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DISCURSO PRONUNCIADO EN LA CONFERENCIA DE RESUMEN DE LAS ACTIVIDADES EDUCATIVAS Y PRÁCTICAS REFERENTES A LA LÍNEA DE MASAS DEL PARTIDO

Actualizado el 23-01-2015 | Agrandar | Achicar

Autor:Xi Jinping | Fuente:Renmin Ribao, 9 de octubre de 2014

   (8 de octubre de 2014)

  Camaradas:

  La reunión de hoy tiene como objetivo sintetizar las actividades educativas y prácticas referentes a la línea de masas del Partido y hacer disposiciones encaminadas a consolidar y ampliar los frutos obtenidos en ellas, fortalecer el fomento del estilo del Partido e impulsar de manera integral la administración rigurosa de la organización.

  El despliegue en todo el Partido de las actividades educativas y prácticas referentes a su línea de masas, las cuales tienen como contenido principal la actuación realista, honesta y en bien del pueblo, fue una decisión estratégica tomada por el XVIII Congreso Nacional de la organización. Concediendo gran importancia a este asunto, el CC del Partido hizo profundas investigaciones y minuciosos preparativos y decidió llevar a buen término las actividades con ánimo de dejar marca en el hierro al asirlo e imprimir huella en las rocas al pisarlas.

  Desde junio de 2013 se fueron desplegando las actividades en todas las entidades del país, de arriba abajo y por dos grupos, y ahora ya se han terminado en lo fundamental. Los organismos de todos los niveles del Partido y sus numerosos militantes y cuadros han respondido con entusiasmo el llamamiento del CC, se han tomado muy en serio estas actividades y han tenido una activa participación, mientras que las amplias masas populares se han hecho cordial eco y han prestado a las actividades un entusiasta respaldo, de suerte que estas se han desarrollado con orden, sólidamente y en profundidad, alcanzando los objetivos previstos y rindiendo los siguientes importantes logros:

  1) Los numerosos militantes y cuadros del Partido han recibido una profunda educación en materia del punto de vista marxista de masas y han fortalecido notablemente la conciencia y la solidez con que aplican la línea de masas del Partido. A través de la participación en estas actividades, ellos han complementado espiritualmente el “calcio” y entienden mejor que es el pueblo el que ha creado la historia, que nuestro Partido ha procedido de él y está arraigado en él, y que los cuadros de los diversos niveles, sea cual fuere el cargo que desempeñen, son, sin excepción alguna, sus servidores y deben servirle de todo corazón; han dado un paso más en hacer crecer su afecto por las masas, reducir su distancia con ellas y fortalecer su sentido de compartir vida, penas y trabajo con ellas; han logrado nuevos avances en cuanto a dominar los métodos de la aplicación de la línea de masas y han conseguido notar insuficiencias en el servicio que dan a las masas y en su vinculación con ellas, y dotarse de más capacidad para llevar a buen efecto el trabajo con ellas. Cuentan que ya han logrado reencontrarse con el punto de vista de masas, mantenerse de manera recta en la posición de masas y hacerse más conscientes del propósito del Partido. Muchos militantes y cuadros de este se han despertado como si les hubieran dado un palmetazo, sintiendo que en el pasado habían pensado demasiado en sus propios intereses y que se habían concedido más importancia a sí mismos, y menos a las masas, por su afán de guardar las apariencias y lucir los méritos administrativos, sin preocuparse de la insatisfacción de las masas por las cosas que ellos habían realizado, pero sí de que los niveles superiores no supieran de ello. Las amplias masas populares han notado, por su lado, que pueden ver con más frecuencia a los dirigentes, que no encuentran obstáculos en la realización de los trámites correspondientes, que las políticas del Partido pueden ser aplicadas en sus propias entidades y que son más los militantes y cuadros del Partido que pueden contarles sus intimidades.

  2) Se han rectificado enérgicamente los cuatro hábitos malsanos ―el formalismo, el burocratismo, el hedonismo y la tendencia al derroche y la suntuosidad― y se han resuelto con eficacia los problemas relevantes que habían suscitado fuertes quejas entre las masas. En la Conferencia de Trabajo de las Actividades Educativas y Prácticas Referentes a la Línea de Masas del Partido, celebrada el 18 de junio del año pasado, mencioné las diversas manifestaciones de dichos hábitos malsanos. Estas actividades se iniciaron por que los problemas se resolviesen priorizando la rectificación del estilo de trabajo y la aplicación rigurosa de las disciplinas y persiguiendo puntos de acometida en las rectificaciones específicas, y se dirigieron a la realización general de la investigación, reparación y limpieza de los mismos hábitos malsanos; como resultado, se logró frenar la tendencia a su expansión. En todas las instancias, de arriba abajo, y en todos los terrenos, se ha dado una reducción de reuniones y simplificación de documentos; disminución de actividades de evaluación, de emulación, de cumplimiento de determinadas metas establecidas y de bienvenida o despedida; revisión completa de los vehículos motorizados y oficinas asignados para servicios públicos que superaban la normativa establecida, y de las viviendas de más que ocupaban algunos cuadros; recorte general de los gastos relativos a giras al extranjero o fuera de la parte continental, a adquisición y uso de vehículos motorizados y a recepciones oficiales, y suspensión general de la construcción de edificios de oficinas, salones de actos, hoteles y casas de huéspedes; freno resuelto de actos con cargo a fondos públicos como los obsequios de pastelitos de la luna, tarjetas de felicitación, regalos de fiesta y provisiones especiales para la Fiesta de Primavera; rectificación decidida de las tendencias nocivas existentes en los clubs y de la corrupción de los centros de capacitación; solución tenaz de los fenómenos de los “funcionarios desnudos” [funcionarios cuyo cónyuge e hijos residen en el extranjero], los “cuadros ambulantes” [cuadros de catón y poblado que gastan trayectos por no querer trasladar su residencia de la ciudad al lugar rural donde trabajan], los “absentistas que comen de nómina” [cuadros de plantilla que no van a la entidad a trabajar pero reciben salarios] y los “recibimientos de sobrecitos rojos” [sobres con dinero dentro], así como problemas como los de las tarjetas de adquisición, la participación en cursillos de capacitación con precios demasiado altos y la compaginación de cargos de empresa por parte de cuadros gubernamentales y del Partido; y amplia investigación y sanción de prácticas como las de comer y llevarse cosas sin pagar, y poner trabas a las tramitaciones que se hacían a la busca de provecho, así como la práctica de actuar con mediocridad, pereza, flojedad y demora, de modo que se ha obrado un cambio notable en fenómenos como el colocarse muy arriba, el actuar con dispendio y derroche, y el desligarse de las masas, y se han renovado el estilo del Partido y de los gobiernos y los hábitos sociales. Muchos militantes y cuadros del Partido cuentan que el combate contra los cuatro hábitos malsanos ha mejorado las condiciones insanas en que estaban y les ha liberado de todas esas recepciones, de modo que ahora tienen más energías para considerar el trabajo y servir al pueblo. Según expresan algunos camaradas, las actividades educativas y prácticas han educado a los cuadros, a la vez que han protegido y salvado a un número de ellos.

