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Distribución de los ingresos en China: tareas conclusas e inconclusas

Actualizado el 03-07-2014 | Agrandar | Achicar

Autor:Cai Fang | Fuente:Digesto Xinhua, 2014, Número 2

  En las discusiones sobre cómo mejorar la política de distribución de ingresos, un problemas sobre el cual la gente debate con frecuencia radica en las relaciones entre la equidad y la eficacia y el foco de la controversia es cuál va delante y cuál atrás. El problema de políticas concernientes a esta controversia es, por su lado, al resolver el caso de la ampliación de la diferencia en ingresos, ¿se debe fijar en el campo de la distribución primaria o poner más énfasis en el de retribución? Detrás de estas controversias está cómo hacer deducción sobre la realidad de la distribución de ingresos en China, ¿en el curso de la elevación de los ingresos, la disparidad sigue subiendo o ya da tendencia de suavización? Tan sólo cuando en estos problemas se alcance a mayor consenso posible se podrá obtener conclusiones beneficiosas en los problemas más importantes, esto es, rebajar la desigualdad en ingresos.

  I. Conocer de nuevo las relaciones entre la equidad y la eficacia

  Hablando con rigor, al decir “es más preocupante el no justo que el poco”, Confucio (551-479 a.n.e.) no destacaba “no preocuparse de lo poco”, sino enfatizaba “preocuparse de no justo”. Por eso esta idea confuciana no es contradictoria a la que tenemos: hay que hacer grande la torta y a la vez repartir bien la torta. De hecho, la historia tanto antigua como presente, tanto china como extranjera, demuestra que hacer grande la torta no es requisito pleno de repartir bien la torta, pero, sin duda alguna, es condición imprescindible. Por ejemplo, en el primer decenio del siglo XXI, el Brasil y algunos otros países latinoamericanos lograron efectos bastante buenos en el aumento económico, y correspondientemente el coeficiente de Gini de estos países también registró rebaja notable. Y en Estados Unidos, después de los años del 70 del siglo pasado, el incremento económico se ralentizó evidentemente respecto a los tiempos anteriores, más la inclinación de políticas hacia arriba, la tasa de incidencia de pobreza se elevó, la disparidad de ingresos de los habitantes se amplió, haciéndose el país con mayor desigualdad en el reparto de ingresos y más grande coeficiente de Gini entre los países desarrollados.

  En la China contemporánea, la gente ha llegado generalmente a conocer que la distribución de ingresos tiene estrechas relaciones con la inclinación de la política del gobierno. Por eso la discusión sobre las relaciones entre la equidad y los efectos se prolonga duraderamente. A medida que pasa el tiempo y varía el estado de distribución de ingresos, los diversos tipos de puntos de vista se enfrentan y suceden con frecuencia cruzamiento enérgico del ánimo.

  La equidad y los efectos se convierten en un tema de discusión, lo cual a un principio se dirigía hacia el igualitarismo y la falta de mecanismos de incentivo durante el período de la economía planificada. Por aquel entonces, el fenómeno de “comida de olla grande” existía extensamente, el camino dirigido hacia el enriquecimiento era embargado herméticamente en ley, la razón y la práctica. Frente a semejante situación, a mediados de los años del 80 del siglo XX, Deng Xiaoping (1904-1997) planteó la idea de permitir a una parte de personas enriquecerse primero para alcanzar la comodidad conjunta. Correspondientemente, en lo teórico se formó la expresión oficial “los efectos primero, teniendo en cuenta a la vez la equidad”. Fue formulado en 1993 en la III Sesión del XIV Comité Central del Partido Comunista de China. Durante un tiempo considerablemente largo semejante formulación fue un conocimiento mancomunado ampliamente aceptado, o sea, enfocando los males de régimen tradicional de la prosperidad de la comida a olla grande, el igualitarismo, se hacía énfasis en poner en un lugar prioritario los efectos, esforzarse por establecer mecanismos de estímulo, lo cual desempeñó un papel positivo para activar el entusiasmo de los trabajadores y los emprendedores.

