

  En tercer lugar, las masas juveniles deben necesariamente atreverse a innovar y crear. La innovación es el alma del progreso de una nación, una fuente inagotable para la prosperidad y el desarrollo de un país y el rasgo más arraigado de la idiosincrasia de la nación china. Como dice uno de nuestros clásicos, “si se puede ser nuevo un día, hay que mantenerse nuevo todos los días y hay que renovar incluso lo nuevo”. La vida jamás se muestra condescendiente con quienes se aferran a las viejas reglas y se contentan con el estado actual de las cosas, ni espera a los renuentes a progresar y a los que disfrutan sentados de los logros ajenos; por el contrario, siempre da más oportunidades a quienes saben y se atreven a innovar. Siendo el grupo más activo y creativo de la sociedad, los jóvenes deben, lógicamente, estar al frente de la innovación y la creación.

  Las masas juveniles han de atreverse a ser pioneros, han de tener la valentía de emancipar la mente y avanzar con los tiempos, el coraje de explorar aquí y allá y de proseguir su avance abriéndose camino, y han de hacer suyos el elevado ideal y la noble aspiración de superar a sus predecesores sobre la base de lo que estos han conseguido, para que “yo y mi juventud creemos un país y una nación juveniles”. Las masas de jóvenes deben tener la voluntad de abrir caminos por entre las montañas y de tender puentes al llegar a un río, e ir siempre adelante, aunque sufran cien reveses, para bien de la innovación y la creación. Deben adoptar la actitud de explorar auténticos conocimientos y de buscar la verdad y hacer cosas prácticas, a fin de acumular experiencia y obtener logros incesantemente partiendo de la innovación y la creación en su trabajo.

  En cuarto lugar, las masas juveniles deben necesariamente tomar la decisión de luchar duro. “La hoja de la espada deviene cortante tras afilarla; la flor del ciruelo exhala su fragancia tras el crudo invierno”. La materialización de los hermosos ideales de la humanidad no se consigue sin esfuerzo, siendo inseparable de un trabajo arduo que encallece pies y manos. Partiendo de una pobreza y una debilidad hondamente arraigadas, nuestro país y nuestra nación han logrado alcanzar paso a paso su actual nivel de desarrollo y prosperidad apoyándose en una tenaz pugna sin cuartel librada generación tras generación y en el espíritu de lucha del que hace gala toda la nación en sus incansables esfuerzos por superarse. Actualmente, nos hallamos frente a oportunidades de desarrollo excepcionales, así como ante dificultades y desafíos sin precedentes. El sueño está por delante y el camino bajo los pies. Quien se vence a sí mismo, se fortalece; y quien se fortalece, vence. El cumplimiento de nuestros objetivos de desarrollo precisa de la lucha perseverante e incesante de las masas juveniles.

  Las masas juveniles deben tener bien presente que “las palabras vacías dañan al país, mientras que el trabajo duro lo vigoriza”. Tienen que partir de sus propios trabajos y consagrarse enteramente a ellos, comenzando por sí mismos y por pequeñas cosas, para dar así brillantez a sus vidas con manos laboriosas y logros de primer orden. No han de temer a las dificultades, sino vencerlas; han de tener la valentía de afrontar las duras condiciones de las entidades de base, estar en la primera línea de la construcción del Estado y ocupar una posición delantera en la resolución de los problemas claves de los proyectos, con el fin de curtirse e incrementar su capacidad. Los jóvenes han de acometer empresas bravamente, lanzarse y actuar con audacia, esforzarse por trazar nuevos caminos y crear nuevas empresas en el proceso de reforma y apertura, así como abrir sin cesar nuevos horizontes al desarrollo de nuestra causa.

  En quinto y último lugar, las masas juveniles deben necesariamente forjarse un carácter noble. El socialismo con peculiaridades chinas es un socialismo sustentado por el desarrollo integral de la civilización material y espiritual. Ninguna nación carente de fuerza espiritual puede sostenerse y robustecerse por sí misma; ninguna causa carente de apoyo cultural puede perdurar largo tiempo. Los jóvenes son una fuerza social pionera en las costumbres. La calidad cívica de una nación se refleja, en gran medida, en el nivel moral y el talante espiritual de sus jóvenes generaciones.

  Las masas juveniles tienen que combinar estrechamente un conocimiento moral correcto, una formación moral concienzuda y una práctica moral activa, adoptar y practicar conscientemente la concepción de los valores clave del socialismo e ir a la cabeza en la promoción de las buenas costumbres sociales. Tienen que reforzar su cultivación ideológica y moral, exaltar a conciencia las ideas patrióticas, colectivistas y socialistas y promover activamente la moral social, la ética profesional y las virtudes familiares. También deben tener muy presente la advertencia implícita en la antigua máxima de que “aprender lo bueno es como escalar y aprender lo malo es como hundirse”, y mantener siempre una actitud activa ante la vida, buenas cualidades morales y un sano interés por la existencia. Los jóvenes deben fomentar una nueva atmósfera social en lo cívico, llevar la delantera en la emulación de Lei Feng, participar activamente en los servicios voluntarios, asumir espontáneamente responsabilidades sociales, preocuparse sinceramente por el prójimo y hacer más cosas prácticas y buenas en beneficio de los pobres y los necesitados, así como ayudar a los débiles y los discapacitados, al objeto de promover el progreso social mediante acciones concretas.