  3) Se ha restaurado y desarrollado la excelente tradición de crítica y autocrítica, y se han explorado vías eficaces de instaurar rigor en la vida política interna del Partido bajo la nueva situación. Los numerosos militantes y cuadros del Partido han investigado y expuesto a fondo los problemas y han ahondado en sus orígenes, dirigiendo el autoanálisis a puntos clave. Sin escrúpulo de los cargos que desempeñan ni ocultación de sus puntos de vista, los cuadros, tanto de los niveles superiores como de los inferiores, han formulado sinceramente opiniones críticas. Y los miembros de los equipos dirigentes, quitándose la ropa de la invisibilidad y rompiendo el velo del ocultamiento, realizaron implacables críticas mutuas. En las reuniones de vida democrática con temas especiales, y en las de vida organizativa, los asistentes se atrevieron a descubrir sus faltas y revelar sus defectos, a decir las verdades y a exponer problemas sustanciales, presionando así con acierto los “puntos acupunturales”, poniendo el dedo en la llaga e impregnando de sabor picante las reuniones, y todo esto causó sonrojos, palpitaciones y sudoraciones, hizo soltar toxinas, curó enfermedades y salvó vidas, y dio ánimos. Los numerosos militantes y cuadros del Partido lo refieren por lo general como una dura forja en materia de la vida política interna de la organización, un bautizo ideológico, una sacudida del alma. Muchos camaradas dicen que han revisado varias veces las notas de sus cotejos y autoevaluaciones, y que cada revisión ha supuesto una comparación entre sus propios comportamientos y las normas establecidas para un comunista, y un despertar. Buen número de militantes y cuadros jóvenes se emocionan diciendo que en estas actividades han suplido realmente las clases que les faltaban, porque han comprendido cuál es la vida política interna del Partido y cómo deben pasarla.

  4) Se ha perfeccionado aún más el sistema institucional priorizador del cambio y rectificación del estilo de trabajo; y la capacidad de aplicación de los sistemas y la obligatoriedad de estos han salido fortalecidas. En las actividades educativas y prácticas nos hemos atenido al principio de ruptura y a la vez enfático establecimiento de los reglamentos y sistemas. La dirección central ha venido promulgando una serie de sistemas relativos a los organismos gubernamentales y del Partido en materia de aplicación rigurosa del ahorro y la lucha contra el despilfarro, de administración de las recepciones oficiales en el país y de reforma del uso de los vehículos motorizados para actividades oficiales. Conforme al espíritu de los ocho reglamentos adoptados por la dirección central, las diversas instancias han elaborado o revisado un número de sistemas de trabajo y administración en aspectos como la vinculación con las masas, el servicio a estas y la reglamentación del funcionamiento de los poderes, cerrando herméticamente la puerta de la jaula institucional, haciendo más rígidamente obligatorio el combate contra las tendencias malsanas, creando un más notable sentido de la actuación y el empleo de los poderes según las normas establecidas y reduciendo los actos de traspaso de los límites y violación de los reglamentos. Muchos cuadros dirigentes dicen que ahora ya no se atreven a menospreciar los problemas de los antaño tan recurrentes cuatro hábitos malsanos, a los que ellos ya estaban familiarizados; que ya no les es admisible que lo que uno dice vaya a misa, que con tocarse la cabeza ya esté la decisión tomada y que con golpearse el pecho se pongan las cosas en acción; que ya no se atreven tanto a comer cualquier comida, relacionarse con cualquier persona y realizar cualquier cosa; y que han apretado conscientemente las amarras mentales relativas a estos aspectos.

  5) Se han logrado avances sustanciales en la resolución de los problemas claves y difíciles que afectaban a los intereses vitales de las masas, consolidándose aún más la base del Partido para la gobernación del país. La clave en cuanto al problema del estilo de trabajo reside en las relaciones entre el Partido y las masas populares, y la esencia, en mantener siempre las relaciones de uña y carne entre ambos. Respondiendo con dinamismo a las preocupaciones de las masas, y abriendo con empeño el “último kilómetro” de la ruta de vinculación con ellas y de servicio a ellas, las actividades educativas y prácticas han conformado una buena orientación: los cuadros van a los niveles de base, y a estos se asignan los fondos y propenden las políticas, de modo que el cambio del estilo de trabajo ha tocado el fondo del corazón de las masas. Se han neutralizado con eficacia un gran número de contradicciones y problemas acumulados durante años y se han resuelto efectivamente un buen número de casos de reclamación personal o por correspondencia que había apilados. Se han rectificado de forma eficaz problemas relevantes como la dificultad para entrar por las puertas de los departamentos encargados de la aplicación de las leyes y los que la supervisan y administran, y por las de las entidades de ventanilla de servicios, o la mala cara que se le veía a su gente, o los obstáculos en las tramitaciones de estos organismos, y se han reducido en gran medida, en los mismos organismos, los fenómenos de aplicación arbitraria o selectiva de las leyes, y de denegación de trámite sin una contraprestación, o tramitación arbitraria tras la admisión. Ha habido una consolidación preliminar de los organismos de base del Partido que estaban débiles y laxos, y los militantes y cuadros del Partido han fortalecido su sentido de servicio a las masas. Los numerosos militantes y cuadros han percibido severidad en una serie de disposiciones y exigencias; seriedad en el coraje de hincarles el diente a los huesos duros y resolver problemas añejos, gruesos y enrevesados, y perspectiva en los logros reales obtenidos en el mejoramiento del estilo de trabajo, y todo esto ha fomentado la integridad moral en todo el Partido y en toda la sociedad.

  Al iniciar el año pasado estas actividades, el Comité Central del Partido prometió a toda la organización que había de organizarlas con esmero y garantizarles efectos reales para lograr llevarlas bien desde el principio hasta el final y coronarlas con éxito. Gracias a los esfuerzos mancomunados de todo el Partido, se ha cumplido esta promesa.

  Un estilo honesto da una recta integridad; la recta integridad da voluntad unánime, y esta genera el éxito. Las actividades educativas y prácticas han afianzado aún más el prestigio y la imagen del Partido en las masas, han aglutinado en mayor medida la voluntad del Partido y del pueblo, y han formado poderosas energías positivas para impulsar la reforma y el desarrollo. A esto las masas han dado suficiente identidad, y se han dado evaluaciones positivas tanto dentro como fuera del Partido. La práctica ha demostrado lo totalmente correctas que eran tanto la decisión estratégica de desplegar a fondo en toda la organización las actividades educativas y prácticas referentes a la línea de masas del Partido, decisión tomada por este en su XVIII Congreso Nacional, como una serie de disposiciones del CC del Partido al respecto. Estas actividades nos han creado importantes previsiones ideológicas, organizativas y de estilo para una gran lucha con muchas nuevas características históricas, y su significado trascendental va demostrándose con el paso del tiempo.

  Camaradas:

  Las actividades educativas y prácticas se han desplegado sobre la base del resumen y utilización de las exitosas experiencias de las pasadas rondas de actividades de educación intensiva efectuadas en el seno del Partido. A través de ellas hemos obtenido un nuevo conocimiento y hemos acumulado nuevas experiencias acerca de cómo desarrollar las actividades de educación intensiva en el seno del Partido bajo la nueva situación.

  ― Resáltense las prioridades y póngase el foco en los problemas. “En una reyerta es mejor cortarle un dedo al adversario que lastimarle los diez”. Al planear las actividades educativas y prácticas, el CC del Partido tenía la siguiente consideración: la prioridad sería impulsar una aún mejor aplicación de su línea de masas en toda la organización, pero el punto clave que afectaba tal aplicación era el problema de estilo, por lo que deberíamos resaltar el tema de la mejora del estilo; por otro lado, como el estilo implicaba muchos aspectos, se necesitaba encontrar el punto focal, así que decidimos enfocarnos en los problemas relevantes que suscitaban fuertes quejas entre las masas, como los cuatro hábitos malsanos ―el formalismo, el burocratismo, el hedonismo, y la tendencia al derroche y la suntuosidad―. Planteó en términos explícitos el método de realización de estas actividades: tomar como punto de acometida el combate contra estos cuatro hábitos malsanos; emprender las actividades en entidades seleccionadas, para promoverlas en las demás, y no tocar todos y cada uno de los aspectos, para poner el dedo en la llaga. Hemos asido firmemente el punto clave, hemos concentrado nuestras energías y hemos utilizado sostenidamente nuestras fuerzas para llevar a cabo concentradamente la rectificación específica de los problemas genéricos que provocaban fuertes quejas entre las masas, y para mantenernos bien alertas ante los variados problemas de los cuatro hábitos malsanos, y persistir en rectificarlos tan pronto como aparecieran, así como para buscar con rigor la responsabilidad de quienes, a contracorriente, infringieran la disciplina, e intensificar la investigación y sanción de sus casos. La práctica ha demostrado que es fácil lograr éxitos teniendo objetivos bien definidos, y difícil sin ellos, y que para obtener efectos reales en las actividades de educación intensiva es necesario apuntar con acierto a los blancos y presionar con precisión los puntos acupunturales.