  A medida que el mecanismo de mercado como factor de producción se fue haciendo poco a poco forma como disponerse recursos y distribuir ingresos de carácter básico, tendió a ensancharse la diferencia de ingresos entre región y región, entre la ciudad y el campo, entre un departamento y otro y entre los miembros de la sociedad. La gente comenzó a fijarse en el problema de carácter equitativo en la distribución de ingresos. Sobre todo, la diferencia de ingresos irracional originada por algunos factores de régimen, incluso surgió la polarización entre ricos y pobres, muchos propusieron que en lo de política se debía virar hacia mayor atención a la equidad. Estos conocimientos fueron siendo reflejados en las expresiones oficiales sobre las relaciones entre la equidad y los efectos. Por ejemplo, en el Informe ante el XVI Congreso Nacional del Partido Comunista de China, la nueva expresión fue: “En la distribución primaria, es menester velar por la eficiencia y en la redistribución, por la equidad”, enfatizando las funciones del gobierno en el reajuste en la distribución de ingresos, dando promesa de reajustar la diferencia excesivamente grande de ingresos. Después del XVII Congreso Nacional, la expresión oficial fue siendo paso a paso clarividente: “hay que tratar de manera apropiada la relación entre la eficiencia y la equidad tanto en la distribución como en la redistribución, prestando más atención a ésta última”.

  En las discusiones frecuentemente vistas, se refleja en algunos casos más, en otros menos, que muchos toman la eficiencia y la equidad como conceptos antagónicos, entre los dos parecería poseer relaciones de aceptación y abandono pues “no se puede lograr a la vez el pescado y la palma de pata del oso”. En realidad, esta tradición teórica proviene de la famosa obra Equality and Efficience, the Big Tradeof de Arthur Melvin Okun (1928-1980) publicada en 1975 (Arthur Melvin Okun, 1987). No obstante la traducción del subtítulo de esta obra al chino, si no se considera como una traducción equivocada, se desvió en cierto grado del sentido original del autor, fácilmente originaría errores en la comprensión de la gente. En la mayor parte de versiones por “importante opción” el texto original es The Big Tradeoff, cuya traducción exacta debería ser “gran aceptación y abandono”, que sin duda contiene ocultamente el sentido de “no se puede obtener a la vez el pescado y la palma de la pata del oso”.

  La comprensión sobre semejante igualdad y eficiencia considerándolas como relaciones entre la aceptación y el abandono y la oposición fácilmente produce orientación equivocada, produce la vacilación en medidas políticas, incluso formaría la inclinación de política relacionada con la distribución extrema. Esto no es favorable para coordinar el papel que juegan el mecanismo de distribución primaria y la política de redistribución, o posibilitaría la política de distribución social por una política populista. En ciertos países, incluso originó resultados desastrosos. La intención de la política y los efectos aparecen como actuar de una manera contraria a su propósito.

  Semejante comprensión errónea ha conducido equivocadamente la política relacionada con la distribución de ingresos. La disparidad de ingresos no totalmente iguales producidos en el dominio de la distribución primaria y el de la redistribución exige poner los dos dominios en práctica simultánea. Pero, bajo circunstancias en las cuales la eficiencia y la equidad son consideradas antagónicas, podría formarse el descuido intencional de la política de redistribución bajo el rótulo de la eficiencia, o el simple énfasis en la política de redistribución, dejando libre el surgimiento incesante de la disparidad de ingresos en el dominio de la distribución primaria. Tanto el uno como el otro afectan en sentido negativo la solución eficaz del problema de la distribución de ingresos.

  Tanto la eficiencia como la equidad son objetivos que busca el desarrollo. Garantizar la eficiencia constituye clave que moviliza el entusiasmo de los participantes en el desarrollo económico y núcleos del establecimiento de mecanismos de estímulo. Y, por su parte, la equidad es el objetivo final del desarrollo económico y también criterios y estándares que miden la eficiencia. La eficiencia y la equidad no llevan contradicciones en lo esencial. Bajo el prerrequisito de prestar atención a la eficiencia, se hace grande la torta. Sólo de este modo se puede proporcionar base material a la distribución imparcial y rendir el compartimiento de los frutos del desarrollo económico. Y sólo asegurando la equidad de la distribución se podrá garantizar el alcance de la eficiencia y posibilitará a la propia eficiencia su hospedaje. No obstante, la eficiencia y la equidad cuentan con sus propios puntos de atención y no es que se pueda alcanzar espontáneamente el equilibrio.

