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La Guerra de Resistencia de China contra la Agresión Japonesa hizo importantes contribuciones a la victoria de la Guerra Antifascista Mundial

Actualizado el 28-09-2015 | Agrandar | Achicar

Autor:Bu Ping | Fuente:Diaorio del Pueblo, 27 de agosto de 2015

El 26 de Julio de 1945, China, junto con los Estados Unidos y el Reino Unido, emitió la Proclamación de Potsdam para urgir al Japón rendirse incondicionalmente. Acto seguido, en calidad de país principal de la Alianza Antifascista se hizo uno de los países creadores de la Organización de las Naciones Unidas y empezó a asumir importante responsabilidad en la comunidad internacional. En comparación con el status anterior a la Segunda Guerra Mundial cuando era víctima de ultraje perpetrado por las potencias imperialistas, la posición internacional de China registró cambios radicales, sobre todo fue universalmente reconocida por la comunidad internacional por su lugar de país grande de la Alianza Antifascista Mundial. La razón por la cual la posición de China en la arena internacional experimentó salto esencial radicó en que la Guerra de Resistencia de China contra la Agresión Japonesa poseía, desde el mismísimo comienzo, significado internacional. China pago enormes sacrificios durante la Guerra de Resistencia contra el Japón, combatió junto con los aliados e hizo importantes contribuciones a la victoria de la Guerra Antifascista Mundial.   

La Guerra de Resistencia de China contra la Agresión Japonesa obligó al Japón a abandonar la orientación de “marchar hacia el norte”   

A finales del siglo XIX, el Japón que acababa de culminar la Reforma de Meiji marcó dentro de su “línea de interés” la península Corea y el Nordeste de China, considerando que solo controlando y ocupando el rico Nordeste de China podría dar pasos para materializar sus metas de triunfar sobre la Unión Soviética por el norte y vencer a los Estados Unidos hacia el sur a través de la “guerra final del mundo” para luego conseguir la hegemonía mundial. Por eso, el Nordeste de China no solo ocupaba una posición de gran peso en el plan estratégico del Japón, sino que su destino fue objeto de atención por parte de la comunidad internacional.   

Luego de ocupar el Nordeste de China, el Japón empezó en seguida a ejecutar su objetivo estratégico, acantonando a 800.000 efectivos militares en el Nordeste de China en sus momentos máximos de acantonamiento, construyó en la frontera por entonces con la Unión Soviética grupos de fortalezas llamados “Línea Maginot del Oriente”, cuya punta de lanza, evidentemente, era dirigida a la Unión Soviética. La Unión Soviética sintió claramente la amenaza procedente del Japón, sobre todo en 1938 y 1939, el ejército japonés Guandong hizo choques militares a gran escala en las zonas de frontera con la Unión Soviética, el “Incidente Zhanggufeng” y el “Incidente Nuomenkan”. Aunque los ataques del ejército japonés fueron frustrados y, además, el Japón firmó con la Unión Soviética un “Tratado de Neutralización”, ello no podía librar la intranquilidad que sentía la Unión Soviética, la cual se vio obligada a acantonar una parte de tropas principales en el Lejano Oriente para prevenir contra el Japón. El 22 de junio de 1941, Alemania comenzó a atacar la Unión Soviética y exigió a su aliado el Japón desencadenara ataques para coordinarse con Alemania. Ello trajo oportunidad al Japón para aplicar su estrategia de marcha hacia el norte. Pero frente a semejante situación, el ejército Guandong y el Ministerio de Guerra japoneses empezaron a examinar de nuevo su estrategia de marcha hacia el norte para atacar a la Unión Soviética.   