  ― Tomen los dirigentes la delantera y sirvan los niveles superiores de ejemplo para los inferiores. Para enderezar a otros, uno debe enderezarse primero a sí mismo, y solo podrá enderezar a los demás cuando él mismo esté recto. Todo el Partido está mirando cómo hacen el CC, los niveles superiores y los cuadros dirigentes. La clave de los resultados en estas actividades ha sido que estas empezaron por el CC del Partido y que los principales dirigentes de las diversas instancias se empeñaron en persona en ellas y sirvieron de ejemplo. El CC del Partido elaboró una serie de sistemas destinados a reglamentar el estilo de trabajo de los cuadros de los niveles superiores de la organización, y el Buró Político del CC fue el primero en hacer cotejo, autoexamen, crítica y autocrítica, ciñéndose a la aplicación de los ocho reglamentos. Los camaradas miembros del Comité Permanente de dicho buró establecimos puntos de vinculación, dimos orientación durante todo el proceso de las actividades y nos adentramos en estos puntos para acciones de diálogo sincero y para prestar ayudas concretas en el trabajo. Con una postura de “los demás van a ponerse a mi altura”, los miembros de los equipos dirigentes de las diversas instancias, y sobre todo los principales camaradas responsables, escucharon atentamente las opiniones, expusieron los problemas, se controlaron a sí mismos y se entregaron a la supervisión, poniendo en juego un papel ejemplar. La práctica ha demostrado que, si los cuadros dirigentes se atreven a tomarse a sí mismos como el primer blanco de crítica, podrán resolver los problemas con una fuerza irresistible y lograr efectos inmediatos en el mejoramiento del trabajo.

  ― Impúlsese la acción con el conocimiento y promuévase este con acción. En las actividades de educación intensiva se requiere elevar el conocimiento y aún más ponerse en acción, impulsando la práctica con el nuevo conocimiento ideológico y profundizando este con la nueva práctica. En estas actividades educativas y prácticas enfatizamos la necesidad de impregnar en todo su proceso el estudio y la educación, así como la resolución de los problemas, con el fin de lograr prestar atención tanto a la educación como a la práctica y combinar ambas, y realizar al mismo tiempo el estudio, el examen y la rectificación. Hemos venido intensificando el armamento teórico y promoviendo la elevación del conocimiento ideológico y el fortalecimiento del espíritu del Partido, con lo cual hemos crecido en fuerza motriz y hemos roto los obstáculos mentales para la resolución de los problemas reales. Con la profunda realización del examen, exposición y análisis de los problemas, y con la aplicación efectiva de las medidas de rectificación, hemos suministrado reales materiales de enseñanza y sentimientos auténticos para elevar el conocimiento ideológico y fortalecer el espíritu del Partido. La práctica ha demostrado que, en las actividades de educación intensiva, solo persistiendo en la combinación del conocimiento y la acción, orientando sin cesar la conciencia actuante con la conciencia ideológica y profundizando ininterrumpidamente esta a través de aquella podremos ponernos a hacer cosas reales, profundizar su realización y marchar lejos.

  ― Póngase en primer lugar el rigor y procédase de manera rigurosa y sobre la base de la realidad. “Con objetivos elevados solo podrán lograrse resultados medianos; con objetivos medianos, solo resultados inferiores”. En el comienzo de las actividades subrayamos que estas debían seguir altas normas y rigurosas exigencias e impregnarse en todo su proceso del espíritu de rectificación del estilo de trabajo, y que todos los participantes tenían que “mirarse al espejo, arreglarse la gorra y el traje, bañarse y curarse las enfermedades”, evitando resueltamente entrar en formalismos, palabras huecas y meros cumplimientos de formalidades. Hemos mantenido normas exigentes, hemos adoptado medidas rigurosas y hemos engarzado uno por uno los eslabones y puntos importantes. Hemos hecho investigaciones minuciosas sobre los problemas existentes, y hemos investigado y sancionado a tiempo los casos de infracción disciplinaria y los hemos expuesto públicamente. Hemos formulado normas concretas para el cotejo y el autoexamen de los militantes y cuadros, sobre todo los cuadros dirigentes, exigiendo que en dicho cotejo y autoexamen se notaran personas, cosas y pensamientos concretos, que estos fuesen profundos y que lo que describían debiera ser muy parecido a sus autores. Hemos planteado exigencias explícitas para las reuniones de vida democrática con temas especiales, y para las de vida organizativa, con el fin de evitar que la crítica y la autocrítica se hicieran de manera superficial dirigiéndose solo a cosas vacías y livianas y eludiendo, sin embargo, las reales e importantes, en procura de una armonía carente de principios. A los proyectos de rectificación se les ha aplicado la administración a través de un registro, liquidándolos uno por uno al cumplir su rectificación. Los grupos de supervisión y orientación tanto del nivel central como de los diversos niveles territoriales se han atrevido a “jugar el papel de la máscara negra” [funcionario imparcial en la ópera de Beijing] y a “hacer de Bao Zheng” [ministro de la dinastía Song del Norte] para efectuar una rigurosa supervisión y una efectiva orientación y utilizar una fuerza sostenida, ciñéndose estrechamente a los eslabones clave, a las partes importantes y a las labores prioritarias. La práctica ha demostrado que solo con exigencias rigurosas, actuación seria, trabajo práctico y cosas reales hechas se podrán alcanzar verdaderamente los objetivos previstos.

  ― Ejérzase una fuerte presión nivel por nivel y óbrese la interacción entre las instancias superiores y las inferiores. Para llevar a buen término las actividades de educación intensiva es necesario desplegarlas grupo por grupo, ejercer fuerte presión nivel por nivel y engarzar uno por uno los eslabones. Sobre los problemas de los niveles superiores cuya resolución requería la coordinación de los niveles inferiores, estos han dado debida respuesta; sobre los de las instancias inferiores cuyo origen estaba en las superiores, estas también han respondido como debían; y, en lo tocante a los problemas que necesitaban una consulta conjunta entre unos territorios y otros, o entre territorios y departamentos, o de departamentos entre sí, todos los implicados han respondido conjuntamente, coordinándose lo de delante y lo de detrás, conectándose izquierda y derecha, de modo que se ha logrado llegar hasta el fondo y hasta los extremos en la investigación, exposición y resolución de los problemas. La práctica ha demostrado que solo persistiendo en el rumbo de dar solución a los problemas, empezando por los detalles, poniendo la fuerza en las cosas reales, engarzando estrechamente eslabón por eslabón y martilleando golpe a golpe se podrán ir acumulando pequeñas victorias hasta convertirlas en grandes triunfos.

  ― Confíese en las masas y ábranseles de par en par las puertas. “Las goteras, las conocen los moradores, y los desaciertos de las políticas, el pueblo”. El afán por que las masas estén satisfechas es el rumbo de los valores del Partido, y criterio fundamental suyo, en la debida realización de todos los trabajos, pues las opiniones de las masas constituyen la mejor vara de medir. En estas actividades educativas y prácticas, mientras nos manteníamos firmes el principio de la autoeducación, hemos concedido importancia a la intensificación del impulso de las fuerzas de fuera del Partido y hemos tenido el tesón de abrir la puerta de veras y de par en par, invitando con sinceridad a las masas para que participaran en dichas actividades, nos supervisaran y nos evaluaran. Hemos fortalecido la supervisión por parte de la opinión pública y hemos prestado atención a la propaganda de los cotejos, poniendo en juego tanto el papel demostrativo y orientador de los ejemplos avanzados como el papel advertidor e intimidatorio de los ejemplos negativos. La práctica ha demostrado que en las actividades de educación intensiva hay que abrir la puerta de par en par, apoyarse en las masas e invitar a estas a que supervisen y evalúen, única forma en que se podrán lograr resultados que no sean vanos, huecos, sesgados.