  Para materializar la atención a ambos aspectos a la vez, es preciso actuar de acuerdo con la concepción científica del desarrollo, basarse en distintos períodos, distintas etapas de desarrollo y distintas contradicciones principales, optar por distinto orden prioritario e inclinación política. Entonces, ¿cuál es el problema más destacado a que se enfrenta el dominio de distribución de los ingresos? ¿Dónde se encuentra la dificultad de la reforma del régimen de distribución? ¿Cuál es la ruptura que se escoge para impulsar la reforma al respecto para obtener efectos esenciales? A continuación vamos a explorar los problemas arriba descritos combinando la ley general de la distribución de ingresos y las contradicciones particulares de China.

  II. Factores opuestos que afectan la distribución de ingresos

  El norteamericano Simón Smith Kuznets (1901-1985), ganador del Premio Nobel de Economía 1971, tuvo una observación famosa, según la cual, la disparidad de ingresos se extiende primero a medida del nivel de desarrollo económico; cuando llega a un punto de viraje, presenta tendencia de reducción. Este descubrimiento fue llamado como “curva de Kuznets” o “curva U invertido”(1955). Hasta la actualidad, ha habido investigaciones sobre experiencias distintas que confirman y niegan esta observación. Por eso, las relaciones entre el desarrollo económico y la distribución de ingresos resumidas por Kuznets, a lo sumo, pueden ser apreciadas como una hipótesis. Es preciso reconocer que los factores que influyen en la distribución de ingresos son variados; los factores directores no son totalmente iguales cuando son distintos el régimen económico, la etapa de desarrollo y la orientación optada por la política de los países. Por lo tanto, aun cuando exista una tendencia de cambio similar a la observación de Kuznets, necesariamente se manifiesta en formas variadas y complicadas.

  Acompañada de los cambios de etapa de desarrollo de la economía china, la configuración de distribución de ingresos, de cierto, ha experimentado tendencias de cambio correspondientes. En lo global, la variación en el estado de distribución de ingresos es afectada principalmente por tres factores que surten efectos de ampliar y/o disminuir la disparidad. La intensidad de acción relativa de cada cual no es totalmente igual en distintos períodos, por lo cual el resultado de la acción integral de dichos factores forma los rastros específicos de los cambios de la disparidad de ingresos.

  Primer factor. A medida que se desarrolla gradualmente el mercado de la mano de obra, la diferencia entre multitudes e individuos de los trabajadores en el capital de fuerzas humanas y otros aspectos conduce a la diferenciación en nivel de ingreso y con ello a la ampliación de la disparidad de ingresos. En determinado sentido, semejantes efectos son favorables al entusiasmo laboral y al estímulo de aceptación educacional. El curso en el cual la reforma y la apertura fomentan el crecimiento económico no es uno en el cual se extiende y se promueve a la vez en todo el país, por lo tanto, las oportunidades de desarrollo económico no se distribuyen entre zonas y zonas y entre población y población de modo equilibrado. Por eso, la elevación del nivel del ingreso, necesariamente, tiene adelantos y atrasos. Aun bajo circunstancias de oportunidades iguales, los pasos de los trabajadores para asir oportunidades de aumento de ingresos e incluso de enriquecimiento pueden ser adelantados y atrasados debido a que existen entre los trabajadores diferencias en el estado familiar, la edad, el sexo, el grado de educación recibida y en otros aspectos.

  La tasa de retribución por la educación, tema sobre el cual hablan mucho los economistas, radica en medir la disparidad de ingresos derivada de la diferencia entre la propiedad innata del capital de recursos humanos, manifestada por regla general con el porcentaje aumentado de ingresos traídos en cada año aumentado de límite de educación recibida. Semejante retribución del capital de recursos humanos abarca la parte recibida por el individuo trabajador, o sea, retribución privada, así como la parte recibida por la sociedad, o sea, retribución social. Bajo las circunstancias en que el salario no es decidido por el mercado de la mano de obra, el capital de recursos humanos de los trabajadores también crea valor extra, el caso es que la mayor parte es recibida por la sociedad y no por el individuo trabajador, la remuneración de los trabajadores escasea en efectos de estímulo, sin estimular el trabajo creador ni anima a la recepción de mayor educación.