La razón por la cual se operó semejante cambio radicaba en que luego de ocupar el Nordeste de China e incluso fundar un poder títere, el ejército japonés tropezó, primero, con la oposición a gran escala de los Voluntarios Antijaponeses, acto seguido, frente a las sostenidas luchas libradas por el Ejército Aliado Antijaponés del Nordeste, el ejército japonés Guandong tuvo que separar considerablemente numerosos efectivos militares para aplastar los movimientos de resistencia librados por las masas populares chinas. Y, para proteger la “seguridad” del poder títere, el ejército Guandong tuvo que ir hacia el sur para ocupar Shanhaiguan, llegando hasta la línea Rehe-Gran Muralla, teniendo choques militares frecuentes con las tropas chinas. En la región del Norte de China, la situación era tensa. Luego del Incidente Lugouqiao, el 07 de julio de 1937, el Japón se hundió en mayor grado en una guerra prolongada en China. Debido a que la habilidad de las fuerzas principales terrestres del Japón lanzadas en los campos de batalla chinos ya no se correspondía a su voluntad, naturalmente no se atrevieron a lanzar al ejército Guandong a nuevos campos de batalla contra la Unión Soviética. El Jefe del Estado Mayor General del ejército japonés, Sugiyama Hajime, declaró que “la mayor parte de efectivos militares están usándose en China, la marcha hacia el norte, en realidad, no es posible”, “el imperio está actualmente atareado en los incidentes chinos, además, su relación con el Reino Unido y Estados Unidos se encuentra en una etapa delicada, por eso, es más conveniente no intervenir por ahora en la guerra soviético-alemana”. 

Logrando esta información, la Unión Soviética por fin se libró de la inquietud de combatir por dos flancos, trasladó varios centenares de miles de efectivos militares que preparaba para enfrentarse al Japón hacia la línea occidental, concentrando fuerzas para combatir a Alemania con lo que garantizó la victoria de la Guerra Patria. La Unión Soviética de entonces tuvo mente muy despierta de que China desempeñaba el papel de contener al Japón por el Oriente. Aunque era condicionada por el “Tratado de Neutralización” con el Japón, la Unión Soviética no podía mandar directamente tropas para combatir al Japón y con ello aliviar la presión sobre China, brindó apoyo en otros dominios a la Guerra de Resistencia del Pueblo Chino contra la Agresión Japonesa. Hasta hoy día, el presidente del Comité de Viejos Combatientes y Personal de Asuntos Militares de Toda Rusia enfatiza las “importantes contribuciones” de China a la victoria de la Guerra Antifascista Mundial, considera que la Guerra Antijaponesa de China contuvo a los efectivos militares japoneses en los campos de batalla del Oriente del mundo, haciendo que el Japón golpeado no se atreviera a atacar la Unión Soviética librando a la Unión Soviética de la amenaza sobre su frontera oriental.   

La Guerra de Resistencia de China contra la agresión japonesa obstaculizó la expansión en su “marcha hacia el sur” 

El 01 de septiembre de 1939 Alemania invadió Polonia, en mayo y junio de 1940 Alemania obtuvo enormes éxitos en sus sorpresas relámpago con Europa occidental. El Reino Unido, Francia, Estados Unidos y otros países trasladaron sus prioridades estratégicas hacia Europa, Asia Suroriental y la región del Pacífico suroeste se hicieron en seguida en eslabones débiles de la defensa de Estados Unidos, Reino Unido y otros países. Esto proporcionó favorables oportunidades raramente encontradas a Japón para su marcha hacia el sur para desencadenar la Guerra del Pacífico. Entonces se levantó rápidamente en el Japón la “proposición de la marcha hacia el sur”.   