  Al afirmar plenamente los éxitos logrados en estas actividades, debemos ser conscientes de los problemas e insuficiencias. Estas actividades le han dado a todo el Partido un buen comienzo en el mejoramiento de su estilo de trabajo, pero los logros alcanzados son preliminares, y la base que sustenta tal mejoramiento no está consolidada. Es cierto que el estilo se ha mejorado en determinada medida y han venido a menos los problemas relativos a los cuatro hábitos malsanos, pero de los árboles caídos aún quedan raíces, y algunos cuadros han hecho esto bajo una alta presión, deteniéndose solo en el “no me atrevo”, sin haber conformado totalmente la conciencia del “no quiero”. La rectificación de algunos problemas no se ha llevado a buen término, algunos que había subyacentes no se han resuelto de raíz, y no se ha formado en rigor una fuerza convergente para su resolución conjunta por parte de los niveles tanto superiores como inferiores. Algunas localidades siguen teniendo un frágil trabajo fundamental de los niveles de base, así como mecanismos poco fluidos y cuadros de débil capacidad en lo que respecta a la vinculación y servicio a las masas, por lo que la aplicación de la línea de masas no ha llegado al extremo final. Algunos cuadros añoran aquella vida de “pasar el día a gusto y ociosos con un periódico y un paquete de cigarrillos”, esperando que las actividades educativas y prácticas sean simplemente una ráfaga de viento, que, cuando esta pase, harán lo que les plazca, y así sucesivamente.

  Ahora lo que más preocupa a los numerosos cuadros y a las amplias masas es que los problemas vuelvan a repuntar y que las actividades sean como una ráfaga de viento, como una llovizna que moja solamente la superficie de la tierra, y lo que más esperan es que la rectificación del estilo de trabajo se convierta en una labor rutinaria, que la dirección de todos los niveles se ocupe de ella con perseverancia y que se mantenga su efecto duradero. Por tanto, hemos de afirmar que el término de estas actividades no es en absoluto el fin del fomento del estilo de trabajo, y tenemos que profundizar sin cesar este fomento y mantener la buena tendencia actual del cambio del estilo con una decisión y una energía firmemente constantes, de modo que las exigencias del mismo fomento se cumplan verdaderamente.

  Camaradas:

  Con 86 millones y pico de militantes, y gobernando a largo plazo un gran país de más de mil trescientos millones de habitantes, nuestro Partido es uno cuya imagen, reputación, creatividad, fuerza cohesiva y capacidad combativa conciernen directamente no solo a su propio destino, sino al del país, el pueblo y la nación. Desarrollando con perseverancia el socialismo con peculiaridades chinas a partir de un nuevo punto de partida histórico, nuestro Partido afrontará largas, complejas y severas pruebas en la gobernación, en la reforma y la apertura, en la economía de mercado y en el entorno exterior, y peligros como la flojedad de espíritu, la carencia de capacidad, la separación respecto de las masas, la falta de iniciativa y la corrupción se le van a presentar de forma más grave.

  Cuanto más gloriosa es la misión histórica, más grandioso el objetivo de la lucha y más complicada la situación de la gobernación, con tanta más razón debemos tener un mayor sentido de la inquietud y la preocupación, y disciplinar el Partido con rigor, consiguiendo “hacer los debidos tratamientos antes de iniciar la empresa, y hacer buenos preparativos en la administración estatal antes de que surjan las desgracias”, para que nuestro Partido siempre se mantenga invicto. Todos los camaradas del Partido debemos tener bien claro lo siguiente: la posición gobernante y directiva del Partido no se puede mantener para siempre de manera natural, y la actitud de no intervenir en su administración ni ocuparse de esta causará problemas, e incluso problemas graves, lo que resultará no sólo en conducir al fracaso la causa del Partido, sino en poner este y el país en el peligro de extinción.

  Esta verdad no es difícil de entender, lo difícil es convertir el pensamiento en la acción. He citado unas palabras que pronunció el camarada Deng Xiaoping al principio de la reforma y la apertura: “En el presente periodo de viraje histórico, cuando los problemas están acumulados como montañas y miles de tareas quedan por acometer, revisten significación decisiva el fortalecimiento de la dirección del Partido y la rectificación de su estilo”. Al disciplinamiento riguroso del Partido concedieron mucha importancia tanto las tres generaciones de la dirección colectiva del Comité Central, con Mao Zedong, Deng Xiaoping y Jiang Zemin como núcleo, respectivamente, como el Comité Central del que fue secretario general el camarada Hu Jintao, y desde el XVIII Congreso Nacional del Partido Comunista de China el Comité Central ha venido realizando nuevas explotaciones al respecto. A través de largo tiempo de práctica y exploración, hemos obtenido logros significativos y acumulado una importante experiencia en el disciplinamiento riguroso del Partido. Cabe decir que hemos hecho bien en términos generales.

  Al mismo tiempo, debemos tener en cuenta que, en los últimos años, en algunas localidades y entidades los problemas en materia de los cuatro hábitos malsanos se han acumulado de día en día y las reglas disimuladas en el seno del Partido y la sociedad se han vuelto cada vez más dominantes, contaminándose el ambiente político y social. Esto se debe fundamentalmente a que el disciplinamiento estricto del Partido no se ha hecho efectivo. También hay otras localidades y entidades en las que parece que se administre y se discipline el Partido, pero en que no se hace lo que se debe hacer, ni se hace con el debido rigor. La razón de que hayamos podido obtener logros evidentes en esta actividad educativa y práctica es que persistimos en el principio de fidelidad a la palabra empeñada y firmeza en la acción, y en el de administración concienzuda y verdaderamente rigurosa. Esto demuestra que, en cuanto a la administración y el rigor, siempre que el Partido los aplique sin falsedad, con valor y perseverancia, y no como cosa temporal, no habrá ningún problema que no pueda resolver, ni habrá probabilidad de que las contradicciones pequeñas se acumulen hasta hacerse graves y no poderse resolver con facilidad, y de que los pequeños problemas causen grandes desastres.

        Al proceder con las cosas, hay que empezar por los detalles, y la clave de su cumplimiento está en el rigor. La actitud rigurosa es garantía importante para llevar a buen término todos los trabajos. Nosotros, los comunistas, nos tomamos más en serio que nadie la actitud concienzuda, la cual implica el deber de poner el rigor en el lugar primordial e implica no ser negligentes en la acción y en la manera de conducirse como personas, sino aplicar la seriedad en todos los trabajos. Esta seriedad es asimismo imprescindible para el mejoramiento del estilo de trabajo, la construcción del Partido y todos trabajos de este y del país. Cualquier noción de no tomarse nada en serio, cualquier idea de hacer las cosas al gusto de uno y cualquier actitud de pasar los días vegetando suponen un perjuicio muy grave para la causa del Partido y del pueblo, sin beneficio ninguno. ¡Son de todo punto inadmisibles!

        Esta actividad educativa y práctica ha jugado un papel impulsor muy importante en nuestra exploración en busca de características y reglas para el disciplinamiento estricto del Partido en la nueva situación. La inspiración más profunda que nos ha dado es que tal disciplinamiento  debe llevarse a cabo de manera concreta, y no abstracta, y con actitud concienzuda, y no negligente. Todos los militantes tenemos que tomar esta actividad como punto de partida para seguir explorando y avanzando en dicho disciplinamiento. En cuanto a la persistencia en este en la nueva situación, voy a enfatizar los siguientes puntos.