  La ilustración 1 muestra cómo en el curso de la reforma y apertura, a medida que se desarrollan y mejoran los mecanismos de estímulo en el seno de las empresas y el mercado de la mano de obra, el capital de recursos humanos recibe retribución privada y, a medida que evoluciona el tiempo, tiende a ampliarse la proporción que ocupa la retribución privada en la retribución de la educación total (suma de la retribución social y la retribución privada). Por ejemplo, algunos sabios chinos obtienen utilizando datos estadísticos microeconómicos el resultado siguiente: la tasa de retribución privada de la educación sube, del 1,2% en 1989 al 2,2% en 1993, al 3,8% en 1993 y al 8,9% en 2006 (Wang Zhong). De hecho, esto no quiere decir que la tasa de retribución de los recursos humanos se eleve año tras año, sino indica que en el total de retribuciones del capital de recursos humanos, la parte obtenida por el individuo aumenta paso a paso. Este tipo de cambio, sin lugar a dudas, es resultado del desarrollo del mercado de la mano de obra. Aunque ha ensanchado la disparidad de ingresos entre los trabajadores, en resumidas cuentas, posee papel de estímulo positivo.

  No obstante, la elevación de la tasa de retribución privada de la educación también puede originar efectos de ampliación de la disparidad de ingresos. Algunos han descubierto que la tasa de retribución de la educación en las multitudes de altos ingresos es mucho más elevada que la tasa de retribución de la educación en las multitudes de bajos ingresos y las primeras, en la obtención de oportunidades de educación, poseen ventajas naturales causadas por los factores de régimen. Por ejemplo, debido al no equilibrio de distribución de los recursos de educación pública, las oportunidades de educación y la calidad de educación en las ciudades grandes son claramente más altas que las ciudades medianas y pequeñas y las zonas rurales. Y las multitudes de altos ingresos tienen relaciones sociales e incluso privilegios más cuantiosos, permitiendo a sus hijos poder gozar de recursos educacionales de mejor calidad. La disparidad de ingresos originada por ello, en lo moral, es injusta, y desde el punto de vista de las inversiones en educación y el desarrollo falta la eficacia, originando además la transmisión generacional de la pobreza.

  Segundo factor. A medida que se amplía el radio de empleo de los habitantes urbanos y rurales, sobre todo el aumento de oportunidades de empleo de la mano de obra rural en ramas de producción no agrícola, se originan efectos de reducción de la disparidad de ingresos entre la ciudad y el campo y, con ello, el mejoramiento del estado de distribución de ingresos en su conjunto. Aunque las oportunidades de empleo y desarrollo iniciales, con frecuencia, son adquiridas prioritariamente por aquellas multitudes poderosas en el capital de recursos humanos, a medida que se aumentan las oportunidades de empleo, van beneficiando gradualmente a las multitudes de trabajadores cada vez mayores.

  Durante todo el período de la reforma y apertura, China, en su conjunto, se encuentra en la etapa de desarrollo de economía dual. Esto quiere decir que gran cantidad de mano de obra se traslada de la agricultura a las ramas de producción no agrícola, se eleva constantemente la tasa de participación laboral, lo cual permite a cada vez más familias y multitudes de trabajadores compartir los frutos del incremento económico. Los trabajadores emigrados del campo obtienen puestos de empleo ganadores de salario más altos que la dedicación a los quehaceres agrícolas, lo cual, en su conjunto, baja el nivel de pobreza de las zonas rurales; aun cuando no se reduzca la disparidad de ingresos entre la ciudad y el campo, posee efectos de inhibir mayor ampliación de la disparidad de ingresos entre la ciudad y el campo. El sistema de contrata basada en la familia que tiene como base de sistema la distribución equilibrada por tierra garantiza que la circulación de la mano de obra se dirija hacia la opción voluntaria por más altos ingresos y mejores condiciones de vida. Por eso, aun cuando no cambie la tasa de salario, la ampliación en escala de la circulación de la mano de obra es suficiente para aumentar notablemente los ingresos de las familias campesinas. Los efectos producidos por la circulación de la mano de obra respecto al aumento de ingresos de las familias rurales, así como a la reducción de ingresos entre la ciudad y el campo, se pueden observar por los siguientes tres aspectos.