No obstante, para combates por “marchar hacia el sur”, el Japón tenía que terminar su guerra en China en lo más pronto posible y sacarse los pies del fango de la guerra prolongada en China. El Japón consideró, en un principio, que la razón por la cual China persistía en la guerra de resistencia radicaba en la evaluación excesivamente baja sobre el poderío del Japón, al mismo tiempo, que China se ganaba apoyos procedentes de terceras partes, por eso, el Japón que colocaba el centro de gravedad de su política en la “atención a los incidentes chinos” intentó lo poderosas que eran las fuerzas nacionales del Japón a China a través del establecimiento de los “régimen nuevo de Konoe Fumimaro” y “régimen nuevo económico”, por medio de la firma del Tratado de Alianza Tripartita con Alemania e Italia reforzaba su posición estratégica internacional y formaba amenaza a China con la fuerza militar y golpear la decisión china de resistencia. Por otro lado, el Japón invadió el norte de Indochina francesa, cortando la línea de introducción de materiales para China y al mismo tiempo arrebatando una base para su marcha hacia el sur.   

Sin embargo, la decisión antijaponesa china no fue deteriorada por ello. Las diversas batallas luego de entrada en la etapa de equilibrio estratégico continuaron encarnizadas. El VIII Ejército desató la Batalla de Cien Regimientos y otros combates en la retaguardia del enemigo. Las tropas chinas sufrieron grandes sacrificios, pero el ejército japonés nunca jamás pudo conquistar avances decisivos. El “trabajo Tung” que el Japón efectuó con fines de obligar al gobierno de Jiang Jieshi (Chiang Kai-shek) a capitular, en el cual el Japón depositó gran esperanza, se declaró en fracaso también. Gran cantidad de tropas japoneses continuaron siendo contenidas en los campos de batalla chinos sin remedio alguno como terminar la guerra en China en corto tiempo. Al mismo tiempo el plan japonés de reducir paso a paso sus efectivos en China también fue boicoteado por Sugiyama Hajime el jefe del Estado Mayor General y el ejército enviado a China. Éste último enfatizó que ya eran cortas las fuerzas que libraban combates contra China, se opuso a disminuir efectivos militares. Por eso, a comienzos de 1941, el cuartel general japonés se vio obligado a decidir “mantener la presión actual contra China” hasta el otoño, siguiendo la colocación de la “atención a los incidentes chinos” en el primer lugar.   

Después de desencadenada la Guerra Soviético-Alemana, el Japón definió el principio de no intervenir por el momento, pero también trazó planes de “continuar marchando hacia la meta de la atención a los incidentes chinos, al mismo tiempo, para definir la base de subsistencia y defensa propia, dar pasos para marchar hacia el sur”, “no escatimar guerras contra el Reino Unido y Estados Unidos”. Sin embargo, los campos de batalla chinos eran la mayor intranquilidad del Japón. El comandante en jefe de las tropas enviadas a China por el Japón, Hata Shunroku, consideró que la guerra con China ya llevaba cinco años, “tan solo para con China, un país, las fuerzas ya se sienten cortas”, “ahora “al combatir por dos flancos, la situación sería cada vez más difícil”. El primer ministro japonés Konoe Fumimaro, por su parte, consideraba que la Guerra Chino-Japonesa de más de cuatro años consumió el poder nacional del Japón y bajo la circunstancia de que el problema chino quedaba sin solucionarse, la marcha hacia el sur era intolerable. Konoe Fumimaro, siendo la persona principal que tomó la decisión de la marcha hacia el sur abogaba por dar solución primero al problema chino. Antes de desatar la guerra con Estados Unidos, presentó la renuncia al cargo.   

Eso deja notar que antes de la Guerra del Pacífico, los campos de batalla chinos golpearon y contuvieron las fuerzas terrestres principales y parte de efectivos de la marina del Japón, haciendo que el Japón tardara en atreverse a desencadenar la Guerra del Pacífico, lo cual contribuyó a que los Estados Unidos, el Reino Unido y otros países se ganaran precioso tiempo de preparación para efectuar la Guerra del Pacífico.   

La zona bélica china y los campos de batalla de la Guerra del Pacífico se coordinan mutuamente 

Luego de sorprender a Pearl Harbor, el Japón extendió su línea bélica hasta el Pacífico. El Japón consiguió victoria en los primeros combates de la marcha hacia el sur, pero tenía dificultades de alcanzar a continuar ampliando los frutos de combate, porque los campos de batalla chinos resistían las fuerzas terrestres principales del Japón. 