        1) Aplicación de la responsabilidad por el disciplinamiento riguroso del Partido. Este disciplinamiento requiere tener una mayor concienciación y llevar a efecto la responsabilidad. La historia, la realidad y, sobre todo, esta actividad nos han demostrado que, si no se definen explicitamente las responsabilidades, no se las cumple o no se las exige, el disciplinamiento riguroso del Partido no se podrá llevar a buen término. Con el esfuerzo de estos años, los organismos del Partido de las diversas instancias han establecido el sistema de responsabilidad del trabajo relativo a la construcción partidaria, configurando este trabajo, en lo fundamental, como algo de lo que se ocupan tanto los comités del Partido y sus secretarios como los departamentos pertinentes, de lo que cada instancia es responsable en relación a la instancia inmediatamente inferior a ella y a cuyo cumplimiento todos los niveles se dedican. Sin embargo, ¿es verdad que los comités del Partido de todas las instancias y los comités (o grupos dirigentes) del Partido en los diversos departamentos se han ocupado concienzudamente de este trabajo, que todos los secretarios de estos organismos se han hecho cargo del disciplinamiento riguroso del Partido, que sus miembros han cumplido los deberes pertinentes que les correspondían? Algunas localidades y departamentos todavía no pueden dar respuestas satisfactorias.

        En opinión de algunos cuadros dirigentes, el trabajo sobre la construcción del Partido es relativamente vano en comparación con el que se hace en materia de desarrollo, es difícil conseguir logros, y por eso basta con celebrar unas reuniones al año para asignar las tareas, no hace falta tomárselo en serio o dedicarle energía. También hay quienes creen que, en la situación de desarrollar la economía de mercado socialista, el disciplinamiento riguroso del Partido se encuentra en un dilema: que una indulgencia excesiva no dará resultados disuasivos y conducirá a que, con más y más gente atreviéndose a sobrepasar la “línea roja” y esto haciéndose de forma general, no habrá castigo, y un rigor excesivo hará que las personas actúen trabadas, les quitará vigor en el trabajo, y en consecuencia el trabajo no resultará, e incluso menguará el voto favorable a esa gente. Todos estos conceptos son erróneos.

        Los comités (o grupos dirigentes) del Partido de las diversas instancias y en los diversos departamentos han de adquirir un correcto concepto en materia de mérito administrativo, no cejar en considerar el problema desde el ángulo conjunto de la consolidación del estatus gobernante del Partido, y tomar la buena construcción de este como el mérito máximo. Si nuestro Partido se debilita, pierde cohesión o cae, ¿qué supondrán los méritos de otra índole? Los comités han de asumir la responsabilidad de disciplinar el Partido con rigor y cumplirla como es debido, y tener la persistencia de planificar, disponer y evaluar tanto la construcción del Partido como su trabajo central, dando concreción y profundidad a las labores de esta construcción en cada frente, en cada terreno y en cada eslabón y previniendo resueltamente las actuaciones hechas con “una mano dura, pero la otra blanda”. En la evaluación de los responsables de los organismos del Partido y departamentos, y sobre todo de los secretarios de los comités (o grupos dirigentes) del Partido, lo primero que se debe considerar es el efecto real que hayan logrado en la construcción del Partido. Y también hay que considerar esto en mayor medida en la evaluación del trabajo de los demás cuadros dirigentes militantes.

  2) Persistencia en la combinación estrecha de la construcción ideológica del Partido con su administración institucional. La administración estricta del Partido se apoya tanto en la educación como en el sistema, cosas estas dos que son de suavidad y de dureza respectivamente y que tienen que dar fuerza en una misma dirección y a un mismo tiempo. Un problema bastante notable que se detecta ahora es el menosprecio al trabajo ideológico y político, en la creencia de que todo marchará sin ningún obstáculo solo con establecer los sistemas y tener reglamentos, algunos llegan hasta el punto de que ya no tienen ni habilidad ni costumbre de llevar este trabajo con cuidado y esmero, e incluso hay quienes consideran que las citaciones que les hace la organización para conversar son cosa innecesaria. Justamente es por semejantes simplificaciones y parcialidades, algunos sistemas que podría ejecutar no se han puesto en práctica, y han sucedido incesantemente  problemas que se podría haber evitado.

  “Si se quiere que el árbol crezca frondoso, hay que consolidar su raíz; si se quiere una corriente continua y de largo alcance, es debido dragar y ahondar la fuente”. Para la militancia y los cuadros, el declive ideológico supone el cambio patológico más grave, pues, si no se cierra bien el “interruptor general”, no se podría tratar acertadamente las relaciones entre lo público y lo privado, y faltarán el concepto correcto que distinga entre lo justo y lo erróneo y los conceptos correctos de la moralidad y el interés, del poder y del trabajo para la causa, todo lo cual hará inevitables los diversos descomedimientos y extralimitaciones, así como la falta de control, el surgimiento de nuevos problemas inesperados, el mal engarce de los diferentes eslabones del trabajo y la ausencia de supervisión. En cuanto el pensamiento afloja una pulgada, aparecen dos palmos de flojedad en los actos. Y una solución transitoria de los problemas de comprensión ideológica no sirve para siempre. Así como una habitación necesita limpieza frecuente, hay que barrer con frecuencia también el polvo de la mente. Uno debe mirarse a menudo en el espejo, arreglarse siempre la ropa, ducharse si se ensucia de polvo y tratarse cuando se encuentra mal.

  En la educación ideológica es menester destacar los puntos clave, y fortificar la educación sobre el espíritu del Partido y la moralidad, y orientar a la militancia y los cuadros a la consolidación de los ideales y convicciones y a la firme defensa de la aspiración espiritual de los comunistas. La militancia y los cuadros tienen que estudiar a conciencia el marxismo-leninismo, el pensamiento de Mao Zedong y, sobre todo, el sistema teórico del socialismo con peculiaridades chinas, y tienen que utilizar conscientemente las correspondientes posturas, puntos de vista y los métodos para armar la mente, orientar las prácticas y promover los trabajos en lucha constante por el ideal común del socialismo con peculiaridades chinas. Hay que educar más mediante advertencia para que la amplia militancia y los cuadros estén alertados, tengan claros los límites y sepan el temor y el respeto, de modo que, de por sí mismos, marquen una línea roja de alarma en su pensamiento y definan claramente los límites en sus actos, con conciencia real del respeto a las leyes y el temor a las disciplinas, y con observación real de las reglas y las normas. La educación ideológica tiene que aplicarse combinada con la ejecución de los sistemas y las estipulaciones, para lo cual es necesario tener bien sujetas las contradicciones principales y evitar las cosas vacías. Es preciso hacer que el proceso del fortalecimiento de la administración institucional del Partido se convierta para él en uno de construcción ideológica y viceversa.

  En cuanto a los sistemas, lo importante no reside en su cantidad,  sino su sustancia y su pragmatismo y eficacia, con lo que se destaca su carácter específico y orientativo. Si son vacíos e impotentes, y no producen el efecto debido, resultarían ser una mera formalidad por numerosos que sean. ¡No funciona cercar gatos con corrales para bueyes! Se debe llevar un buen trabajo de complementación y conexción entre ellos, de modo que se coordinen entre sí, reforzando así su función de conjunto. Al reforzar la capacidad ejecutora de los sistemas hay que garantizar su llegada a cada caso y cada individuo concretos, logrando de esta manera controlar los poderes, manejar los asuntos y administrar al personal por vía institucional. Con el fin de dar a los sistemas mayor reconocimiento, en su establecimiento hay que atender ampliamente a las opiniones de la militancia y los cuadros. Hemos de insistir en la igualdad de cada uno ante los sistemas y mantenernos firmes en que estos se ejecuten sin excepción, sin dejar abiertas las “puertas secretas” y “claraboyas”, y hemos de defender con toda firmeza su rigor y  autoridad y corregir decididamente los actos de incumplimiento de las órdenes y desobediencia de las prohibiciones, para convertir los sistemas en una restricción dura, no una goma elástica.