  La lucha por cumplir el sueño chino de la gran revitalización de la nación constituye el cuerpo principal del movimiento de nuestros jóvenes de hoy. La Liga de la Juventud Comunista tiene que desplegar a fondo entre las masas de jóvenes las actividades prácticas para educarlas en el tema “mi sueño chino”, con el fin de sembrar y alimentar este sueño en cada uno de ellos; tiene que hacer que un mayor número de jóvenes se atrevan a albergar, perseguir y cumplir sus sueños con diligencia; y tiene que lograr que todos ellos puedan aportar su desbordante energía juvenil a la materialización del sueño chino. Es preciso utilizar este sueño para sentar firmemente en ellos los cimientos ideológicos comunes y educarlos y ayudarlos a adoptar la correcta concepción del mundo, de la vida y de los valores, para que siempre amen a nuestra gran patria, a nuestro gran pueblo y a nuestra gran nación y sigan con firmeza al Partido por el camino chino. Hay que emplear el sueño chino para estimular entre las masas juveniles el sentido de su responsabilidad histórica, desarrollar la gloriosa tradición de que “la Liga se pone en acción cuando el Partido la llama” y hacer que ésta halle con precisión los punto de entrada y conexión de su propia labor dentro del conjunto de los trabajos del Partido y el Estado, con miras a organizar y movilizar a dichas masas para que apoyen la reforma, promuevan el desarrollo y mantengan la estabilidad. Hay que prestar activamente servicios a las masas de jóvenes en el cumplimiento de sus sueños, mejorar realmente el estilo de trabajo, adentrarse en las entidades de base e introducirse en el mundo de los jóvenes, pensar en lo que ellos piensan y preocuparse de lo que les preocupa, así como representar y secundar las reclamaciones de interés general planteadas por las masas de jóvenes, esforzándose por crear un ambiente favorable a su crecimiento y a la formación de sus capacidades.

  Como ejemplos a seguir por las masas juveniles, los jóvenes modelo llevan sobre sus hombros responsabilidades y expectativas sociales aún mayores, desempeñando por lo tanto un destacado papel de demostración y conducción entre los jóvenes e incluso en la sociedad entera. Esperamos que los jóvenes modelo redoblen sus esfuerzos, se impongan una rigurosa disciplina y se superen impulsados por su ánimo emprendedor, a fin de que la trayectoria de su crecimiento, sus aspiraciones espirituales y sus acciones ejemplares marquen la pauta a las masas juveniles.

  Cuando la juventud prospera, prospera el país; cuando la juventud es poderosa, el país deviene poderoso. Desde el día de su fundación, nuestro Partido siempre ha representado a las masas juveniles, ganándoselas y apoyándose en ellas. Los comités del Partido y los gobiernos de las diversas instancias deben confiar plenamente en los jóvenes, preocuparse de ellos con entusiasmo y plantearles exigencias rigurosas, así como abrir horizontes más anchos al vuelo de sus pensamientos, montar un escenario más amplio para su práctica e innovación, brindarles mayores oportunidades para la modelación de sus vidas y ofrecerles mejores condiciones para la prestación de servicios meritorios y el despliegue de actividades emprendedoras. Los cuadros dirigentes de los diversos niveles deben no sólo interesarse por los deseos de los jóvenes, ayudarlos a desarrollarse y apoyarlos en la creación de empresas, sino ser sus personas de confianza y entusiasmarse con su trabajo.

  Jóvenes amigos: en la vida sólo se es joven una vez. En el presente, la juventud se emplea en luchar; y en el futuro, en recordar. En el camino de la vida hay tramos llanos y cuestas empinadas, planicies y peligrosos bajos, rectas y curvas. En las muchas decisiones que deben tomar los jóvenes, la clave está en dejarse guiar por la concepción correcta del mundo, de la vida y de los valores. Un sinnúmero de vidas exitosas demuestran que, en el periodo juvenil, quien elige sufrir elige cosechar, y quien elige contribuir elige lo noble. El hecho de que en la juventud se sufran caídas, se experimenten reveses y se afronten pruebas facilita la buena marcha a lo largo de la vida. Hay que forjar las cualidades psicológicas de no alterarse ni por los favores ni por las humillaciones, de robustecer la voluntad de avanzar inflexiblemente, de mantener el optimismo y el espíritu de superación y de transformar los reveses en fuerza motriz y en fuente de aleccionadora inspiración para la vida, de forma que ésta se sublime y se supere a sí misma. En resumen, sólo una juventud que luche con pasión, bregue con tenacidad y haga hecho aportaciones al pueblo podrá gozar de recuerdos juveniles plenos, tiernos, duraderos y libres de remordimientos.

  Jóvenes amigos: estoy plenamente convencido de que, bajo la dirección del Partido, siempre que el pueblo de todas las etnias del país permanezca estrechamente unido, trabaje de forma seria y realista y avance abriéndose camino, a mediados de siglo habremos logrado convertir nuestro país en un país socialista moderno, próspero, democrático, civilizado y armonioso. Asimismo, creo firmemente que las masas juveniles de nuestro país, junto con el pueblo de las diversas etnias, serán testigos de la materialización del sueño chino y participarán en su disfrute.

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