Desencadenada la Guerra del Pacífico, China que resistía sola a los invasores japoneses se granjeó la ayuda de los ejércitos aliados, mientras tanto asumió también más obligaciones internacionales. Basándose en la propuesta del presidente norteamericano Roosevelt, los Aliados fundaron zonas bélicas de combates conjuntos. La zona bélica china fue una de ellas. La zona bélica china abarcaba toda China, la península Indochina y Tailandia. El ejército enviado japonés a China enfrentado era grupo estratégico poderoso en fuerzas reales, abarcando seis frentes de ejército, el ejército de frente del Norte de China, así como dos grupos de ejércitos de campaña independientes y un grupo de ejércitos de la fuerza aérea, totalizando un número de un millón de efectivos. El ejército Guandong acantonado en el Nordeste de China mantenía siempre un número militar de alrededor de 700.000 efectivos, los cuales en cualquier momento podían pasar a formar refuerzos. Semejante situación hizo sobresalir la posición de la Guerra de Resistencia de China contra el Japón en el campo de batalla del Pacífico, incluso en los dos campos de batalla, Oriental y Occidental. 

Debido a la Resistencia de la zona bélica china, el ejército terrestre japonés lanzó tan solo diez divisiones al campo de batalla del Pacífico, ni alcanzando el tercio del lanzado en los campos de batalla de China. Aunque el Japón destinó la fuerza principal de la marina en el campo de batalla del Pacífico, no tuvo remedio como conquistar superioridad debido a la falta de la coordinación de fuerzas terrestres. Después de la Batalla de Midway, el Japón se ubicó en una situación inferior en los combates de disputa por islas contra los Aliados. En la batalla naval de Guadalcanal, que duró cerca de medio año, las fuerzas japonesas sufrieron una derrota rotunda, con más de 24.000 muertos, 15 veces el numero de muertos de las fuerzas estadounidenses. Uno de los motivos de tal resultado radica en que el Japón no tuvo medio como trasladar fuerzas principales terrestres de los campos de batalla chinos para completarlos. La marina japonesa planteó el plan bélico de atacar y ocupar Australia para contener los contraataques del ejército norteamericano, pero se vio obligado a abandonar dicho plan por la insuficiencia de efectivos militares del ejército terrestre. 

Después de la batalla de Guadalcanal, el Japón se viró a una situación de defensa estratégica en el campo de batalla del Pacífico. A principios de 1943, del total de 2,4 millones de efectivos terrestres del Japón, 660.000 se encontraban en los campos de batalla chinos, 480.000 en el Pacífico. Se ve pues que las principales fuerzas terrestres japonesas continuaban en los campos de batalla chinos. Ello creó condiciones favorables para la contraofensiva del ejército estadounidense en el Pacífico. 

En Junio de 1943, el ejército norteamericano comenzó sus contraataques en el este de Nueva Guinea. El ejército japonés, por la insuficiencia de efectivos terrestres, retrocedió en fracaso tras fracaso sintiendo lo amargo que era contenido en los campos de batalla chinos. El ministro japonés Shigemitsu Mamoru del Exterior reconoció que “de tender hacia la solución del problema chino, la situación del imperio mejoraría en gran medida”. Pero el ejército de expedición a China consideró por su parte: “De no resolver el problema chino, la gran guerra del Asia Oriental no podrá solucionarse”. El hacia qué dirección aumentar fuerzas militares siempre fue dilema del cuartel general del ejército japonés. 