  3) Rigorización de la vida política interna del Partido. Esta vida política es la plataforma principal sobre la que los organismos partidarios instruyen y administran a los militantes y sobre la que estos forjan su espíritu partidario, así que la administración estricta del Partido tiene que aplicarse desde una vida política interna rigurosa. La condición de la vida política del Partido define la del estilo de la militancia y los cuadros. La mayor o menor fortaleza de un equipo y su mayor o menor capacidad combativa van en íntima correspondencia con que la vida política del Partido sea o no seria y concienzuda; la mayor o menor habilidad de un cuadro dirigente y la mayor o menor altura de su prestigio van en relación estrecha con el que haya o no adquirido temple en dicha vida política. Precisamente, lo más esencial de la administración estricta del Partido es hacer que los organismos de sus diversos niveles, así como toda la militancia y todos los cuadros, obren según los criterios que él dispone para la vida política y según sus varias estipulaciones. Durante los últimos años, en algunas localidades y departamentos eran muy populares el liberalismo, el descentralismo, la bonachería y el individualismo, y algunos han sido patriarcalistas, actuando de manera autoritaria, y hasta hay gente que no sabe lo que es la vida política interna del Partido y se ha quedado con una distinción muy confusa entre lo que es correcto y lo que es erróneo. Esta problemática se ha solucionado en cierto grado mediante esta actividad, y hay que seguir amplificando los logros para que la vida política se efectúe con seriedad y a conciencia en todo el Partido.

  De los esfuerzos de múltiples partes que exige la rigorización de la vida política del Partido, uno de extrema importancia es el de hacer que en todo él haya un conocimiento profundo del rasgo esencial de partido político marxista que lo diferencia de otros, del importante papel que desempeña la rigorización de su vida política y de lo graves que serían las secuelas si se llevara una vida política anormal. Hay que mantener y desarrollar las excelentes tradiciones, como la búsqueda de la verdad en los hechos, la combinación de la teoría con la realidad, el mantenimiento de un estrecho vínculo con las masas, la práctica de la crítica y la autocrítica o la persistencia en el centralismo democrático, e invertir ingentes esfuerzos para una adecuado solución de los variadas cuestiones que condicionan el emprendimiento seria y concienzuda de la vida política del Partido, y darle a esta una mejor cualidad política y de principios, y mejor combatividad, para que verdaderamente desempeñe un papel educador, transformador y perfeccionador de la militancia y los cuadros.

  Es en su asiduidad donde reside el valor de la rigorización de la vida política interna del Partido, en su esmero donde reside su acento, en su detalle donde reside su importancia. En todo el Partido se debe defender conscientemente la autoridad de su Comité Central, y esta tiene que mostrarse concretamente en todos los trabajos de cada cual; se proscribirá decididamente el mantenerse unánimes con el Comité Central de apariencia pero de hecho no tomárselo en serio, y no podrá ni mucho menos ser que cada uno vaya por su lado y actúe a su propia voluntad, en contra de las políticas y directrices de significación trascendental del Comité Central. Las correlaciones importantes internas del Partido, como las que se dan entre los organismos, o entre estos y los individuos, o entre los camaradas, o entre la dirección colectiva y la responsabilidad personal basada en la división del trabajo, deben definirse y tratarse conforme al principio del centralismo democrático, sin permiso para que haya falta al papel debido y malposición de las correlaciones o trastrocamiento entre lo principal y lo secundario. La vida política y orgánica del Partido tiene que acentuar la política apropiada, los principios y las reglas, en lugar de dedicarse a estilos falsos, exagerados o vacíos, ni a tendencias arbitrarias o insustanciales, ni, mucho menos, tendencias recreativas o vulgarizadas. Y las relaciones entre los superiores y los inferiores, relaciones interpersonales y ambientes de trabajo en el seno del Partido deben destacar la unión y la armonía, la pureza y la limpieza, y la promoción de la integridad moral, no permitiendo la creación de grupos y facciones ni la de grupos de intereses destinados a intercambiar beneficios.

  La crítica y la autocrítica forman un arma poderosa para solucionar las contradicciones internas del Partido, así como para mantener la salud de su organismo. “Mírate a menudo en un espejo claro y las manchas no quedarán en tu cuerpo; atiende la crítica franca y los actos erróneos no te van a comprometer”. La calidad de la vida política interna del Partido depende en gran medida de cómo se usa esa arma. Esta crítica y autocrítica, hemos de aplicarla con audacia y constancia, usarla suficiente y adecuadamente, convirtiéndola en una costumbre, una conciencia y un deber, para hacerla cada vez más eficiente y más fructífera mediante su uso. En el Partido hay que llevar adelante una lucha ideológica positiva y saludable, con que se ayude al amplio colectivo de militantes y cuadros a reparar en lo correcto y lo erróneo, a distinguir lo falso de lo verdadero, a insistir en la verdad y corregir los errores, a unificar voluntades y fortificar unidades. La rigorización de la vida política interna del Partido es asunto de cada uno de los militantes y los cuadros, por lo que todos debemos ser más conscientes de nuestro papel y de nuestro sentido de la responsabilidad política; siendo militantes del Partido, hemos de hablar como debe hablar un miembro suyo, preocuparnos por él y trabajar para él, aplicando efectivamente en los diversos eslabones del trabajo y de la vida el amor al Partido, la preocupación por el Partido, la vigorización del Partido y la defensa del Partido, y atreviéndonos a ir a la lucha contra los fenómenos de toda índole que conculcan los principios y el sistema de la vida política interna del Partido.

  4) Constancia en administrar a los cuadros con rigor. La clave para disciplinarse el Partido rigurosamente está en la ordenación estricta de sus cuadros. La línea política acertada debe garantizarse con una correcta línea organizativa. Los cuadros dominan el poder en diversos aspectos, son los cumplidores concretos de la teoría, la línea, la directriz y la política del Partido; sin un contingente de cuadros de alta calidad y recto estilo, sería imposible llevar bien la construcción del Partido. Administrar nuestro contingente de militantes y cuadros es difícil por lo enorme que es, pero, o lo hacemos bien, o esto va a ser un desbarajuste. Los problemas que pueda haber en el país se originarán principalmente en problemas internos del Partido Comunista, y los que pueda tener el Partido se deberán esencialmente a los cuadros. No le es nada fácil al Partido formar un cuadro, sobre todo uno de alto rango. Nos ha afligido mucho ver en estos años destituidos y expedientados a algunos cuadros dirigentes, incluidos algunos de nivel bastante alto, por violaciones de la disciplina del Partido y las leyes del Estado. A todos los camaradas del Comité Central nos apena tener que hablar de estas cosas, a todos nos frustra esta falta de temple.

  El riguroso ordenamiento de los cuadros precisa por lo general de un afianzamiento de los ideales y convicciones, fortalecimiento de forja moral, reglamentación del ejercicio de los poderes y fomento de un estilo de trabajo excelente, de modo que los cuadros de los diversos niveles ejerzan a conciencia las atribuciones que les confieren los Estatutos del Partido y que trabajen en estricta conformidad con los principios y reglas de este. Hay que insistir en que a los cuadros se les exija con un criterio riguroso, se les administrare con medidas severas y se les limite con una estricta disciplina para que tengan su poco de miedo, miren un poco sus palabras y paren un poco sus acciones. Por un lado, según la situación evolucione, hemos de perfeccionar las estipulaciones administrativas referentes a los cuadros, poniendo el énfasis tanto en estimular como en restringir, aclarándoles de manera explícita qué pueden hacer y qué no. Por otro, debemos cumplir al pie de la letra las estipulaciones de la ordenación de los cuadros, ateniéndonos a los principios, no a las relaciones personales, y, cuando se perciban problemas, advertir a quienes deban ser advertidos, educar a quienes haya que educar y sancionar a quien se tenga que sancionar, de modo que los cuadros puedan sentir la vara de castigo a su lado y verse bajo supervisión en todo tiempo. Aquí se considera como la primera prioridad la inspección y administración de máximos responsables. Es preciso supervisar rigurosamente la selección y el nombramiento de los cuadros, evitando en absoluto promover a los que lleven problemas. Algunos cuadros iban tan cargados de faltas que han provocado quejas constantes de las masas, pero ni los comités del Partido ni los departamentos de organización locales lo sabían, o, si lo sabían, no se lo han tomado en serio, y el resultado ha sido que se les ha promovido una y otra vez. ¡Vaya un absurdo! De la honda lección que esto encierra deben hacer extrapolación y profundo balance los comités del Partido y los departamentos de organización de las diversas instancias.