  Ante todo vamos a ver los efectos de reducir la pobreza que produce la circulación de la mano de obra. Aparte de aquellas poseedoras de insuficiente mano de obra o defectos de capacidad de empleo, numerosas familias deben su pobreza a la insuficiencia de empleo. Además, las investigaciones pasadas demuestran que las oportunidades de empleo no agrícola de las zonas rurales, con frecuencia, son obtenidas primero por aquellas multitudes con notables capacidades técnicas o aquellas poseedoras de fondo familiar de fuerzas influyentes, mientras que las familias pobres en su mayoría no cuentan con semejantes posibilidades. Por eso, el poder salir a trabajar significa tener oportunidad de lograr más altos ingresos. Las investigaciones demuestran que las familias campesinas pobres, por medio de la salida de la mano de obra, pueden elevar de 8,5% al 13,1% de ingreso neto familiar per cápita (Du et al., 2005)

  Vamos a echar una mirada a las contribuciones de los ingresos de carácter salarial al aumento de ingresos de las familias campesinas. Basándose en el calibre estadístico de la Administración Estatal de Estadística de la República Popular China, la fuente de ingreso neto de los hogares campesinos se clasifica en cuatro partes: ingreso de carácter salarial, ingreso neto de carácter operacional familiar, ingresos de carácter de propiedad e ingresos por transferencia. El aumento de oportunidades de empleo por salir a trabajar ha elevado notablemente ingresos de carácter salarial de los trabajadores emigrados del campo; elevar el peso específico de este elemento de ingreso que ocupa en el total de ingresos de los hogares campesinos se ha hecho principal fuente del aumento de ingresos de los campesinos. De acuerdo con la estadística de las autoridades oficiales, la proporción ocupada por los ingresos de carácter salarial de los hogares campesinos pasa del 20,2% en 1990 al 42,5% en 2011 y en el volumen aumentado de los ingresos netos de los campesinos en este último año, la tasa de contribución de los ingresos de carácter salarial fue del 50,3%.

  En realidad, el sistema estadístico actualmente vigente deja escurrir una gran parte de los ingresos de los trabajadores emigrados del campo. Debido a que la encuestra de hogares residentes dentro del sistema estadístico oficial se realiza independientemente según sea ciudad y campo, los hogares rurales entrados por familia y los miembros de las familias rurales cuyos miembros salen a trabajar se encuestan con dificultades por muestreo, por lo cual son evidentemente excluidos en ejemplos urbanos y, además, debido a que por estar durante largo tiempo fuera, dejan de ser considerados como población permanente rural, por lo cual son excluidos en gran margen de la cobertura que cubre la encuesta sobre hogares ejemplo rurales, los ingresos de los trabajadores emigrados del campo han sido en gran grado subestimados. Las encuestas parciales dejan notar que debido al solo problema existente en la encuesta por muestreo sobre los hogares residentes y en el sentido definido para tal en el sistema estadístico oficial, se origina la sobreestimación en un 13,6% promedio sobre los ingresos disponibles de los habitantes de ciudades y poblados y la subestimación en un 13,6% de ingresos netos de los habitantes rurales en promedio. La disparidad de ingresos entre la ciudad y el campo, por ello, ha sido sobreestimado en un 31,2% (Gao Wenshu y otros, 2011)

  La mudanza de la mano de obra, al final, podrá eliminar las características de suministro ilimitado de la mano de obra habidas en la etapa de desarrollo de la economía dual. Un punto de viraje de carácter marcador radica en el punto de viraje Lewis (en inglés: Lewis Turning Point). Este punto de viraje no significa la escasez absoluta de la mano de obra, sino significa que de no haber subida esencial del salario, aparecerá el fenómeno de insuficiencia de la mano de obra. Por eso, luego de experimentar el punto de viraje Lewis, la elevación de los ingresos de los trabajadores emigrados del campo y con ello de los hogares campesinos se acelera notablemente, reduciendo correspondientemente la disparidad de ingresos entre la ciudad y el campo. Como un importante factor contribuyente al desequilibrio de ingresos a escala nacional radica en la disparidad de ingresos entre la ciudad y el campo, la tendencia de disminución de la disparidad de ingresos entre la ciudad y el campo, necesariamente, rebajará la desigualdad de ingresos en su conjunto.

  Tercer factor. Los problemas surgidos en el curso de la reforma o los fenómenos de carácter de etapa formados por la reforma aun no conclusa conducen a la ampliación de la disparidad de ingresos o no reducción, lo cual no puede solucionarse sino mediante la profundización de la reforma sobre el régimen económico y sobre las políticas sociales. Con el objeto de elevar la eficacia de uso de las existencias de recursos naturales y activos, en la transformación de régimen, parte de activos estatales pasan a manos de las empresas extra gubernamentales, muchos recursos minerales pasan a ser usados por individuos o grupos, los derechos de beneficio procedente de la tierra se convierten en propiedad de individuos o empresas. Resulta con ello que los diversos tipos de recursos y activos son amputados y repartidos, del sistema de propiedad estatal nominal y propiedad impersonal a la propiedad por individuos o grupos, y a continuación forman ingresos individuales.