En octubre de 1943, el cuartel general del ejército japonés, bajo las circunstancias críticas para las fuerzas en el campo de batalla del Pacífico, decidió mudar de los campos de batalla chinos cinco divisiones al campo de batalla del Pacífico, teniendo otras cinco divisiones como reservas.  Pero debido al desencadenamiento de los “combates Nº 1” en los campos de batalla chinos, en realidad solo trasladó tres divisiones al campo de batalla del Pacífico y al mismo tiempo envió a los campos de batalla chinos ocho brigadas de efectivos. El Japón movilizó enorme cantidad de efectivos para desatar en China el “combate Nº 1” por el objetivo de salvarse del campo de batalla del Pacífico. Aunque este combate contribuyó a hacer fluida la línea de tráfico terrestre en China, resultó prolongar la línea de combate, conduciendo a lo vacía que se hizo su retaguardia en cuanto a efectivos bélicos en mayor grado, como resultado, las zonas liberadas por el pueblo chino se ampliaron, las zonas ocupadas por el Japón se redujeron. Lo más grave radicaba en que debido a que se lanzó las fuerzas del propio territorio japonés y de Guandong al combate Nº 1, las fuerzas defensivas en el campo de batalla del Pacífico se debilitaron en gran medida. Los campos de batalla chinos ya se habían integrado con el campo de batalla del Pacífico, formándose una situación de combates coordinados. El Japón esperaba con urgencia librarse de los campos de batalla chinos en lo más pronto posible, trasladando las fuerzas principales terrestres al campo de batalla del Pacífico, formar con ello una situación en la cual la línea bélica estadounidense-británica fuera principal y la línea bélica china como secundaria. Pero el caso es que esta imaginación siempre sufría de contención. 

A comienzos de 1942, Sugiyama Hajime, jefe del Estado Mayor General del ejército japonés, formuló en un memorial al Tenno la propuesta de dar solución primero al problema chino, o sea, trasladar efectivos del propio territorio japonés y del campo de batalla del Pacífico a los campos de batalla chinos, desencadenar combates de ataque a Chongqing, pretendiendo conseguir victoria en los campos de batalla chinos, luego trasladar las tropas japonesas ubicadas en los campos de batalla chinos para dar refuerzo al sur. No obstante, los militares japoneses que sentían en carne propia la resistencia tenaz de China consideraban que ello era “juego al azar” sin ninguna posibilidad de practicar. Por entonces, China, bajo la situación de soportar enorme presión militar, considerando la situación en su conjunto de la Guerra Antifascista Mundial, envió tropas de expedición para combatir en coordinación con los ejércitos de los Aliados. Las tropas chinos con armamentos nada excelentes, al coordinarse con las acciones de los ejércitos aliados, asumieron con frecuencia las más duras tareas e hicieron enormes sacrificios. Sobre todo, en los dos combates Dian-Mian (Yunnan de China-Myanmar), las tropas chinas, con el enorme precio de 130.000 muertos, postergaron el empeoramiento de la situación bélica India-Myanmar y brindaron apoyo a las tropas aliadas en el campo de batalla del Pacífico.

Aunque la situación bélica posterior al desencadenamiento de la Guerra del Pacífico era muy complicada y el camino de los Aliados para conseguir victorias también era muy zigzagueante, la coordinación mutua, el eco recíproco y el apoyo mutuo entre los campos de batalla de China y el campo de batalla del Pacífico aceleraron la llegada de la tendencia de viraje de la situación bélica hacia el rumbo de contraofensiva estratégica, lo cual era evidente para todos. En enero de 1945, el presidente estadounidense Roosevelt indicó en el Mensaje de Estado de la Unión ante el Congreso: “Tampoco olvidaremos que el pueblo chino ha rechazado durante más de siete años a los ataques brutales de los japoneses y contuvo en las extensas zonas del continente asiáticos a gran cantidad de efectivos del enemigo”. 

Los hechos de la historia corroboran que la Guerra de Resistencia de China contra la Agresión Japonesa hizo contribuciones imborrables a la victoria de la Guerra Antifascista Mundial. 

(Autor: presidente de la Sociedad de Historia de la Guerra de Resistencia de China contra la Agresión Japonesa)

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