  Esto de “lo difícil que es el oficio público” y de que “los funcionarios no ejercen” tiene hoy en alerta a la sociedad, y lo que hace falta es un análisis profundo, una conducción en positivo y una más fuerte exigencia de responsabilidad. Los cuadros del Partido son servidores del pueblo y, por ende, es natural que, en su permanencia en el cargo, asuman la responsabilidad correspondiente con honestidad y laboriosidad, siendo limpios y hacedores. Si no puedes aguantar y te parece difícil el oficio público porque el control del organismo del Partido es más estricto, y la supervisión de las masas, mayor que antes, estás manifestando baja estatura e irresponsabilidad. Esto hay que explicárselo claramente a nuestra plétora de cuadros. Somos personas toda la vida y servidores públicos solo por algún tiempo, así que debemos tener coraje, y espíritu de hacernos cargo; nos debería dar vergüenza la duda de los funcionarios no ejercen, esto hay que criticarlo severamente. He destacado reiteradamente que los cuadros dirigentes cultiven la moralidad con rigor, utilicen el poder de manera estricta y sean exigentes consigo mismos, además de trabajar según la realidad, emprender las cosas de forma seria y portarse con honestidad. Estas exigencias son las cualidades políticas y normas de comportamiento fundamentales de los comunistas y también son la base del autocultivo de los cuadros militantes, su principio del manejo de los asuntos administrativos y su clave para el éxito. ¿Son exigencias demasiado severas para ellos? La respuesta es no. Ya se habían planteado mucho antes muchas demandas, que eran de mínimos, y las de ahora han tendido a la carencia de rigor, a adolecer más bien de indulgentes y débiles, así que no hay ningún problema de exceso de severidad.

  Los cuadros jerárquicos, y especialmente los de carácter dirigente, deben estudiar en profundidad, tomar como referencia minuciosamente el espíritu de Jiao Yulu y ejecutarlo con diligencia, esforzándose por ser buenos cuadros como él, en función de las exigencias de cultivar la moralidad con rigor, utilizar el poder de manera estricta y ser exigentes consigo mismos, además de trabajar según la realidad, emprender las cosas de forma seria y portarse con honestidad. Es necesario que los organismos del Partido afirmen y encomien con una postura bien definida a los cuadros tenazmente emprendedores; que eduquen y ayuden a los que no hagan nada en el cargo, y que apoyen y estimulen a los cuadros a trabajar en cuerpo y alma por el bien público, con celo y prudencia, y atreverse a asumir responsabilidades. Si ocasionan pérdidas para la causa del Partido y del pueblo por incumplir sus deberes o prevaricar, se les van a imponer graves sanciones.

  5) Profundización continua en la mejora del estilo partidario. “Cuando comienza el despilfarro, va comenzando la ruina también”. Cuanto más lejos de nosotros están las prácticas malsanas, tanto más cerca están las masas. Nuestro Partido siempre ha destacado que el problema del estilo partidario concierne a su vida o muerte. En los tiempos antiguos y en los modernos, en China y en el extranjero, ha habido numerosos casos de ruina de grupos dominantes, y de sus políticas, traída por su corrupción. Hemos de tomarlos como escarmiento, rectificando el problema del estilo según los criterios más estrictos y con las medidas más severas. No puede negarse que, en las condiciones en que se desarrolla la economía de mercado socialista, el principio del trueque de mercancías se ha implantado en la vida interna del Partido, algo independiente de la voluntad humana. Existen todo tipo de tentaciones en la sociedad, las cuales acechan a los militantes y los cuadros, con la consecuencia de que se ha producido el “síndrome de la rana hervida” y, sin darse cuenta, algunas personas se quedan entrampadas. La construcción del estilo del Partido es una batalla contra lo más duro, una también de larga duración. Siempre nos hemos ocupado de ella en un lapso de muchos años, pero hay numerosos problemas que, en lugar de solucionarse, se han venido intensificando, y ciertas prácticas malsanas han vuelto a crecer una y otra vez, como hacen los cebollinos después de cortarlos. El quid consiste en que falta una valoración del carácter pertinaz y reiterado del problema del estilo, que falta persistencia en un empeño duradero, y paciencia para un empeño estricto, y falta un sistema con efecto a largo plazo y capaz de consolidar las bases. La práctica de la lucha contra los cuatro hábitos malsanos —el formalismo, el burocratismo, el hedonismo y la tendencia al derroche y la suntuosidad― muestra resultados totalmente diferentes si nos empeñamos en ella o no, si lo hacemos de verdad o en falso, si lo hacemos con severidad o con flojedad.

        Ahora que la mejora del estilo del Partido está en el momento crucial, han aparecido en la sociedad todo tipo de comentarios e ideas. A muchas personas les preocupa que, una vez finalizadas las actividades educativas y prácticas referentes a la línea de masas del Partido, se vaya a presentar la situación de que “terminado el concierto, se va el público”, y los cuatro hábitos malsanos seguirán lo mismo que antes. Algunos desean aflojar los tensos nervios, para sentirse un poco a gusto, y otros andan a la expectativa para ver qué medidas va a tomar el Comité Central y qué van a hacer los vecinos. A este respecto, adoptamos esta posición: la construcción del estilo partidario siempre va en camino y no conoce pausa, por lo que nos empeñaremos en ella con frecuencia y minuciosidad, y durante largo tiempo, con un continuo y persistente esfuerzo. Cuando se navega contra la corriente, no se puede aflojar ningún golpe del remo; las gotitas que caen nunca paran hasta que horadan la roca. Los comités del Partido de las diversas instancias deben agarrar firmemente la construcción del estilo, ocuparse de continuo de la implementación de todas las tareas de reordenamiento y rectificación, y de ningún modo se permite que estas se den por terminadas a medio cumplir y el problema de los cuatro hábitos malsanos repunte y resurja.

  “El descuido de las pequeñas cosas resulta en perjuicio de la integridad.” Los cuadros de todos los niveles deben empezar por sí mismos y por los asuntos insignificantes y dar ejemplo de firme mantenimiento de la rectitud y de integridad moral para intentar crear un buen ambiente de dedicación al servicio público. Con la mirada bien puesta en los nuevos cambios y los nuevos problemas surgidos en el aspecto del estilo, y adoptando a tiempo las medidas y contramedidas correspondientes, hay que cuidarse de andar lentos en el dominio de la situación, de retardar la solución de los problemas, de que se acumulen las contradicciones en su neutralización, y corregir y sancionar con resolución a toda persona que insista en desafiar la ley. Haciendo una labor extensiva a partir de la solución del problema de los cuatro hábitos malsanos, nos esforzaremos por mejorar los estilos ideológico, de trabajo y de dirección del Partido, así como el estilo de vida de los cuadros, introducir mejoras en el estilo de estudio, en la redacción de documentos y en la celebración de reuniones, y fortalecer que las cosas se solventen de raíz, de modo que los militantes y cuadros no solo desistan de intentar prácticas malsanas, sino que las encuentren imposibles y dejen de pensar en ellas, para así purificar completamente el estilo del Partido.