  Semejante falta de supervisión sobre la distribución de recursos y activos, la falta de reglamentación y transparencia en numerosos manejos, incluso fenómenos de violación contra la ley y reglamentos, son muy generales, por eso, los beneficios que se producen a continuación, con frecuencia, poseen carácter de ingresos “grises”, cuyo reparto se lleva a cabo en forma en extremo desequilibrada, lo cual constituye importantes factores que conducen a la ampliación de la disparidad de ingresos. Conforme a cálculos de los eruditos, si se incluyeran en los ingresos de la estadística vigente los diversos tipos de ingresos ocultos o ingresos grises de 2008, las cifras estadísticas de los ingresos disponibles per cápita de la población urbana y poblados, de nuevo calculados, deberían ser 3,9 veces la cifra estadística y el 80% se distribuye entre los grupos de ingresos máximos que representan el 10% de la población (Wang Xiaolu, 2011).

  III. Fuente de régimen de la injusticia en ingresos

  ¿Ha aparecido el punto de viraje de Kuznets (¿¿¿???)en China?  Se trata de una importante deducción. No obstante, este problema no solo da amplias controversias en los sectores académicos y en el dominio de investigación de políticas, sino el caso es que en los hechos ciertamente algunos factores nos hacen imposible dar una conclusión de sí o no al respecto. Por los datos estadísticos oficiales publicados por la Administración Estatal de Estadística, hemos escogido la disparidad de ingresos entre la ciudad y el campo y el coeficiente de Gini de habitantes de todo el país para describir la tendencia de cambio de la configuración del reparto de ingresos. Vista en su conjunto, la disparidad de ingresos ha experimentado ascenso durante un tiempo bastante largo, después de acoger el punto de viraje de Lewis en la economía china, o sea, luego de surgir universalmente la escasez de trabajadores comunes y el fenómeno de subida de salarios, la tendencia de ampliación de la disparidad de ingresos fue inhibida, e incluso, aparecieron indicios de rebaja (véase la ilustración 2).

  Sin embargo, bajo las circunstancias en las cuales los datos estadísticos muestran la tendencia anterior, la sociedad china sigue prestando suma atención al tema de distribución de ingresos, las masas populares no sienten notable mejoramiento del estado de reparto de ingresos. Con el objeto de describir y conocer exactamente el trayecto de variación del reparto de ingresos reales, no nos molesta dividir en dos estratos la disparidad de ingresos actualmente existente: uno, disparidad de ingresos del mercado de la mano de obra y el otro, disparidad de ingresos sociales. Lo anteriormente narrado demuestra que la disparidad de ingresos del mercado de la mano de obra da tendencia de reducción, concuerda con la perspectiva de la curva de Kuznets. No obstante, la disparidad de ingresos sociales no da muestra de tendencia irreversible de carácter radical.

  Por eso se ve que el problema se da en la diferencia entre las disparidades de ingresos de dos calibres y originado por la falta de equidad de la distribución de los factores fuera de la labor. Algunas personalidades entendedoras consideran por lo general que la falta de justicia en la distribución de ingresos constituye una de las fuentes de la cual emanan los riesgos sociales adyacentes futuros.

  Primero, la tendencia mostrada en la ilustración no toma en cuenta el reparto de los ingresos grises fuera de la estadística. Si incluimos este factor en ello, se puede prever que no ha llegado aún la versión radical del estado de reparto de ingresos. Esta fuente especial originadora de la injusticia en ingresos advierte también dominio prioritario de la reforma. Según la naturaleza de la encuesta por muestreo sobre los residentes, los ingresos familiares registrados en los formularios estadísticos de familias ejemplo son principalmente lo ganado por el trabajo e ingresos de carácter transferente y de carácter de propiedad, mientras que los ingresos grises calculados por los eruditos se encuentran fuera de las encuestas por muestreo sobre los residentes, por eso, podemos agregar los ingresos grises calculados en el sub grupo de ingresos de habitantes estadísticos (Wang Xiaolu, 2011) para observar qué tipo de tendencia de variación en el estado de reparto de ingresos. Bajo hipótesis necesaria y razonable, se hace el tratamiento según la siguiente forma y se obtiene una hipótesis de ambiente simbólico y al mismo tiempo posible.