  6) Rigurosa aplicación de la disciplina del Partido. “La egoísta codicia conduce al caos del país, mientras que la legalidad implanta su buena administración.” Si no se mantiene con rigor la disciplina, estaría fuera de lugar hablar de una ordenación rigurosa del Partido. A partir del año pasado, en combinación de las actividades educativas y prácticas, los organismos partidarios de las diversas instancias han venido completando los reglamentos disciplinarios y potenciando la implementación de la disciplina y la exigencia de responsabilidades, y esto ha dado buenos resultados. Además, por la gran cantidad de casos de infracción disciplinaria contra corriente que han sido investigados y sancionados, podemos ver que, haciendo caso omiso de los reglamentos disciplinarios, ciertos militantes y cuadros todavía se han afanado por los cuatro hábitos malsanos sin ningún escrúpulo y han incurrido en corrupción confiados en una supuesta buena suerte. Por lo tanto, debemos aplicar la disciplina con mayor severidad.

  Todas las personas son iguales antes la disciplina, y en el Partido no se permite la existencia de miembros especiales libres de restricciones disciplinarias. Los organismos partidarios de los diversos niveles deben explorar activamente vías para la regularización y la institucionalización de la educación disciplinaria y redoblar los “tirones de la manga y el cuello” como advertencia, de modo que los militantes y cuadros comprendan verdaderamente que la disciplina partidaria es la norma de conducta que ha de respetar todo el Partido y que su estricta observancia y firme mantenimiento es el requisito básico para un militante y un cuadro calificados.

  Imponer la disciplina a la que hay que atenerse es la premisa para su aplicación rigurosa. Hay que completar continuamente los reglamentos disciplinarios del Partido conforme a lo que exigen la situación y la construcción partidaria, garantizar que los sistemas sean complementarios, prácticos y útiles, y prevenir que dichos reglamentos se aparten de la realidad, tengan contenido ambiguo y queden a la zaga de la práctica. Los organismos del Partido y los cuadros dirigentes de los diversos niveles deben cumplir realmente sus atribuciones en la aplicación disciplinaria; rechazar la práctica de las intercesiones, las redes de enchufes y las cadenas de intereses, y tomar medidas útiles para aumentar la eficacia de la organización y administración, con el fin de actuar a tiempo para descubrir las infracciones disciplinarias e investigarlas y sancionarlas. Esto no solo propicia que se corte el mal en ciernes, sino que también contribuirá a educar y salvar a los cuadros. En algunas localidades y algunas entidades, cuando surge algún problema, se suele encubrirlo, e incluso las fuerzas protectoras de lo erróneo superan a las pronunciadoras de lo justo, problema este que debemos solucionar seriamente. En la investigación y sanción de las infracciones disciplinarias hay que insistir en esclarecer todo problema que haya surgido y se haya descubierto; son impermisibles la práctica de hacerse el sordo y el mudo, y evitar hablar de lo importante, extendiéndose en lo trivial, y la de bajarles el perfil a los asuntos importantes y reducir a la nada los pequeños; no está permitido que ninguna persona encubra los problemas, ni que simplifique y flexibilice su tratamiento.

  7) Despliegue del papel supervisor del pueblo. Quien se gana el corazón del pueblo se gana el mundo, y quien lo pierde estará perdiendo el mundo, pues la aprobación y apoyo del pueblo es la base más sólida del Partido para su gobierno del país. En las masas populares laten la sabiduría y la fuerza con las que el Partido gobierna y administra el país y vela por su propia administración y maneja sus propios asuntos. Por lo tanto, para disciplinarse con rigor, el Partido ha de apoyarse en el pueblo.

  Para que el pueblo apoye y ayude nuestra rigurosa administración del Partido, debemos ocuparnos de hacer expeditos dos canales: el de la aportación de consejos y sugerencias y el de la crítica y la supervisión. En estos dos aspectos, hemos venido haciendo un trabajo cada vez mejor en general, pero también con deficiencias, las cuales consisten principalmente en atender más a las quejas que van más en materia de desarrollo económico y social, y menos a las referentes a cómo el Partido debe disciplinarse con rigor, y en escuchar las sugerencias de las masas invitándolas con mayor frecuencia al nivel superior y yendo menos a los niveles de base. Las masas no suelen expresar muchas de sus ideas en ocasiones oficiales o en presencia de numerosas personas; solo podemos escucharlas cuando nos sentamos con ellas para conversar de corazón a corazón. Los cuadros de todas las instancias deben poner mayor esfuerzo en bajar a tierra en acercarse a las masas para pedirles consejos sobre el tema de la rigurosa administración del Partido.

  Las masas tienen una vista muy aguda, y sus sugerencias son nuestro mejor espejo. Solo dentro de la red de supervisión tejida por ellas, y con el foco proyector encendido todo tiempo, el “hombre invisible” no encontrará lugar donde esconderse. Tanto los organismos partidarios de los diversos niveles como los militantes y cuadros deben someter su actuación a la valoración de las masas. Si estas tienen quejas respecto a todos ellos, hay que darles la bienvenida para que los critiquen y rectifiquen; si descubren en los militantes y cuadros infracciones de la disciplina y la ley, hay que darles un canal seguro y fluido para la denuncia. Siempre que sus sugerencias sean propicias a la ordenación rigurosa del Partido, debemos atenderlas con seriedad y aceptarlas activamente.

  8) Dominio profundo de la ley que rige la ordenación rigurosa de un partido. Esta ordenación tiene su propia ley, y con mayor razón para un viejo y gran partido como el nuestro. En la larga práctica, nuestro Partido ha sintetizado de continuo sus experiencias tanto positivas como negativas y también ha tomado activamente como referencia las experiencias y lecciones sobre la construcción del partido gobernante de otros países, logrando conocer a fondo ciertas leyes objetivas de dicha ordenación, las cuales debemos seguir aplicando como es debido.

  La constante evolución de la situación mundial, nacional y del Partido ha complicado los elementos que afectan a su rigurosa ordenación y presentado numerosos temas nuevos. Debemos adentrarnos en la base y en la práctica, estudiar a fondo la práctica de la administración del Partido y el manejo de sus asuntos, y analizar mediante una comparación vertical y horizontal, descartando lo falso y conservando lo auténtico, y pasando de lo externo a lo interno, con el fin de dominar correctamente la esencia de las cosas, encubierta por el abigarramiento de los fenómenos superficiales, y profundizar el conocimiento de la ley de la ordenación rigurosa del Partido. Debemos preocuparnos de integrar el desarrollo de las tradiciones con la reforma y la innovación, y de integrar el resumen de nuestras experiencias con el aprendizaje de las experiencias de los partidos de otros países, y debemos afianzar la sistematización, previsión, creatividad y eficientización de la ordenación rigurosa del Partido, de modo que todo el esfuerzo en esta iniciativa se concentre hacia el aumento de la capacidad del Partido para purificarse, perfeccionarse, renovarse y elevarse a sí mismo, hacia la mejora de su capacidad de dirección y gobernación, y hacia el mantenimiento y desarrollo de su carácter de vanguardia y su pureza.

  Camaradas, se han dado por finalizadas las actividades educativas y prácticas referentes a la línea de masas del Partido, pero nunca van a terminar ni el proceso histórico de la aplicación de esta línea ni el mantenimiento por el Partido de sus lazos de uña y carne con las masas populares. Los camaradas de todo el Partido debemos unirnos aún más estrechamente en torno al Comité Central, entregarnos en cuerpo y alma al desarrollo, poner todo nuestro empeño en la construcción partidaria, seguir bregando por el éxito en esta batalla dura que es el fomento del estilo del Partido y asegurar con un buen estilo la feliz marcha de los diversos trabajos del Partido y el Estado en bien de la lucha incansable por hacer realidad los objetivos de la lucha fijados para los dos centenarios ―el del Partido en el 2021 y el de la Nueva China en el 2049― y por materializar el sueño chino de la gran revitalización de la nación china.

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