  Segundo, tomando como punto básico los ingresos per cápita urbanos estadísticos. Todos los ingresos grises se distribuyen en los distintos grupos de cada año por el ritmo de incremento propio (aquí se usan principalmente dos grupos: el 10% mínimo y el 10% máximo). Hasta 2008, el peso específico de los ingresos grises de todos los grupos era igual a la cifra encuestada por Wang Xiaolu y según igual tasa de incremento se deduce hasta 2010. Conforme a la misma forma, estimamos de nuevo los ingresos disponibles per cápita de las ciudades y poblados calculados a precio fijo de 1978. Debido a que nuestro objetivo radica en ver la tendencia de cambio en el estado de distribución luego de agregados los ingresos grises, sin importar la altura del nivel de ingresos en los diversos grupos, por lo cual esta hipótesis es razonable. No obstante, se calcula la proporción entre el grupo con 10% máximo y el grupo con el 10% mínimo, de ingresos y se lleva a cabo la comparación entre las proporciones calculadas sobre ingresos estadísticos. (véase la ilustración 3)

  Vale la pena mencionar que no estamos negando la exactitud de los datos estadísticos sobre ingresos per cápita, ni tampoco necesitamos acordar el nivel de datos concretos estimados sobre los ingresos grises. La simulación anterior cuenta con sentido al explicar dos problemas. El primero radica en que bajo circunstancias en las cuales la distribución de recursos y capital sufre de grave falta de transparencia, reglamentación e igualdad, existe una porción tan enorme de ingresos ocultos que afecta el estado de distribución de ingresos auténtico. Segundo, de acuerdo con la previsión teórica, luego de incluir en los ingresos estadísticos estos ingresos grises olvidados, el grado del desequilibrio en el reparto de ingresos deberá ser agravado en grandes márgenes y, además, no mostrará tendencia de reducción.

  IV. Reforma complementaria no conclusa

  Partiendo de la teoría, la consideración de que ya ha llegado el punto de viraje de Kuznets, sin ver que en la práctica existen grave desigualdad, reacción social y consecuencias económicas posiblemente originadas puede rebajar el carácter de enfoque de políticas de investigación: si se ve sólo la realidad de existencia de disparidad de ingresos sin tocar el origen del problema, se puede también conducir a una guía política errónea. Por ejemplo, el no destapar que los motivos principales conducentes a la continua ampliación de la disparidad de ingresos son la falta de distribución de recursos y activos tiene posibilidad de guiar la política hacia la órbita de igualación salarial, dependiendo excesivamente de la redistribución realizada sobre los ingresos ordinarios que tienen como lo principal la remuneración por la labor, lo cual no solo no toca a multitudes que se apoderan a gran escala e irracional de recursos, sino al contrario, se dañaría a los ganadores de ingresos medios y se descuidaría los males y riesgos adyacentes originados por la desigualdad grave del reparto de recursos.

  Ya que el factor principal que conduce al continuo empeoramiento de la distribución de ingresos en China es el serio desequilibrio de ingresos procedentes de activos y propiedades, para resolver el problema de la injusticia en los ingresos se debe proceder por tres ángulos: aumento de volumen, existencia y flujo de ingresos. Para resolver el problema de injustica formado por el aumento de volumen se debe poner atención en la adhesión a la ley y la aplicación de la ley en el curso de la explotación de tierras y recursos minerales y, mediante el procedimiento reglamentado se cierra el paso a la intervención de los poderes. Para evitar la privación de los intereses a los campesinos en el curso de la transformación de la tierra del uso agrícola en el no agrícola, es preciso acelerar la confirmación de derechos sobre tierras contratadas y solares, prohibir estrictamente el perjuicio a los derechos reales de los campesinos bajo cualquier forma. Para evitar que los activos estatales fluyan a manos de individuos y grupos, es preciso dejar en claro y delimitar estrictamente los derechos a propiedad y reglamentar la variación de los derechos a propiedad. Hay que eliminar al máximo grado los poderes de los individuos de cuadros dirigentes en el reparto de recursos, reforzar la supervisión y aumentar energías en la lucha contra la corrupción y por evitar la corrupción, lo cual es medio fundamental como solucionar dicho problema. Para resolver el problema de existencias de la distribución irrazonable ya formado, se debe poner énfasis en el uso de medios tributarios, destinados a presentarse cuanto antes los impuestos a la herencia, impuestos a los bienes inmuebles y otros tipos de impuestos destinados a reajustar la distribución de ingresos. Hay que estimular y promover el mantenimiento de acciones por los trabajadores de las empresas, lo cual posee determinados efectos para equilibrar la ocupación de activos. Para resolver el problema de flujo de ingresos formado por la ocupación desigual de recursos, se debe dar solución gradualmente al fenómeno expresado como excesivamente alto el peso específico que ocupan los impuestos indirectos en la estructura de impuestos de China y los impuestos directos demasiado bajos, elevando el carácter acumulativo del sistema tributario y reajustar de modo eficaz los ingresos excesivamente elevados.

  Además, se debe realizar el fomento sistémico poseedor de efectos duraderos por los siguientes aspectos. Ante todo, el cambio del mercado de la mano de obra sigue siendo muy importante para el mejoramiento de la distribución de ingresos. La llegada del punto de viraje de Lewis ha creado condiciones básicas para reducir la disparidad de ingresos por concepto de salario. Aumentar puestos de colocación, equilibrar oportunidades de empleo y elevar la tasa de participación laboral siempre constituyen importante camino para mejorar la distribución de ingresos. No obstante, la disminución esencial de la disparidad de ingresos por concepto de salario depende del fomento y perfeccionamiento de una serie de sistemas de mercado de la mano de obra, por ejemplo, salario mínimo, sindicato, negociación colectiva sobre salario y otros sistemas.

  Luego, acerca del muy importante papel que siguen desempeñando las políticas gubernamentales de redistribución relacionadas con la distribución de ingresos y el mejoramiento de las condiciones de vida del pueblo para reducir la disparidad. Las políticas de suma atención del gobierno a la vida del pueblo ya han surtido buenos efectos, no obstante, los efectos de las políticas han sido parcialmente anulados en determinado grado por el fenómeno de injusticia en el reparto de recursos. Por eso, las políticas destinadas a mejorar la distribución de ingresos deben reajustarse esencialmente: mientras se continúan ejecutando las diversas políticas contribuyentes a promover la igualdad de los resultados, hay que virar a eliminar la influencia de los grupos de intereses adquiridos en la política de distribución de ingresos, posibilitando que la distribución, la ocupación y el uso se libren de la intervención de los poderes y materializar la igualdad de oportunidades.

  En tercer lugar, el desarrollo de la educación en grado más inclusivo y equilibrado constituye medio fundamental para reducir la disparidad de ingresos y evitar la transmisión intergeneracional de la pobreza. Es necesario elevar la constitución cualitativa y las habilidades laborales de todo el pueblo, prestar más atención a la equidad y equilibrio, solucionar los problemas de la falta de equidad de oportunidades de educación entre la ciudad y el campo, entre unas y otras regiones y entre las multitudes de intereses distintas. La globalización y los progresos tecnológicos cuentan, potencialmente, con la tendencia de excluir a trabajadores de bajas habilidades; elevar el nivel educacional integral, garantizar la elevación constante del capital de recursos humanos de todas las multitudes laborales constituyen la barrera más eficaz para prevenir el surgimiento de este tipo de fenómenos.

  Por último, los esfuerzos del gobierno encaminados a mejorar la distribución de ingresos deben poner atención a la formación del equilibrio entre el incremento económico y la política de redistribución. La excesivamente grande que es la disparidad de ingresos en China, así como el excesivo endeudamiento en servicios públicos básicos exigen que durante determinado período de tiempo se intensifiquen las energías de redistribución en los servicios públicos gubernamentales. Sobre todo, el equilibrio de los servicios públicos básicos requiere que el gobierno desempeñe un papel más activo y más directivo. No obstante, el mantenimiento de un ritmo adecuado del crecimiento económico sigue siendo importante objetivo que no se puede eludir. Cuando se ejecuta la política de redistribución hay que reajustar, conforme a lo establecido en la ley, los altos ingresos, formar multitudes de ingresos medios y mejorar el estado de vida de los de bajos ingresos. Al mismo tiempo, hay que prevenir el carácter antojadizo de las políticas y evitar el daño al empleo laboral, al consumo racional, a la acumulación de capital y al entusiasmo en inversiones.

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